Ovación
Domingo 31 de Julio de 2016

Cuenta regresiva para que arranque los Juegos Olímpicos

Brasil se conmueve a tres días del puntapié inicial y a cinco de la ceremonia inaugural. Los temores, problemas y cuestionamientos empiezan a quedar en un segundo plano.

A medida que se acaba la etapa de transición se empieza a hablar mucho más de los Juegos Olímpicos que de sus defectos. La llegada de Usain Bolt entresemana, por ejemplo, fue suficiente como para que los problemas edilicios, que todavía existen pero que no son tantos, de la Villa Olímpica pasaran a un segundo plano. El arribo masivo de delegaciones o partes de ellas al Galeao (aeropuerto internacional de Río de Janeiro) empezó a ganarles la pulseada a los informes sobre probables desestabilizadores futuros y hasta vinculados al terrorismo internacional que provocó varias miles de cancelaciones de alojamiento en la última semana. Es más, hoy la bahía de Guanabara hasta parece más limpia, cuando unos días atrás fue declarada casi como el foco infeccioso del mundo civilizado. Ni tanto ni tan poco. La verdadera dimensión de los hechos sólo se obtiene haciendo acto de presencia en el lugar. Todo lo demás es para tomarlo al menos con cierto cuidado. Es que los primeros Juegos en Latinoamérica generan ciertas incomodidades a la élite del deporte mundial que no es muy amiga de gastar tiempo por estos lares si no es para tomarse unas buenas vacaciones en lugares paradisíacos.

   Ejemplo: para el Comité Olímpico Internacional seguramente es más sencillo hacer referencia a las deficiencias de Río que a los motivos reales y detallados de la exclusión de los atletas rusos.

   Los Juegos Olímpicos ya comienzan y como es tradicional, las quejas les irán dejando el protagonismo a las proezas de los deportistas.

   Y a pesar de que la coyuntura política que derivó en una precaria situación institucional no ayuda demasiado, la llegada masiva de deportistas que arrancó el fin de semana ya empezó a tender un manto que disimulará en parte los errores organizativos y de logística que seguirán brotando inclusive durante la competencia. Pero, se insiste, hasta aquí no hay nada demasiado diferente a lo que ha sucedido en la previa de otros Juegos Olímpicos. Quizás a Río le juegue en contra que el último se disputó en Londres, un prodigio de la previsión y la organización, pero sólo eso.

   Todo el corredor olímpico está repleto de policías y agentes militares y nada parece librado al azar en ese rubro, pero la pericia organizativa empezará a ser calificada cuando los Juegos ya estén en marcha.

   El miércoles, dos días antes de la ceremonia inaugural, el fútbol femenino dará el puntapié inicial a los 31º Juegos Olímpicos, los primeros que no se realizan en Europa, América del Norte o Australia.

   El jueves, un día antes de la fiesta de presentación que tendrá como escenario el estadio Maracaná, será el turno para que los primeros deportistas argentinos salgan a escena: la selección de fútbol Sub 23, que dirige Julio Jorge Olarticoechea, enfrentará a Portugal, a priori el rival más difícil del grupo por encima de Argelia (adversario del día 7) y Honduras (se enfrentarán el miércoles 10 en Brasilia).

   La Villa Olímpica va tomando color y no sólo por las reparaciones en los edificios que no estaban en condiciones.

   Las delegaciones adelantadas disfrutan de las ceremonias de bienvenida y las historias de los voluntarios que hacen de todo para llegar a destino empiezan a multiplicarse por miles.

   El espíritu olímpico hace su parte mientras se espera la ceremonia de apertura. Tras ella, el 6 arrancará masivamente la actividad.

   Ese día aparecerán los primeros podios, las lágrimas de emoción y desilusión, las sorpresas y las ratificaciones.

   El sábado próximo ya habrá medallas en levantamiento de pesas, judo, natación, tiro y tiro con arco.

   Paula Pareto, la Peque, será la primera que le ponga los pelos de punta a cualquier argentino que se pare delante del televisor o concurra a Río.

   Serán algo más de dos semanas de excitación deportiva extrema.

   Como cada cuatro años.


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