Cultura y Libros
Domingo 01 de Octubre de 2017

"El Proust de nuestras pampas"

Nacido en 1946 en Los Quirquinchos, departamento Caseros, provincia de Santa Fe, Jorge Isaías reside en Rosario desde 1964.

Nacido en 1946 en Los Quirquinchos, departamento Caseros, provincia de Santa Fe, Jorge Isaías reside en Rosario desde 1964. Publicó cuarenta y un libros entre poesía y prosa de los cuales figuran Oficios de Abdul, Crónica gringa, Poemas de amor, Áspero cielo, Donde supura el aire, El vuelo de la abeja, El país de la infancia, La mano sobre el recuerdo, Como un caballo salido del mar, Futboleras, Las más rojas sandías del verano, Almacén Las Colonias, Las Calandrias de Juanele, El sentir de la llanura. También seleccionó y editó Antología de los mejores cuentos del Litoral, Papeles inéditos de José Pedroni y Palabras a mi padre y a su digna herramienta. Poco tiempo atrás, la ensayista y crítica literaria Inés Santa Cruz lo calificó, entre bromas y veras, como "el Marcel Proust de nuestras pampas".

En aquellas noches de los pueblos santafesinos Isaías leía en público poemas como Una biografía, del libro Crónica gringa, que dedicó precisamente a Angélica Gorodischer.

Para que mi cuerpo

ocupara un mínimo lugar

sobre el esplendor verde de esta pampa,

un intersticio vital bajo los soles

húmedos que tiene mi provincia,

debió pasar un tiempo largo.

Millares de inmigrantes tuvieron que cruzar

el fragoroso Atlántico, instalarse

en este sur lleno de abrojos,

víboras, avestruces, ombúes y calandrias.

Los míos debieron sembrar todo este trigo

y fecundar a sus mujeres. Alzar sus casas

precarias y plantarle en el patio muchos árboles

y yo, debí admirar el color primario

de tantas madreselvas y el espacio abierto

con mi asombro. Atestiguar las faenas

fatigosas:

arado, siembra, rastrojo y la vasta cosecha

en los diciembres.

Para que mi voz sonara humilde y firme,

debí perseguir cuises y pájaros

en la desidia infinita de la siesta;

robar melones, trepar todos los árboles

hurtando la miel de tantas brevas.

Debieron pasar montones de junios

neblinosos

para que yo, Jorge Isaías me llamara.

1977, Primavera

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