Cultura y Libros
Domingo 16 de Julio de 2017

Así escribe Ng

Este es el relato de la Nochebuena junto a su padre en Nueva York.
Martes 24, 23:56.
La misa de Francisco.

"La Nochebuena, en fin, fue como cualquier noche en casa de mi viejo. La explicación de mi padre me causó mucho respeto porque era frontal y honesta.
Sin embargo, me perseguía aquello todos los años que mi viejo vivió en Argentina, época en que la Nochebuena era la fiesta más importante de la familia que lo había adoptado.
(...) Alice nos sirvió la cena, sopa de pescado, carne saltada con verduras y arroz, y charlamos asuntos del día, temas que habríamos de olvidar para siempre en algunas horas. Como todas las noches, alabé su comida, comentamos el pronóstico meteorológico, ella contó que había encontrado una oferta de una marca de ropa muy buena.
Luego mi viejo y yo fuimos al living donde está el televisor. Mi viejo puso un canal hispano. Seguimos comentando temas cotidianos. Él miraba la tele y yo contestaba mensajes por correo electrónico, revisaba las noticias, recorría Facebook y las demás cosas que se hacen con el celular.
En algún momento hablamos de que en los celulares se podían escuchar antiguas grabaciones de Los Chalchaleros. Mi viejo era seguidor de Los Chalchaleros. Yo le pregunté, para sacarme una duda, si le gustaba mucho Cafrune, porque recordé que había un disco de Cafrune en casa cuando yo era muy chico y me pasaba el tiempo escuchándolo. Mi viejo me habló de Hernán Figueroa Reyes, un folclorista que aparecía en televisión en «Sábados circulares» y me enteré en ese momento de que lo había conocido. Se habían hecho amigos y se veían cada vez que Hernán Figueroa Reyes iba a San Nicolás.
En la televisión pasaban algo que era un bochorno. Me quedé dormido con el celular en la mano.
Al rato me desperté y todo seguía igual. Mi viejo sentado en el mismo sillón, en la misma posición, el hispano de la tele, macho y caballero, seguía gritando.
Le dije a mi viejo que estaba cansado, que me iba a dormir.
Me dijo que en un rato iban a dar la Misa de Gallo del Papa argentino.
«Estos argentinos se aparecen por todos lados», comenté, me paré y me fui a dormir.
Mi viejo se quedó allí.
Al otro día me contó qué había dicho el Papa. Lo había dejado muy conforme. Estaba entusiasmado.
Mi viejo, en fin, había hecho lo que pudo. Y no fue poco, después de todo: había recibido la Nochebuena con otro argentino, a la sazón, el tipo más importante del cristianismo".

Comentarios