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Domingo 29 de Mayo de 2016

Cuando la restauración habilita a la historia

Durante un mes se exhiben cinco pinturas que fueron objeto del trabajo de conservadores e investigadores de arte colonial. Las piezas llegaron a Rosario en 1930 desde el área andina y pertenecieron a Alfredo y Angel Guido.

El Museo Histórico Provincial Dr. Julio Marc logró recuperar cinco pinturas pertenecientes a su colección de arte colonial. Las obras, originariamente de Alfredo y Angel Guido, fueron estudiadas por un grupo de investigadores y sometidas a un cuidadoso proceso que logró ponerlas en valor y circulación, nuevamente. Ahora se exponen en el museo ubicado en el Parque Independencia. La restauración de una obra no implica sólo el trabajo concreto sobre su materialidad sino que también permite investigar su historia, recorrido y hasta develar algunos secretos.

   La colección de pintura de arte colonial del Museo Marc llegó a Rosario desde el área andina en 1930. "La exhiben en una exposición que se hace en la Comisión Municipal de Bellas Artes en 1932", detalla Pablo Montini, investigador del museo. "La colección mostraba los problemas de conservación que generaba el tráfico de arte colonial. Esas obras venían maltratadas de moverse por circuitos no legales. Ninguna poseía el marco original, ni sus bastidores, las telas eran antiguas, la mayoría era del siglo XVII y XVIII, habían estado en pequeñas iglesias de los Andes, con tierra, incluso tenían marcas de haber estado cerca de velas. Así llegaban", señala Montini.

   En 1932 Angel Guido gana la beca Guggenheim en Estados Unidos. Ante esa situación, y de acuerdo a las investigaciones realizadas, los Guido contactan a un amigo, el artista vasco Jose Bikandi, que era restaurador en el Museo Municipal de Bellas Artes para que las ponga en condiciones tras la idea de llevarlas o venderlas a Estados Unidos. "Esa es la primera restauración, algunas de las piezas estaban recortadas, eran fragmentos, y Bikandi las pega sobre unas maderas, ni siquiera les hace un bastidor, las pega directamente sobre un soporte que era como de madera terciada. Eso generó luego múltiples problemas", precisa Montini.

   Montini, un suerte de detective de la historia del arte, dice que se conocen trabajos de Bikandi realizados con mayor dedicación pero advierte que era común ese tipo de trabajos con el arte colonial, tomado como un arte menor. Lo cierto es que las obras finalmente no viajaron a EEUU y continuaron circulando por Argentina hasta que las compran los dueños de la por entonces tienda La Favorita, Ramón y Angel García, y las donan al Museo Marc. En 1938 ingresan 62 pinturas. "En el museo están en continúa exhibición, el deterioro avanza. Dos artistas locales trabajan en la restauración, Luis Ouvrard y Gustavo Cochet, pero no solucionaron mucho", agrega Montini.

   Esta situación cambia a partir de 1994, cuando el experto en arte colonial Héctor Schenone seleccionó nueve pinturas de la colección para que fueran investigadas y restauradas en Tarea, el taller de restauro creado por la Academia Nacional de Bellas Artes y la Fundación Antorchas. A partir de esos años, el Museo Marc ha desarrollado un plan de restauración de su colección. Entre el 2006 y 2008, con aportes privados, se enviaron al Tarea otras tres pinturas.

   Ahora en este último caso, se trata de cinco pinturas que fueron restauradas en Tarea y que están dentro de un proyecto de investigación patrocinado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y a la vez incluidas en el proyecto "Arte, ciencia, tecnología y conservación. Imagen y cuerpo material en la producción artística colonial sudamericana", dirigido por la especialista Gabriela Siracusano.

   Estas cinco pinturas que ahora se exhiben restauradas fueron enviadas al taller hace un año y medio, Recibieron especial atención. "La mayoría tenía el soporte de madera terciada. Fue un trabajo chino. Las restauradoras tuvieron que trabajarlas a mano. Como estaban, atraían bichos, todo un tema".

   Tanto Montini como el director del museo, Raúl D'Amelio, valoraron la tarea realizada y en especial la participación de Siracusano. "Ella es una experta en el estudio de las materialidades y el arte colonial. Su trabajo suma al museo diagnóstico de conservación, análisis químico de los pigmentos y barnices, identificación de las técnicas y de los materiales de los soportes, pero también investigación porque con ella trabajó la historiadora del arte Agustina Rodríguez Romero, con lo cual las obras fueron restauradas e investigadas", precisa Montini.

   Las obras en exhibición son anónimas, datadas en el siglo XVIII. Una de ellas deparó algunas sorpresas. Cuenta Montini que cuando empezaron en el museo a investigar en torno a las obras a restaurar encontraron que "una pintura aparecía como una cabeza de Cristo, pero cuando le quitaron el marco descubrieron que la tela estaba plegada. "Al abrirla, el tamaño de la tela se hizo enorme y lo que veíamos como la cabeza de Cristo era San Juan el Bautista. Imvestigué con el equipo del museo y vimos que esa tela estaba en el dormitorio de Angel Guido. El soporte en el que se guardaba la tela era un cartón, y en ese cartón estaba un fragmento del proyecto de la casa de Guido". Todo un descubrimiento.

   En la restauración de las obras, que estarán expuestas por un mes en el Museo Marc, conjugaron apoyos y aportes públicos y privados. A lo realizado en Tarea, en el marco del proyecto que dirigió Siracusano, se suma el Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia y aportes de la Fundación del Banco de Santa Fe y la compañía de seguros La Segunda.

   Para ampliar sobre la exposición, se puede ingresar a www.museomarc.gob.ar. Las obras estarán expuestas de martes a viernes, de 9 a 18, y los sábados, domingos y feriados, de 14 a 19.

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