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Sábado 09 de Mayo de 2015

Cuando el desarrollo de la ciencia es política de Estado

El auge de las carreras científicas y los nuevos institutos dinamizan al Centro Científico Tecnológico Rosario.

“Entre 2014 y 2015, se crearon en Rosario cuatro institutos nuevos, que se agregan a los ya instalados en cinco años”, indica Claudio Fernández, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director de la Plataforma País Ciencia y del Laboratorio Max Planck de Rosario.
  En la ciudad funciona el Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación (Irice), el Instituto de Física Rosario (Ifir), el Instituto de Química Rosario (Iquir), el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), el Instituto de Fisiología Experimental (Ifise), el Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (Cefobi), el Centro Internacional Franco-Argentino de Ciencias de la Información y de Sistemas (Cifasis), la Unidad Ejecutora en Investigaciones Socio-Históricas Regionales (Ishir), el Instituto de Procesos Biotecnológicos y Químicos (Iprobiq) y el Instituto de Inmunología Clínica de Rosario (Idicer).
  Todas las instituciones pertenecen al Centro Científico Tecnológico Rosario (CCT-Rosario), dependiente del Conicet, quien administra los recursos humanos, equipamiento, finanzas y coordina la transferencia de la tecnología y la venta de servicios a terceros.
  Resalta que se ha tomado a la ciencia como política de Estado, lo que se comprueba al ver el desarrollo que vive la investigación en Rosario, donde participan el Conicet, la UNR y los Ministerios de Planificación, Ciencia, Salud y Educación.
  Esa tendencia demuestra que no nace de un sólo Ministerio, sino que es apoyado por muchos sectores que conforman esa política de Estado.

Actividad del Estado. El investigador explica que “más allá de lo material, como el aumento del presupuesto, la actividad del científico está presente en el Estado como una actividad importante y se reconoce a la actividad intelectual, científica y de tecnologías”.
  En abril ingresaron 63 nuevos becarios doctorales al CCT Rosario correspondientes a la convocatoria 2014. Los becarios se integraron a los doce institutos que conforman el centro científico o a distintas facultades de la UNR.
  En tanto, también se indicó que del total de nuevos doctorandos un 29 por ciento desarrollará sus estudios en el área de ciencias agrarias, de ingeniería y de materiales, otro 29 en ciencias exactas y naturales, un 25 en ciencias biológicas y de la salud, y un 17 en ciencias sociales y humanidades.

Proyecto político. En la década del 90 y primeros años del 2000, la falta de inversión pública provocó la emigración de los investigadores hacia otros países.La carrera de investigador científico que había nacido en 1958, de la mano de Bernardo Houssay, no entraba en el proyecto neoliberal. A nivel nacional, hoy el país cuenta con más de 8.500 investigadores, 9.500 becarios y 192 centros e institutos (ver aparte).
  “Las investigaciones en Rosario y en la capital provincial son de las que más crecieron. Ese desarrollo fue impulsado en los últimos años por la excelencia científica y nuevas plataformas tecnológicas instaladas. A ello se agrega la fuerte inversión”, señaló el investigador. En ese marco, el también agregó que el Instituto de Investigación para el Descubrimiento de Fármacos de Rosario (Iidefar), que dirige, recibió una inversión de 37 millones de pesos”.

Polo de producción. Sobre el polo de investigaciones, ubicado en el predio de la UNR, rodeado por Circunvalación, el bulevar 27 de Febrero, Esmeralda y Ocampo resalta que “el estar todos los institutos en el mismo predio, se concreta un aprovechamiento integral de la tecnología, interactúan los grupos, como no sucedían cuando estaban diseminados por la ciudad. Además, también la infraestructura del lugar permite despertar vocaciones ya que los estudiantes de secundaria se acercan para realizar prácticas”.
  Además, remarcó el científico que “en otro tiempo, el conocimiento marchaba de la mesa del laboratorio a la biblioteca, a una publicación. Hoy pueden llegar al parque industrial, son proyectos que pasan por oficinas de asesoramientos y patentamiento. El garante de la innovación es el sistema científico argentino, que es estatal. Pero, los conocimientos que si bien pueden llegar a generar riquezas en lo privado, también sirve para aplicarlos a mejorar la calidad de vida”.

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