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Sábado 03 de Mayo de 2014

Cuando el mensaje son los golpes

El asesinato de una adolescente cerca del colegio al que asistía sacude hoy los noticieros. Golpizas similares, aunque sin el desenlace fatal de Junín, se registraron por estos días en Berazategui y Paraná.  

El asesinato de una adolescente cerca del colegio al que asistía sacude hoy los noticieros. Golpizas similares, aunque sin el desenlace fatal de Junín, se registraron por estos días en Berazategui y Paraná. El foco de la violencia se centra en la escuela y la indignación ante estos hechos crece. Una vez más, los chicos —víctimas y victimarios— vuelven a ser objeto de debate.

Medios y comunicadores hablan sobre una juventud "perdida y sin rumbo". Y es ahí donde brota la preocupación por el uso de la violencia como forma de resolver los conflictos. Un escenario que sin dudas inquieta, pero que también debiera servir como un llamado de atención para aquellos que un mes atrás celebraban o cuanto menos eran indulgentes con los linchamientos a jóvenes en situación de robo en distintas ciudades del país, con el asesinato de David Moreira en barrio Azcuénaga como caso más doloroso.

Doble estándar o hipocresía de quienes festejaban las muertes por linchamientos públicos pero que hoy se horrorizan porque los chicos, sus hijos, resuelven los problemas a las trompadas en el patio o en la puerta de la escuela. ¿Cómo exigir templanza y límites a los adolescentes si puertas adentro, y ante otros hechos, el discurso que baja es de odio y venganza? Lo que pasó con Naira también fue linchamiento. No hay eufemismo que valga.

El debate excede así a la escuela e implica una profunda discusión respecto de ciertos discursos que con liviandad circulan a nivel social, político y mediático. Una reflexión que permita contrarrestar el mensaje de los golpes.

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