Cultura y Libros
Domingo 17 de Septiembre de 2017

Gente que baila

Dos radios chamameceras de la zona oeste son un imán afectivo para los miles de litoraleños afincados en Rosario que las siguen. Ellas mueven sus recuerdos profundos y los lanzan a bailantas multitudinarias, donde cada fin de semana parejas y familias levantan polvareda desde el mediodía hasta que oscurece

Una frase popular del norte afirma que "Corrientes tiene payé". Payé significa hechizo, un embrujo que alcanza a quien pise esa tierra y que lo sentencia a añorar ese lugar adonde sea que vaya. Los programas chamameceros no existirían sin su público fiel, sin aquellos que se fueron y que ahora cumplen su condena. "Nosotros nos sentamos en el estudio, saludamos y la gente empieza a llamar", cuenta Ramón Caballero, oriundo de Bella Vista, Corrientes y coconductor de Melodía de mi tierra, programa de FM FOX 93.3. "El programa lo hacen los oyentes. Nos mandan saludos, a veces hacemos hasta de psicólogos. La gente mayor nos agradece porque con alguna música le hacemos acordar a su infancia o a momentos de su juventud", explica.

En la ciudad existen diversas radios con programas chamameceros, pero la única radio rosarina que pasa chamamé las 24 horas del día está en la orilla de la frecuencia modulada. Es que FM Al Límite 87.5 está por fuera del dial y no se escucha en toda la ciudad. "Por reglamentación la FM empieza a partir de 88.1, pero como en ese entonces no había lugar esa frecuencia salió de la nada y después quedó ahí", explica Cristian Peralta, titular de la radio. El litoral que, a simple vista, se compone de provincias como Corrientes, Misiones, Entre Ríos, Formosa, Chaco y Santa Fe, no es sólo el territorio estático construido por aquellos que se ubicaron a la vera del río. En Rosario dibuja una complejidad cultural compuesta por sucesivas capas de migraciones internas que, como las FM chamameceras, fueron ubicándose donde pudieron.

Cristian vive en Pasaje Lejarza y Matienzo, donde también está la radio. Sin fecha de fundación, el comienzo es el de dos amigos radioaficionados que no conocían el oficio. Al aire sonaba música y alguna que otra publicidad. No mucho después, Peralta se asoció con el dueño de otra radio. Es él quien le enseñó cómo se hace una grilla de programación, mientras Peralta aportó los conocimientos técnicos. Hasta se animó a hacer aire.

"Todas las mañana hago «Reflexionando con Cristian»", cuenta. "Cuando empecé no tenía nada. No tenía dónde caerme muerto. Llegamos a este estudio sólo con un celular bolita de esos de tapita. Ni computadora ni teléfono fijo. De a poco fuimos equipándonos. Para mí ahora esto es una vocación. Y esta es mi casa".

No muy lejos en el dial está FM FOX 93.3, una radio folclórica que los fines de semana no pasa otra cosa que chamamé. Creada por don Roberto Herrero y ubicada en Pedro Lino Funes al 2800, cuenta con un cantina llamada "La carpa del encuentro", en la que todos los sábados a la noche hay bailanta de chamamé. No es el único lugar donde se baila. El Club Peñarol, de Ovidio Lagos al 6400, es uno de los centros más importantes de chamameceadas.

"Las bailantas de chamamé las organizamos nosotros, generalmente, los difusores", explica Catalina Mereles, conductora de "Melodía de mi tierra", programa de los domingos de FM FOX. Catalina es una jubilada oriunda de General San Martín, provincia del Chaco. "Empecé con el programa en marzo de 2012 porque quería hacer algo distinto. Venía todos los días dos horas. Al principio me costaba expresarme, ponía mucha música, pero de a poco fui aprendiendo. Después se sumó mi marido, Ramón Caballero, y hace un tiempo podemos estar cuatro horas al aire todos los domingos", relata.

Catalina y Ramón difunden música auténtica del Litoral: Tránsito Cocomarola, Néstor Montiel, los Cardozo, Isaco Abitbol, entre otros.

Los oyentes

Ismael López tiene 62 años y es de Charata, provincia del Chaco. Es oyente asiduo de FM FOX y de FM Al Límite y putea cada vez que tiene que llevar un viaje al centro, porque la 87.5 "no llega". Ismael se sabe de memoria los teléfonos de ambas radios. "Como soy nacido en el campo recibo mensajes pero no los mando, llamo nomás", explica. Todos los días pide chamamés románticos y auténticos tradicionales y los canta con la ventanilla baja del auto.

Según Roberto Agonil, editor de La Revista de chamamé, la más escuchada es la 87.5, por su dedicación exclusiva al chamamé. "La escuchan todos los chamameceros: tanto la gente mayor como quienes trabajan en la construcción, que vienen todos del norte", explica.

