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Domingo 11 de Agosto de 2013

Cuando se quiere, todo se puede

Cuando se quiere se puede. Cuando las diferencias se dejan de lado y los celos enfermizos archivados el accionar es notable. Ante una situación extrema aflora la parte humanitaria.

Cuando se quiere se puede. Cuando las diferencias se dejan de lado y los celos enfermizos archivados el accionar es notable. Ante una situación extrema aflora la parte humanitaria. Saludable. Sobresaliente. La tragedia de Salta y Oroño unió a todo el pueblo rosarino (y otros tantos más), que una vez más mostró su costado solidario. Que emocionó, sin dudas. Y los hinchas de los clubes, Newell’s y Central, también coincidieron para dar una mano. Sin importar el color de su corazón. Dejando de lado esa rivalidad muchas veces cargada de enfermedad para pensar en los familiares de las víctimas. En las personas que de un segundo a otro se quedaron en la calle, sin nada. Ni historia, porque quedó enterrada bajo los escombros. Canallas y rojinegros (la gente, vale resaltar) sólo pensaron en dar una mano. Colaborar con los que hoy más necesitan hasta desbordar las instalaciones y dejar de recibir donaciones. Solidaridad al palo se dice. Por eso, si se puede lograr una unión por una causa porqué no hacerlo, por ejemplo, para jugar un clásico a beneficio. Si el fútbol todo lo puede no sería desatinado que luego de tanta locura y rivalidad se dé un paso adelante y se demuestre que Rosario está capacitada para dar una mano a través del deporte. ¿Por qué no? ¿Es tan difícil? No existen imposibles, sólo hay que estar convencidos. Y cuando se quiere, se puede. De eso no hay dudas. w

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