Cultura y Libros
Domingo 25 de Junio de 2017

"Es un manual para disfrutar más a Los Beatles"

El periodista Sergio Marchi y el músico Fernando Blanco se empecinaron en escribir un libro que fue escrito muchas veces pero nunca de esta manera y menos en castellano. El resultado: un recorrido por la obra grabada de los cuatro de Liverpool que hace que el lector vuelva a escuchar las canciones como nunca antes las había escuchado.

Sergio Marchi descubrió a Los Beatles cuando tenía 11 años. Una tarde viendo la de vaqueros de "Sábados de super acción" se topó casi de casualidad con Help!, de Los Beatles. Y eso significó un antes y un después. Desde ese momento no quiso hacer otra cosa que tocar la batería y ser como Ringo Starr. Eran los años 80 cuando Fernando Blanco, fanático de Queen, empezó a indagar en ciertas influencias de su banda favorita. Su madre le decía que Freddy Mercury era bueno, pero que tomaba muchas cosas de Los Beatles. Y entonces también llegó a sus oídos Help!. La canción fue un mazazo y Los Beatles fueron todo lo que para él estaba bien. Fanáticos y estudiosos empedernidos de la banda de Liverpool, Marchi y Blanco se juntaron en 2009 para escribir Beatlend, un libro sobre la obra de Los Beatles como solistas. Vendieron cuatro ediciones y entonces pensaron que podrían ir por más: un libro sobre la discografía completa de Los Beatles. Fue así que se animaron al primer tomo de Los Beatles. Desde el comienzo (1962/1966), un libro que fue escrito muchas otras veces, pero nunca de esta manera y, por supuesto, jamás en castellano. Los autores —uno periodista (Marchi), el otro músico (Blanco)—realizan un recorrido por la obra grabada (desde Please Please Me hasta Revolver) de la banda de rock más importante de todos los tiempos, el big bang de la música popular. Si bien el libro está enfocado en la música los autores no se limitan a repetir canción por canción. Ponen el ojo en todo lo que viene alrededor de Los Beatles y sus temas. Análisis, comentarios, información, contexto, investigación, observaciones y detalles que invitan a leer para escuchar mejor.

—¿Cuál creen que es el aporte de este primer tomo de Los Beatles?

—S.M.: Si bien hay otros libros extranjeros sobre ellos y algunos incluso están traducidos, nacional no hay nada producido. Para esto nos compramos a lo largo de los años infinidad de libros de Los Beatles tratando de entender cada uno por su lado de qué estaba hecha la cosa. Y lo que nos ha pasado un poco es que no es que queremos disfrutar la torta, queremos saber qué se hizo, cómo se hizo, qué cuchara se utilizó, qué ingredientes fueron necesarios y quién más estaba mirando la receta. Es así que no tengo idea de cómo se hace una torta, pero sé muy bien cuáles son los temas de Los Beatles y cómo se hicieron. Mi primer trabajo en periodismo fue ese dictado de Juan Carlos Badía que te daba la ficha técnica de los temas: John Lennon segunda guitarra, Paul McCartney, voz, bajo y guitarra, Ringo Starr en percusión, George Harrison guitarra líder. Todo eso era para mí como la formación de Boca. A mí lo que me importaba era tocar la batería como Ringo. El periodismo viene después como salida laboral porque me dediqué a tocar la batería como músico, pero no me alcanzaba económicamente ni me satisfacía del todo. A través del periodismo y la literatura encuentro mucho de lo que buscaba en esa ficha técnica.

—F.B.: Creo que logramos darle una vuelta de tuerca porque logramos cosas que en otros libros no estaban. No hay un libro que concentre toda la información. Hay algunos libros que tienen una parte, otros que tienen otra, y nosotros con el beneficio del marco de los cincuenta años pudimos juntarla, reunirla toda y hacer este material. Eso también es parte nuestra. Y entonces pienso que es algo así como un manual para poder disfrutar más de Los Beatles.

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—Antes de esto ya se habían leído todo lo que llegó a sus manos de Los Beatles. ¿Descubrieron algo nuevo en esta investigación?

—F.B.: Montones de cosas. Constantemente estamos descubriendo cosas. Y eso nos permitió justamente el poder aportar un análisis musical diferente. En mi caso —que soy músico de oficio—, mi actividad es hacer música de Los Beatles desde hace unos años, y eso agrega mucho al análisis. Porque todo el tiempo estás descubriendo cómo el entramado de la historia está hecho en base a los pequeños detalles y esas cosas mínimas fueron las que hicieron que Los Beatles hicieran todo distinto. Por ejemplo, nos encontramos muchas veces con que hay errores de letras, pifies de instrumentos.