Para Ramón el chamamé es la juventud en el pago. Es ser soltero, ser niño, ser feliz. Asegura que es un ambiente de mucho respeto. "Yo he andado por muchos bailes distintos y siempre en el del chamamé lo que prevalece es el respeto", afirma.

Los bailes

Es un domingo lluvioso y no parece que vaya a parar. Es la una del mediodía y en "La carpa del encuentro", un galpón con capacidad para más de 400 personas, el presentador pide un aplauso para el Gauchito Gil y la Virgen de Itatí y da inicio a la bailanta chamamecera. El baile lo organizan Catalina y Ramón, difusores de Melodía de mi tierra. Las mesas de plástico rodean la pista cerca del escenario, por donde van rotando distintos grupos. Parejas y familias llegan con el equipo de mate y se disponen a bailar hasta que oscurezca, haciendo alguna que otra pausa para disfrutar de una torta asada. Muchos llegan vestidos de gauchos y muestran sus destrezas. Nadie parece estar enterado de que afuera diluvia ni de que mañana es lunes. "La gente espera siete días para ir al baile. A veces hay hasta diez, quince bailes por fin de semana", comenta Roberto Agonil.

   “Me costó una separación la bailanta de los Herrera”, cuenta Ismael López, riéndose. “Peñarol es uno de los referentes ahora porque se puso de moda”, explica Cristian Peralta de FM Al Límite. “Ese baile lo empezó una señora santiagueña que falleció, María Palavecino. Ella fue quien encontró ese salón, que se usaba para casamientos o cumpleaños. Un salón muy bonito en el que entran casi mil personas. Pero rápidamente se empezaron a avivar otros chamameceros y se metieron en el medio”.
   Suena un acordeón y comienza el baile. La gente pide chamamé “tarragocero” y eso es lo que se toca. Es el chamamé más rápido, también conocido como “maceta”, que creó como tradición el legendaro acordeonista Tarragó Ros y que hoy prevalece en los grupos que tocan en bailantas. Algunas parejas bailan pegadas, con los brazos bien arriba, otras van a los saltos. Muchos hombres entran a la pista zapateando, como anunciando su llegada mientras la mujer los contempla. Cada baile cuenta una historia, una manera.
El chamamé como identidad
Para Roberto Agonil, el chamamé más que cultura es una forma de identificar culturas. “Si vos escuchas un chamamé sabes de dónde viene y qué cultura tiene ese lugar. El norteño que vive allá no le da bolilla a su música, pero el que vive acá anhela sus ritmos”.
   El chamamé no es siempre el mismo. Cada lugar tiene su característica: el chamamé romántico es el que escuchan los santiagueños, rápido como carrera de autos. También está el Maceta o Tarragocero, la chamarrita entrerriana y el auténtico tradicional de Corrientes. Del tradicional han salido varios estilos. El de Tránsito Cocomarola y Néstor Montiel con su chamamé de salón. Isaco Abitbol tuvo una influencia tanguera y hasta Troilo alguna vez dijo sobre él: “el mejor bandoneonista del país por suerte se dedica al chamamé y no al tango”.
   La música es una alarma que nos recuerda de dónde somos y lo que alguna vez fuimos. Según Schopenhauer, “la inexpresable profundidad de la música, tan fácil de comprender y sin embargo tan inexplicable, se debe al hecho de que reproduce todas las emociones de nuestro ser más íntimo pero de una manera totalmente falta de realidad y alejada de su dolor (...) La música expresa sólo la quintaesencia de la vida y sus acontecimientos, nunca éstos en sí mismos”. Al bailar, el cuerpo recuerda pero también olvida. Se siente vivo, es protagonista de su vida y recuerda, felizmente, todo eso que quedó allá, en la otra punta del mapa argentino.

Sapucay de punta a punta en el dial

Radio Fox y FM Al Límite no son las únicas en Rosario que dedican su programación al chamamé. FM DBN Nacional 103.1 cuenta con programas de lunes a viernes dedicados al género litoraleño: Cancionero guaraní, conducido por Nélida Argentina Zanón (lunes a jueves de 15 a 17) y La Púa, conducido por Norberto Borzone (lunes a viernes de 17 a 19). Los sábados se puede escuchar a Tina Fernández hacer El Sapucay de mi pueblo, de 19 a 21. Frecuencias como FM Estación Urbana 94.7, FM Alternativa 93.9 y FM Radio Fe 96.3 también pasan horas enteras de chamamé durante los fines de semana. En Villa Gobernador Gálvez FM Estilo 91.7 cuenta con tres programas en su grilla, entre ellos uno llamado “No cualquiera es correntino”.

Lucía Rodríguez

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