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Jueves 14 de Marzo de 2013

Cuando el Papa juega sin saberlo

La expectativa y posterior elección del nuevo Sumo Pontífice también puso en funcionamiento la usina de dimes y diretes atravesado por el característico ingenio popular...

La expectativa y posterior elección del nuevo Sumo Pontífice también puso en funcionamiento la usina de dimes y diretes atravesado por el característico ingenio popular que nutre al folclore futbolístico. Las  frases salían disparadas como fuegos artificiales que explotaban en humor. Cuando comenzó a salir humo blanco de la chimenea de la Capilla Sixtina, la ironía parió la ocurrencia de que el nuevo Papa era  Caruso Lombardi, quien por esas horas estaba más cerca de La Paternal que del Vaticano. No obstante, a esa altura nadie imaginaba que la votación de la mayoría de los 115 cardenales recaería en Jorge  Bergoglio. Algo que en broma anticipó en la redacción Alejandro Cachari cuando se esperaba conocer el nombre. El colega y amigo todavía jura y perjura que no tiene como informante a ningún cura, obispo,  arzopispo, cardenal ni laico infiltrado en Roma. En simultáneo los hinchas de San Lorenzo tomaban la designación de “Bergo” (tienen confianza con él) como la salvación del descenso, ya que el nuevo Papa  es cuervo (léase simpatizante del Ciclón para no terminar excomulgado). También varios leprosos en las redes sociales no mostraban la mínima envidia, ya que se jactaban de que en Newell’s “habemus Tata”. Y  los canallas replicaban que su Papa más que argentino era Russo. Y como la rivalidad también es nacional, Brasil se quedó con las ganas, porque Dios tal vez no sea argentino, pero el Papa sí.

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