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Sábado 02 de Marzo de 2013

Cuando el desconcierto se adueña de las calles

Cuando el poder público se ausenta, el desconcierto se adueña de las calles. Esto es, literalmente, anarquismo.

Cuando el poder público se ausenta, el desconcierto se adueña de las calles. Esto es, literalmente, anarquismo. Esta doctrina política se hizo evidente ayer en una Rosario colapsada que mostró una cara que, lamentablemente, se ve cada vez con mayor frecuencia.

Varios factores confluyeron para que el área céntrica de la segunda ciudad del país mostrara un perfil dantesco: una protesta social cortando dos arterias neurálgicas (Sarmiento y Rioja), un paro municipal que dejó las calles sin inspectores y una obra de asfaltado sobre la que todavía ningún funcionario pudo explicar por qué no se comenzó en enero en vez de iniciarla cuando la ciudad retomó su ritmo habitual.

Es difícil entender que no haya nadie que planifique estos trabajos teniendo en cuenta otros factores. Veamos algunos ejemplos que surgen de la lógica misma:

1) Si hay un paro municipal no se puede seguir asfaltando una calle en pleno centro. Estos trabajos obligan a tomar desvíos por una decena de calles adyacentes con su consiguiente sobrecarga del flujo de tránsito. Obvio, si hay paro no hay inspectores. Es decir, nadie organiza y llega el caos. Sarmiento se volvió de doble mano, Pellegrini fue un atolladero de autos, la zona de la city bancaria fue (si es que existe) lo más parecido al infierno y Entre Ríos, Paraguay y Dorrego estuvieron intransitables.

2) Si hay un piquete que obliga a cambiar el recorrido de 11 líneas de colectivos (sí, leyó bien: 11) hay que tener en cuenta que las arterias alternativas están atestadas de autos por los desvíos que provoca la obra de asfaltado citada anteriormente. Y, si no se planifica, a ese caos se suman cada uno de los internos de las 11 líneas desviadas. Lo que sucedió.

3) Una protesta social, por más legítima que sea, debe contemplar la libre circulación. La Corriente Clasista y Combativa (CCC) instaló durante nueve días un acampe que obligó a cerrar cuatro manzanas a la redonda, con el consiguiente perjuicio para comerciantes y vecinos. No se condena la protesta, sólo se pide coherencia en el reclamo. La medida fue cuanto menos extemporánea.

4) Si hay paro municipal, entonces los funcionarios políticos deben salir a inspeccionar las calles. La peatonal Córdoba no se puede transformar en La Salada.

Así y todo, el anarquismo dejó pinceladas de solidaridad. En Sarmiento y Santa Fe pegaron un cartel escrito a mano sobre una valla. "Sarmiento y Rioja cortado, no pasar, sólo carga y descarga". Tal vez fue alguien que intenta sumarse al "Pacto de convivencia" que impulsó el miércoles la Municipalidad.

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