Cultura y Libros
Domingo 16 de Julio de 2017

Caza

Pues hay que terminar con eso. Habrá otros problemas, no digo que no. Habrá otros peligros, riesgos, dificultades, amenazas, borrascas, el suelo que tiembla bajo los pies; no digo que no. Pero la crecida trajo alimañas y contra eso una no puede quedarse tranquila, no hacer nada, convencerse de que todo ha de pasar. No, no se puede; ahí sí digo que no. Los hombres dicen ¡Bah!, pero es que los hombres no entienden la vida de todos los días. Ponen nombres eso sí, y hablan de valores y de términos y de apuestas y de ganancias; pero es solamente que hablan y cuando hay que actuar se dan cuenta de que están equivocados pero como no pueden desdecirse hacen algo y ahí siguen equivocándose. Hay que ir al núcleo de la cuestión, al meollo, la base. ¿Qué hay que hacer entonces, para ese ir? Ni siquiera pensar rápidamente en que vamos se puede vivir con eso, no, no se puede y lo sabemos. Hay que terminar con eso. Repito: hay que terminar con eso.

Lo sé. No es fácil. Nos armamos, ese es el primer paso y es importante e ineludible. Yo personalmente, salí muy temprano ayer. No muy tranquila, no, no estaba muy tranquila, caminaba lejos de la pared, bien por el medio de la vereda para que no me sorprendiera una puerta que se abre y alguien que estira la mano o para apoderarse de una o para deshacerse de quien en este caso yo, está dispuesta a la acción. Eso, por el medio de la vereda y yo sabía hacia dónde iba y no era fácil ni cercano ni agradable. ¿Te gustan las fiestas? Pues no vas a tener una, te espera el deber, eso que te metieron en la cabeza cuando tu cabeza tenía rulos por fuera y la tabla del nueve por dentro. Fui adonde debía ir, caminando, como quien va al mercado y tratando de mirar hacia todos lados. Alimaña se dice fácil, se desliza por la boca sobre la lengua favorecida por apenas una respiración cortita y suave: casi parece una palabra bella y seguro que figura en las "Definiciones" de las palabras cruzadas, alimaña animal salvaje perjudicial a la caza menor o a la ganadería, seguro. Pero no en este caso.

Lejos, sonó una sirena, amanecía y no había casi nadie en la calle. Autos tampoco porque se decía que se ocultaban debajo o mejor, adentro en los tapizados que guardan el calor del sol, la tibieza de los cuerpos, bajo la tapa del capó, donde los motores tardan en enfriarse. Así que autos no, camiones tampoco, nada que corriera sobre ruedas, nada aunque bicicletas tal vez. Y yo lejos de las fiestas, bien lejos, salí caminando de la avenida y tomé por la cortada de la iglesia y en eso que iba por ahí debo haber sonreído. Sí, porque fue que debería habérseme ocurrido pensar en que de la iglesia iba a surgir la ayuda espectral, invisible y santa de la mano que gestó el mundo. Buena suerte, vamos, la iglesia me iba a traer buena suerte. Pero eso es lo que pienso ahora, porque en ese momento ni se me pasó por la cabeza y yo ya no tengo rulos ni sé cuánto es nueve por siete. No lo pensé, solo sabía que por ahí cortaba camino y así era.

Tres cuadras más allá tuve un tropiezo. No fue que tropezara, fue que algo me salió al cruce. Todo lo que tiene piel, garras, hocico, las tres cosas o dos o una sola, todo eso es sospechoso. Perro, dije. Y no lo seguí no digo ya caminando o corriendo cruz diablo, no lo seguí ni con la mirada. Supongo, creo que era un perro pero pasó tan rápidamente saliendo de una puerta entornada y hacia la calle corriendo clic clic clic las uñas contra las baldosas, que no tuve tiempo de asegurarme. Eso sí, me tranquilicé enseguida porque desapareció de la vista, se fue, corrió y se fue y yo seguí caminando lo más ligero que pude sin que se me notara el apuro para no despertar sospechas.

No me pasó nada más, nada me interrumpió, iba yo fijándome en el camino, en lo que pisaba y al mismo tiempo tratando de ver qué había a mi alrededor porque nada es seguro cuando una se aventura por las calles y ya se sabe que no hay nada mejor que estarse quietita en la casa paredes alrededor y no dejar entrar a nadie, sólo al aire y poco.

Angélica Gorodischer

(Fragmento de Caza, publicado por Emecé, 2017)

Comentarios