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Domingo 25 de Abril de 2010

Cuando el mundo sea (un poco) mejor

Se trate de Wikipedia o de Richard Stallman, el gurú del software libre que estuvo de paso por Rosario, la intencionalidad es la misma: colaborar para enriquecerse todos. Ninguno de los dos va a cambiar el mundo, pero vale la pena disfrutar el intento.

Había pensado que podía escribir en esta columna algo sobre Richard Stallman pero, por algún motivo que ya no recuerdo, entré en Wikipedia, empecé a saltar de un artículo a otro y descubrí un texto muy incompleto y desactualizado. No lo pude evitar: terminé dedicando varias horas a recopilar fuentes para un material sobre el subte de Río de Janeiro que, supongo, quedó bastante decente.

Ya hablé muchas veces de Wikipedia, quizás la herramienta más increíble que dio internet junto con Google Earth. Desde su nacimiento estaba destinada al fracaso. ¿Qué se puede esperar de una enciclopedia donde cualquier persona puede escribir lo que se le ocurra sin censura previa, con el control de calidad y la moderación a cargo, también, de los mismos usuarios? Sin embargo, los cientos de férreos detractores que tuvo desde el arranque probablemente hayan tocado el orgullo de quienes estaban convencidos que la colaboración es el único camino para cambiar al mundo.

Está claro que Wikipedia no cambiará al mundo, pero sus usuarios consiguieron que este sitio colaborativo se convierta en la enciclopedia más importante de la historia (ya tiene más de quince millones de artículos en 271 idiomas), la más popular y, sin dudas, la que se actualiza más rápidamente. Incluso hay algunos estudios que aseguran que el portal que fundó Jimmy Wales es más confiable que la enciclopedia Británica, aunque (hay que decirlo) otros concluyen exactamente lo contrario. Y es una alegría descubrir que el primer resultado de la mayoría de las búsquedas en Google llevan a Wikipedia.

Durante marzo pasado, solamente la página principal de Wikipedia en inglés recibió más de 155 millones de visitas, un número que omite la gran cantidad de consultas que llegaron desde Google. La portada del sitio en español recibió ese mismo mes unos 17 millones de visitas, lo que representaría que en menos de dos años habría recibido tantas consultas como hispanoparlantes hay en el mundo.

El español Felipe Ortega, del grupo Libresoft, encendió la mecha de la polémica. Según su propia investigación, solamente el uno por ciento de los usuarios de Wikipedia realiza habitualmente tareas de mantenimiento y actualización de los artículos. Ortega dijo que Wikipedia en español tiene apenas 20 mil editores mensuales, muchísimo menos que en los primeros años. Por supuesto, Wales salió a desmentir una crisis de edición en el portal. Reconoció que el número de editores y moderadores se estabilizó en el tiempo, pero afirmó que el proyecto goza de muy buena salud. "Wikipedia lo está haciendo muy bien", dijo Jimbo.

Lo cierto es que Wikipedia necesita del compromiso de sus usuarios para sobrevivir y realmente sería un retroceso histórico (aunque suene grandilocuente) que la gente dejara de editar la enciclopedia online.

Siempre me encuentro con alguien que asegura haber encontrado un error en Wikipedia. Ya tengo la respuesta preparada: "¿Lo corregiste?". Para eso está, para enriquecerla, embellecerla, retocarla, modernizarla, enmendarla. Lo mejor es que es gratuita, abierta y democrática. Y lo peor es que, al menos en mi caso, editar Wikipedia puede convertirse en una adicción.

Ya está, no voy a escribir sobre Richard Stallman. Después de todo, solamente iba a decir que el barbudo gurú del software libre estuvo en Rosario, que es un gordito tan pintoresco como caprichoso y excéntrico, y que quizás se necesite mucha más gente como él para que el mundo sea un poco mejor.

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