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Domingo 20 de Julio de 2014

Cuando la queja pone en evidencia el abandono

 Luego de la aprobación express por parte del Concejo de la prohibición de estacionar en 70 cuadras del centro, el sector salió con los tapones de punta a criticar la medida.

Dice el viejo refrán que “el que no llora no mama”, y bien lo saben los comerciantes de la zona céntrica de la ciudad. Luego de la aprobación express por parte del Concejo de la prohibición de estacionar en 70 cuadras del centro, el sector salió con los tapones de punta a criticar la medida.

   Ya es tarde, la ordenanza es un hecho y no se dará marcha atrás, en un inédito cambio de carácter de una administración que, por ejemplo, estuvo cerca de dos años intentando consensuar con todos los actores para plasmar una bicisenda en calle Salta.

   Bienvenido entonces que se asuma el carácter imperativo de un Ejecutivo. Pero claro, la bronca de los comerciantes obligó al municipio a rever algunas cuestiones. Fue así como los funcionarios tuvieron que escuchar esta semana las quejas de los empresarios por el pésimo estado en el que se encuentran algunas cuadras del centro. La promesa oficial fue lanzar un plan para “revitalizar” esa zona de la ciudad.

   El malhumor empresario no hizo más que poner en evidencia la falta de continuidad de las medidas de gobierno cuando éstos cambian de signo político. Un claro ejemplo son las garitas policiales. Anunciadas con bombos y platillos en julio de 2002 por el entonces ministro de Gobierno de Carlos Reutemann, Esteban Borgonovo, catorce años después son una postal del abandono.

   En Córdoba y Laprida, a escasos cien metros de la Intendencia, la garita que en 2002 se instaló —según decían entonces las autoridades— para “prevenir desmanes y alborotos que realizan los jóvenes durante las noches y los feriados en el área central”, hoy no tiene vidrios, le pintaron graffitis y hasta la usan de baño.

   “Estas garitas nos permitirán tener presencia policial en el centro las 24 horas”, sentenciaba en esos días el jefe de la UR II, Jorge Pupulín.

   La de San Martín y San Luis corrió la misma suerte. Aunque además de romperle los vidrios le pegaron un cartelito con la leyenda: “¿Gendarmería? Tontos, ustedes ya fracasaron. ¡Pibes chorros arriba!”.

   ¿Qué pasó con los anuncios de refuerzo policial en el centro? Nada. Los ministros cambiaron, las políticas cambiaron y tanto las garitas como el área más neurálgica de la ciudad se fueron sumergiendo en un abandono que sorprende. Tenían que prohibir estacionar en 70 cuadras para que la queja de los comerciantes pusiera en la agenda de la Intendencia lo que los rosarinos ven todos los días.

   El miércoles se anunciará un plan para “revitalizar” el centro. El tiempo dirá si no es otro anuncio mediático.

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