Cultura y Libros
Domingo 09 de Julio de 2017

Después de mucho

A la hora en que descifrabas los primeros años

A la hora en que descifrabas los primeros años

los primeros torbellinos al extremo de la mañana

los caminos abrían tu adolescencia

y quemaban tus días a menudo equivocados

Tú ves ahora

después de mucho

después de los torrentes de palabras

y de nuestras esperanzas comunes

de las gentes que nos acompañan

y de nuestros amores reiniciados

después de esta permanencia y de aquella otra

de años de preguntas indiferentes y de ataques

del nuevo rostro y de la gracia perseguidas con silbidos intermitentes

después del sobresalto y el largo abrazo en las esclusas de la aventura

después de asistir al nacimiento de una nueva visión

al encuentro de nuevos pintores

que han amado su oficio el color la luminosa

extensión el aire abierto

después de alentar con otros amigos la poesía

fundando sus nuevas escalas en distintos horizontes

tú ves la frente azul del gran árbol nocturno

tu infancia apenas distinguible del cobre de los llantos

o el grito y la sed de los viajes interminables

ves tus manos tendidas

estás en el trópico

es Aracy que cuida la cadencia de tu fiebre

y escuchas el mismo aliento verde

la misma altitud de la más viejas miserias

es un pueblo musical de revueltas empañadas

tú descubres la tierra la América cuyo nombre nunca quisiste pronunciar

es el cuello de la madrugada

y marchas despacio mirando la cara y la cruz de tu vida

Hay otras palabras que te seducen

quieres salvar el estupor de tu horizonte aéreo

donde se sostiene tu dispersa frescura

el claro fondo de la estación hostil

el lienzo herido del rechazo

el tiempo

bóveda franca

empuje y árbol

retina de su vuelo

pero vuelves a tu lluvia

cuidadoso de los antiguos martillos

y pierdes tus noches y tus horas

palpitando en todos los gestos

nada quisieras recordar

sino las voces de los más jóvenes

conoces el día y el retorno

el día en que los párpados llegan

el puente submarino

la frente ambigua del olvido

el viento en que se yergue el azar de tus playas

y te sientes conducido a la nueva razón

al cálido reconocimiento de las aguas combadas

al lenguaje renovado de otros deseos

La poesía quiere que hoy estemos juntos

diciendo para un disco todos los vidrios del alba

las riberas ingenuas de los ademanes

y nuestro cambiante amor

nuestro universo sorprendido por el torso del bosque.



Edgar Bayley

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