—S.M.: Entre nosotros nos llamamos o nos escribimos y nos decimos: "Che, ¿puede ser que haya un acorde que le pifiaron?". Y lo loco es que me di cuenta treinta años después. En Let it be, por ejemplo, eso pasa.

—F.B: Con esos pifies e imperfecciones Los Beatles son más humanos y más geniales a la vez. Uno tiende a pensar que los dioses o como quieras llamarlos son perfectos. Pero cuando los humanizas, te sentís más cerca.

—¿Qué disco disfrutaron más a la hora de investigar y narrar?

—S.M.: Disfruté mucho, escribiendo, el primer disco. Es que Los Beatles eran antidepresivos. Escuchás eso y te eleva enseguida. Soy de escribir siempre acompañado por alguna música, y lo que me pasaba acá al escribir es que terminaba la canción y tenía que ir a escucharla enseguida.

—F.B.: Para llevarle la contra a él voy a decir que lo que más disfruté fue el último disco: Revolver. Es ahí donde Los Beatles dan un salto evolutivo muy marcado y se disparan a lo que va a venir en el segundo tomo. Ahí te encontrás con Tomorrow Never Knows, que es una pieza que sigue sonando moderno, de vanguardia, técnicas que se siguen usando hoy como los loop. Hay hasta ensambles de viento o cuerdas, hay octetos, clavicordios y cuerno francés. Se disfruta la obra al leer el libro y creo que logramos de manera inconsciente que la gente vuelva a disfrutarla conociendo cosas nuevas, incluso. Ves cuán originales eran las canciones, a veces partían como Baby's in Black, que es una canción prácticamente infantil, una melodía infantil inglesa, inaugurando el dark rock, es el disco depresivo de los Beatles. Y en esos detalles está la magia que queríamos transmitir.

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Fernando Blanco y Sergio Marchi, autores del libro.
Fernando Blanco y Sergio Marchi, autores del libro.

—¿Qué hizo que una banda como Los Beatles, con sólo siete años de existencia, alcance una vigencia de medio siglo?

—F.B.: Creo que aparecieron en el momento justo: los medios no influían de una manera directa, la industria del disco estaba creciendo floreciente junto a los avances tecnológicos, era la Inglaterra de posguerra que quería despertarse un poco más alegre. También tuvieron la suerte de caer en Estados Unidos y sacar a esa sociedad del letargo del asesinato de Kennedy. Todo eso hizo que llegaran en un momento justo. Son componentes que sumados a la brillantez hicieron que este fenómeno sea único e irrepetible.

—S.M.: Se juntaron un montón de cosas para que ese fenómeno que duró menos de ocho años nos siga influenciando medio siglo después en un país como Argentina. Eran cuatro tipos con un talento sin igual, Lennon y McCartney eran buenos intérpretes pero con la ambición de ser buenos compositores, Harrison que se sumó, Ringo que completaba un buen cuadro, Martin que también fue un milagro porque era un tipo con interés de trascender, les hacía corregir cosas, afinar mejor, cuidar las armonías, lograr el mejor sonido de la época.

—¿Y qué lugar ocupó Yoko Ono en toda esta historia?

—S.M.: De alguna manera fue un componente de fricción que ayudó a acelerar el proceso. En torno a la muerte de un cuerpo celeste como fueron Los Beatles, Yoko fue como el meteorito que pega ahí y hace que todo explote más rápido. Creo que fue interesante que jugara ese papel y en cambio no creo que si ella no hubiese estado Los Beatles no se hubiesen separado. Eso hubiese sucedido igual.

—F.B.: Pienso que se la culpa a Yoko, pero para mí el responsable siempre fue Lennon. Porque él formó la banda y cuando conoce a Paul —un chico de 17 años— cede parte del liderazgo en pos del trabajo en equipo. Se lo entrega a un pibe menor que él que era un verdadero talento, que sabía afinar la guitarra y que se conocía las canciones enteras. Le iba a hacer sombra, pero también se iban a potenciar y de hecho se potenciaron. Cuando Lennon entra en el año 66 y 67 en un período de drogas y conflicto interno es como que se adormece un poco y ahí es donde Paul emerge, sobre todo cuando muere el manager, como una especie de líder de facto tratando de hacerse cargo de algo que si no lo tomaba se caía. Y cuando Lennon despierta se pregunta qué hace ese creyéndose el líder, y es ahí donde ingresa Yoko. Lo veo menos como pollerudo y más como un propósito para autodestruirse.

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