Cultura y Libros
Domingo 13 de Agosto de 2017

El policial en clave femenina

En su novela Los motivos del lobo, Liliana Escliar se anima a ingresar a un territorio que habitualmente se asocia con el universo viril. Pero la prestigiosa guionista, esposa de Juan Sasturain, no tiene miedo de meterse en el espeso barro de la violencia y la muerte

En su novela Los motivos del lobo, Liliana Escliar se anima a ingresar a un territorio que habitualmente se asocia con el universo viril. Pero la prestigiosa guionista, esposa de Juan Sasturain, no tiene miedo de meterse en el espeso barro de la violencia y la muerte

Alejandra Rey

Una convención de perdedores, parece. Pero de perdedores entrañables, de esos que dan ganas de tener como amigos en la vida.

Y cuidarlos.

Y salvarlos.

Una trama porteña y literaria.

Una pena infinita que envuelve a todos los personajes, buenos y malos.

La infamia.

La trata.

Gente horrible que habita estas pampas y que está en cualquier parte, incluso ahí, al lado suyo, mientras lee esta nota.

Y Borges.

Eso es (en parte) Los motivos del lobo, la última novela de Liliana Escliar, premio Planeta 2000, guionista maravillosa con éxitos memorables, como "Mujeres asesinas", en coproducción con Marisa Grinstein, entre otras obras.

Sus primeros lectores, dice, son sus hijos y Juan, su marido, que no es otro que Sasturain, que de policiales sabe y mucho.

Liliana tiene unos ojos bellísimos y risueños. Siempre. Quiere venir (¿estará a punto de arribar?) a Rosario para caranchear un buen pescado y presentar Los motivos…

Una obra cuyo actor principal es Daniel Parodi, un perdedor penoso, alcohólico, melancólico y entrañable.

EM_DASHEmpecemos por el final. ¡Qué final! ¡No podés dejarnos así! ¿Habrá segunda vuelta?

—Hay segunda vuelta, claro. No puedo dejar a mis personajes así, tan perdidos. Además, si no la hubiera, los extrañaría.

EM_DASHParodi, Ernesto, Malena, Fabián, Quaranta, son personajes sumamente sufridos, salidos de un universo de dolor poco común. ¿Por qué los ponés en ese lugar? ¿Es impensable un mundo sin dolor?

—No los puse. Se pusieron solos. Y ni siquiera. Creo que a los personajes, como a las personas, les suceden cosas que los hacen preguntarse "por qué a mí". Y la respuesta es "por qué no". Es impensable un mundo sin dolor, como lo es sin alegrías. A todos nos pasa de todo, todo el tiempo. A veces, claro, nos toca atravesar, como decís vos, una mala época. Pero eso también pasa (en los dos sentidos, de dejar de pasar y de suceder).

EM_DASHLa referencia a Borges casi constante hace pensar que es uno de tus maestros o tus admirados. ¿Me podés contar qué es para vos?

—Borges es... Borges. Habría que inventar un adjetivo para explicar lo enorme que es como escritor y lo indispensable que es como maestro de quienes queremos escribir, pero sólo podría haberlo inventado él.

EM_DASHUna de las cosas más destacables del libro es la escritura llana, como de todos los días: es casi un guión. ¿Influye en tus libros esa otra profesión?

—Escribo libros y guiones porque pienso en imágenes. Las historias se me presentan como películas. Después hay que pelearse con las palabras, para que cuenten bien.

EM_DASHEl género policial es uno de los más difíciles de escribir, sobre todo para que resulte creíble. ¿Cómo influyó en tu vida haber investigado tantos casos de asesinato para hacer los libros de DOUBLE_STRAIGHT_QUOTEMujeres asesinasDOUBLE_STRAIGHT_QUOTE?

—La seria del team "Mujeres asesinas" es Marisa Grinstein, la autora del libro que dio origen a los programas y coguionista conmigo de la serie. Yo investigo poco y bastante mal, creo. ¡Por suerte, no tengo lectores especializados como para que se den cuenta!

EM_DASH¿Cómo es la mente de un asesino psicópata, como el Lobo, que logra enajenar a una banda de personas para hacer el mal?

—Como la de los líderes de sectas, o personajes históricos como Hitler o Herodes. ¿Cómo, si no, convencería un hombre a un grupo de personas para que se suiciden, maten chicos o quemen a otros hombres y mujeres en una cámara de gas?

EM_DASHVolvamos al género policial. En la Argentina hay pocas mujeres que se le animan (aunque hay muchas que escriben). ¿Crees que es más difícil que otros? ¿Cómo lo definirías?

—Nos animamos a todo, cada vez más. No creo que haya más dificultad en el policial que en otros géneros. El único obstáculo que hay que salvar, me parece, es que acá no podés respaldarte y elegir un investigador de las fuerzas de seguridad porque traen una historia muy oscura detrás.

EM_DASHCuando encarás un libro policial, ¿qué autores te vienen a la mente?

—Fred Vargas, P. D. James, John Connolly, Petros Markaris, Henning Mankell, Ruth Rendell, Sergio Olguín... ¿Sigo?

EM_DASH¿Cómo ves el escenario literario de este momento del país? ¿Se refleja la realidad de la pobreza, la falta de valores o de objetivos?

—Hay muchísimos autores nuevos que para mí entran en la categoría de imperdibles. Sólo por mencionar algunos: Ricardo Romero, Federico Levin, Selva Almada, Diego Sasturain, Leo Oyola, Gaby Cabezón... La lista es infinita y los temas que abordan, también. Algunos reflejan el contexto y el ánimo de nuestro país, otros lo tocan de costado y hay quienes, simplemente, cuentan una buena historia. Y todos los abordajes me parecen buenos, incluso geniales en algunos casos.

EM_DASH¿Cambió algo en ese ambiente con el arribo de Macri? O, mejor, ¿hubo otro tipo de literatura durante el gobierno de Cristina?

—No lo sé. Lo que seguramente cambió es el ánimo de quienes escribimos.

EM_DASH¿Quién es el personaje que más te gustó y trabajaste en Los motivos del Lobo? A mí, por ejemplo, me fascina Ernesto.

—Yo los quiero a todos. Con algunos tengo más afinidad pero todos, incluso los malos, me atraen. Me parece que si no los querés, y no los conocés, no podés acompañarlos y contar lo que hacen.

EM_DASH¿Por qué la soledad está tan presente en esta novela? Me refiero a que parecería que sin la soledad no hubiera novelas, ¿no?

—¡Esta es una pregunta muy difícil! Nunca pensé en la soledad en esos términos. No creo que haya soledad. Me parece que se arma un grupo que se quiere y se acompaña.

EM_DASH¿Vas a venir a Rosario a presentar el libro?

—¡Ojalá! Y a comer pescado, también.

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