Edición Impresa
Martes 17 de Mayo de 2011

Cuestión de clase

“Una cuestión de época y de clase”, dice la coordinadora académica de la licenciatura en psicopedagogía, Ofelia Madile, que dicta la Fundación del Gran Rosario en convenio con la Universidad Nacional de San Martín. Lo afirma para referirse a que esta explosión de chicos con trastornos de atención surgió en los 90, y que afecta (y sigue afectando) a los niños de clases medias y medias altas, los mismos que puede acceder al consumo de medicamentos.

Comparte la preocupación que recoge el simposio internacional que será en Buenos Aires y, con una mirada local, asegura que la cuestión también afecta a las aulas santafesinas. El desafío —considera— es trabajar en conjunto, pensar esta problemática que entre las universidades y el Ministerio de Educación, para abordar “otras lecturas posibles sobre el problema”.

“Hay sobrediagnóstico”, asegura a referirse cómo lo que se conoce como “patologización de la infancia” afecta a los niños y adolescentes santafesinos. “Es gravísimo porque hay chicos que están con medicación y no es una medicación cualquiera es fortísima”, indica. La medicación más frecuente es la ritalina, con efectos adversos en los chicos. “Les causa jaquecas y algunos se quedan dormidos en clase. Además esto mueve a toda la familia que no sabe si lo está envenenando o le hace un favor al hijo”, añade.

Sin estadísticas. La educadora coincide con la psicoanalista Janin respecto a la ausencia de estadísticas. Dice que no hay datos en la Argentina, pero sí se sabe que el tema impactó en los 90. “En ese entonces se manejaba que a nivel mundial entre el 5 y el 8 % de los chicos estaban diagnosticados con ADD. La mayoría pertenecientes a sectores medios y medios altos. Es decir, ligados al consumo de medicamentos”. Y dice que llamativamente esos datos indicaban para Africa un 0% de ADD, “donde sí hay índices monstruosos de desnutrición”.

También apuntó que “los diagnósticos que se manejaban (y manejan) son más bien una descripción de un racimo de síntomas donde no se analiza el contexto”. Y recordó que en 2006 ingresó a la Cámara de Diputados de la Nación un pedido de informe sobre el ADD con y sin hiperactividad, pidiendo al Ministerio de Salud que se investigara la ligereza con la que se diagnosticaba a los chicos.

Comentarios