Turismo
Domingo 05 de Junio de 2016

Cultura por descubrir

Uxmal, Calakmul, Palenque, Monte Albán y Templo Mayor, el tesoro mejor guardado del país azteca, abren sus puertas al turismo.

Chichen Itza, Tulúm y Teotihuacán no son nuevas palabras cuando hablamos de la historia cultural de México. Mientras que estos lugares constituyen una parte importante de la historia indígena de México, son tan sólo la punta del iceberg cuando se trata de los tesoros arqueológicos. Para aquellos que estén buscando una mirada al pasado mexicano, estos cinco sitios abrieron sus puertas y son imperdibles.

Uxmal

Esta antigua ciudad maya en Yucatán es uno de los sitios arqueológicos más importantes de la cultura maya. Ubicada a 65 kilómetros al sur de Mérida, la ciudad capital, Uxmal, que significa tres veces construida en idioma maya, es una de las urbes más antiguas de México con pirámides de piedra caliza rosácea que se levantan entre las junglas. La más majestuosa es la Pirámide del Mago, distinguida por sus bordes redondeados y sus bases elípticas.

   Por su arquitectura, Uxmal fue designado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La construcción de la ciudad ocurrió en fases y con diferentes influencias de toda la región. Sus edificios muestran grabados intrincados, mosaicos geométricos y figuras del dios Chaac.

   Los visitantes pueden escalar la cima del edificio más alto, la Gran Pirámide, para una vista panorámica de la ciudad y la región que la circunda. Desde Mérida salen colectivos diariamente o se puede ir en auto. Los tours organizados están disponibles por una variedad de compañías.

Calakmul  

  En el estado de Campeche, en la frontera de Quintana Roo, hay una reserva enorme que cubre cerca del 15% de todo el territorio. Cerca de 1.8 millones de acres de jungla encierran unos de los sitios arqueológicos más bellamente construidos por los mayas, y muchos de ellos son poco explorados por los turistas. Calakmul es uno de esos sitios.

   Descubierta en 1931, la urbe está rodeada de una jungla espesa. Sólo una pequeña parte del espacio fue desenterrado y restaurado. La ciudad tuvo su punto culmine entre el 250 y el 695 y fue ocupada cerca de 1.400 años. Sirvió como rival principal de la ciudad Tikal en la Guatemala vecina.

   Lo que fue descubierto en Calakmul son las criptas de entierro, con 120 estelas desenterradas, cerca de 6.000 construcciones fueron localizadas pero sólo unos pocos han sido excavadas. Calakmul fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2002.

   El área también tiene una impresionante vida salvaje. Más de 230 especies de aves fueron vistas en Calakmul, junto a 86 especies de mamíferos, incluyendo jaguares, pumas, ocelotes, monos araña y gatos tigre. También hay 50 especies de reptiles, 400 tipos de mariposas y 73 variedades de orquídeas salvajes.

   Una visita a Calakmul no es tan fácil como los recorridos a otros populares puntos arqueológicos de México. La reserva está a 360 kilómetros de la ciudad de Campeche y puede accederse por la ruta federal 186 de México, que es una autopista mantenida y pavimentada del sur de Yucatán. Sin embargo, cuando se va acercando a la reserva, las rutas sólo son transitables con vehículos apropiados y en la temporada seca.

Palenque

   La ciudad de Palenque, en el estado de Chiapas, es uno de los lugares más visitados de México por sus atracciones turísticas. Sólo a cinco millas de la ciudad se encuentra el sitio arqueológico de Palenque, entre las montañas Tumbala que tiene como escenario al río Usumacinta. En las cercanías del sitio, los viajeros pueden contemplar la pirámide mesoamericana más grande, el Templo de las Inscripciones, decorada con jeroglíficos que fueron cruciales a la hora de estudiar la civilización maya.

   El templo tiene 23 metros de alto y contiene a una de las pocas criptas encontradas dentro de una pirámide mexicana. La tumba de Pakal, un dirigente maya del siglo VII, muestra una variedad de joyas, máscaras, ornamentos de jade y grabados en las paredes.

   En su tiempo, Palenque fue un masivo centro religioso de 40 kilómetros y sólo una pequeña fracción de lo que antiguamente constituía la ciudad pudo ser excavada. Lo que los viajeros pueden ver son los bloques de piedras, esculturas de bajo relieve, máscaras incrustadas y mucho más. El ambiente que rodea el sitio quita el aliento, también, con la cascada Misol-Ha que forma una gran pileta en su base.

