Educación
Sábado 18 de Junio de 2016

Cuentos, arte y cine

Ya sabemos que cada historia que leemos en un cuento es ante todo "invento de alguien" y ese alguien, justamente es su autor.

Elijo recomendarles algunos cuentos que tienen un rasgo común y que pueden, además, entroncarse con otras formas del arte, como el cine, por ejemplo. Les recomiendo leer "No dejes que una bomba dañe el clavel de la bandeja" de Esteban Valentino, "Viaje a la semilla" de Alejo Carpentier, "La noche boca arriba" de Julio Cortázar y "Muerte constante más allá del amor" de Gabriel García Márquez, y mirar la película "El curioso caso de Benjamin Button".

Ya sabemos que cada historia que leemos en un cuento es ante todo "invento de alguien" y ese alguien, justamente es su autor. Los autores son personas de carne y hueso que viven, o han vivido, una vida determinada en un tiempo determinado. Partiendo de esta premisa básica, por la cual ubicamos a los cuentos elegidos en el ámbito de la ficción, de la literatura, podemos luego "pesquisar" la historia que nos cuenta. ¿Por qué hago esta aclaración? Porque siempre que educamos se trata sólo de eso, de pesquisar, no de adivinar, pero tampoco de estigmatizar las obras; sino simplemente, de darles a nuestros alumnos algunas herramientas para que puedan, a través de estos cuentos, o de cualquiera que elijamos, leer el mundo mejor de lo que ya lo hacen.

Todos los cuentos elegidos se inscriben en la llamada "nueva narrativa", donde todo lo que se supone tiene un orden lógico, desde este lugar, es "quebrado". Todos los textos seleccionados comparten que el tiempo lineal se ha borrado y cobra nuevos sentidos, en todos ellos se ha fracturado ese tiempo lineal e histórico.

Me parece valiosísimo este corpus de lectura dentro del aula porque creo y defiendo las "múltiples lecturas", porque el mundo de hoy es como un gran collage de gente, de imágenes, de voces y estos cuentos me permiten "mostrarles" a mis alumnos que alguien puede escribir así, como se suceden las imágenes en la mente, como si fuera un sueño, como si fuera un viaje al pasado, y que eso también es un cuento maravillosamente bien escrito, con reglas propias que se pueden apreciar y aprender, y por supuesto, disfrutar. Y quiero creer que en esto andamos los profesores de lengua; en la intangible y maravillosa tarea de acercar cuentos, historias, relatos... de hacer crecer la imaginación, de entroncarla con otras "inteligencias", de hacer "engordar" a nuestros lectores!


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