   Para llegar a Palenque se puede tomar la autopista 186/199 desde Villahermosa. El recorrido en auto dura 90 minutos. Monte Alban    El estado de Oaxaca es el más famoso por su capital, su gastronomía y sus costas pero también es hogar de algunas de las ruinas más impresionantes de México. Monte Alban es una capital de Zapotec antigua, con un sitio arqueológico en el tope de la montaña que ve los frondosos valles de la ciudad.

   A cuatrocientos metros por encima del valle de Oaxaca, el sitio es hogar de pirámides, templos, plazas y otras estructuras residenciales alrededor de la Gran Plaza, un área inmensa y abierta en el tope de la montaña. Una de las construcciones más impresionantes de Monte Alban es la plataforma norte, que iguala a la Gran Plaza en tamaño y tiene alguna de las mejores vistas del área que la circunda.

   Otras atracciones incluyen altares, una cancha antigua y plataformas ceremoniales, entre las que está la primera estructura conocida de Monte Alban, una serie de grabados en roca conocido como Los Danzantes. Cerca de la entrada al sitio está el área de las tumbas, decoradas con pinturas y grabados en piedra, hasta la fecha se descubrieron 170 sepulcros. Monte Alban está a ocho kilómetros de Oaxaca y la mejor forma de llegar es en taxi o con un tour.

Templo Mayor    Teotihuacán es mejor conocido por su sitio arqueológico cerca de la ciudad de México, pero los viajeros pueden conocer otra ruina azteca que existe justo debajo de las calles de la misma ciudad. El imperio pre hispánico azteca hizo su base en Tenochtitlán, hoy día la ciudad de México, y el corazón de su imperio era el Templo Mayor, la construcción religiosa azteca más importante.

   El sitio fue descubierto en 1900 cerca del Zócalo bajo la catedral metropolitana de la ciudad de México y fue excavada en 1970. Cuando los españoles arribaron a la capital, destruyeron los templos y levantaron estructuras con raíces españolas que existen hasta hoy. El lugar sigue activo ya que arqueólogos continúan excavando artefactos y construcciones.

   Hoy en día los visitantes pueden ver secciones de los dos templos religiosos principales, pirámides, grabados de serpientes y santuarios. La biblioteca Porrúa, cerca de las ruinas, tiene un café en la terraza desde el que se puede ver directamente el Templo Mayor, donde los viajeros pueden relajarse con un bol de guacamole mientras contemplan las estructuras.

transitables con vehículos apropiados y en la temporada seca.
Palenque
La ciudad de Palenque, en el estado de Chiapas, es uno de los lugares más visitados de México por sus atracciones turísticas. Sólo a cinco millas de la ciudad se encuentra el sitio arqueológico de Palenque, entre las montañas Tumbala que tiene como escenario al río Usumacinta. En las cercanías del sitio, los viajeros pueden contemplar la pirámide mesoamericana más grande, el Templo de las Inscripciones, decorada con jeroglíficos que fueron cruciales a la hora de estudiar la civilización maya.
   El templo tiene 23 metros de alto y contiene a una de las pocas criptas encontradas dentro de una pirámide mexicana. La tumba de Pakal, un dirigente maya del siglo VII, muestra una variedad de joyas, máscaras, ornamentos de jade y grabados en las paredes.
   En su tiempo, Palenque fue un masivo centro religioso de 40 kilómetros y sólo una pequeña fracción de lo que antiguamente constituía la ciudad pudo ser excavada. Lo que los viajeros pueden ver son los bloques de piedras, esculturas de bajo relieve, máscaras incrustadas y mucho más. El ambiente que rodea el sitio quita el aliento, también, con la cascada Misol-Ha que forma una gran pileta en su base.
   Para llegar a Palenque se puede tomar la autopista 186/199 desde Villahermosa. El recorrido en auto dura 90 minutos.
Monte Albán
El estado de Oaxaca es el más famoso por su capital, su gastronomía y sus costas pero también es hogar de algunas de las ruinas más impresionantes de México. Monte Alban es una capital de Zapotec antigua, con un sitio arqueológico en el tope de la montaña que ve los frondosos valles de la ciudad.
   A cuatrocientos metros por encima del valle de Oaxaca, el sitio es hogar de pirámides, templos, plazas y otras estructuras residenciales alrededor de la Gran Plaza, un área inmensa y abierta en el tope de la montaña. Una de las construcciones más impresionantes de Monte Alban es la plataforma norte, que iguala a la Gran Plaza en tamaño y tiene alguna de las mejores vistas del área que la circunda.
   Otras atracciones incluyen altares, una cancha antigua y plataformas ceremoniales, entre las que está la primera estructura conocida de Monte Alban, una serie de grabados en roca conocido como Los Danzantes. Cerca de la entrada al sitio está el área de las tumbas, decoradas con pinturas y grabados en piedra, hasta la fecha se descubrieron 170 sepulcros. Monte Alban está a ocho kilómetros de Oaxaca y la mejor forma de llegar es en taxi o con un tour.
Templo Mayor    Teotihuacán es mejor conocido por su sitio arqueológico cerca de la ciudad de México, pero los viajeros pueden conocer otra ruina azteca que existe justo debajo de las calles de la misma ciudad. El imperio pre hispánico azteca hizo su base en Tenochtitlán, hoy día la ciudad de México, y el corazón de su imperio era el Templo Mayor, la construcción religiosa azteca más importante.
   El sitio fue descubierto en 1900 cerca del Zócalo bajo la catedral metropolitana de la ciudad de México y fue excavada en 1970. Cuando los españoles arribaron a la capital, destruyeron los templos y levantaron estructuras con raíces españolas que existen hasta hoy. El lugar sigue activo ya que arqueólogos continúan excavando artefactos y construcciones.
   Hoy en día los visitantes pueden ver secciones de los dos templos religiosos principales, pirámides, grabados de serpientes y santuarios. La biblioteca Porrúa, cerca de las ruinas, tiene un café en la terraza desde el que se puede ver directamente el Templo Mayor, donde los viajeros pueden relajarse con un bol de guacamole mientras contemplan las estructuras.
tronomía y sus costas pero también es hogar de algunas de las ruinas más impresionantes de México. Monte Alban es una capital de Zapotec antigua, con un sitio arqueológico en el tope de la montaña que ve los frondosos valles de la ciudad.
   A cuatrocientos metros por encima del valle de Oaxaca, el sitio es hogar de pirámides, templos, plazas y otras estructuras residenciales alrededor de la Gran Plaza, un área inmensa y abierta en el tope de la montaña. Una de las construcciones más impresionantes de Monte Alban es la plataforma norte, que iguala a la Gran Plaza en tamaño y tiene alguna de las mejores vistas del área que la circunda.
   Otras atracciones incluyen altares, una cancha antigua y plataformas ceremoniales, entre las que está la primera estructura conocida de Monte Alban, una serie de grabados en roca conocido como Los Danzantes. Cerca de la entrada al sitio está el área de las tumbas, decoradas con pinturas y grabados en piedra, hasta la fecha se descubrieron 170 sepulcros.
Monte Alban está a ocho kilómetros de Oaxaca y la mejor forma de llegar es en taxi o con un tour.
Templo Mayor
Teotihuacán es mejor conocido por su sitio arqueológico cerca de la ciudad de México, pero los viajeros pueden conocer otra ruina azteca que existe justo debajo de las calles de la misma ciudad. El imperio pre hispánico azteca hizo su base en Tenochtitlán, hoy día la ciudad de México, y el corazón de su imperio era el Templo Mayor, la construcción religiosa azteca más importante.
   El sitio fue descubierto en 1900 cerca del Zócalo bajo la catedral metropolitana de la ciudad de México y fue excavada en 1970. Cuando los españoles arribaron a la capital, destruyeron los templos y levantaron estructuras con raíces españolas que existen hasta hoy. El lugar sigue activo ya que arqueólogos continúan excavando artefactos y construcciones.
   Hoy en día los visitantes pueden ver secciones de los dos templos religiosos principales, pirámides, grabados de serpientes y santuarios.
   La biblioteca Porrúa, cerca de las ruinas, tiene un café en la terraza desde el que se puede ver directamente el Templo Mayor, donde los viajeros pueden relajarse con un bol de guacamole mientras contemplan las estructuras.

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