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Domingo 23 de Febrero de 2014

Cuando el archivo sigue molestando

La realidad demuestra que las puestas en escena son una constante de la política doméstica, y en una economía inflacionaria encuentran el escenario ideal para mostrarse en todo su esplendor

La realidad demuestra que las puestas en escena son una constante de la política doméstica, y en una economía inflacionaria encuentran el escenario ideal para mostrarse en todo su esplendor. El solo repaso del archivo, gimnasia que se comenzó a practicar en esta columna la semana pasada, habla por sí solo y da indicios de lo que los rosarinos podrán apreciar desde la semana próxima. Van aquí algunos ejemplos.

A fines de noviembre del año pasado la Municipalidad comenzó su diálogo con todos los bloques del Concejo para llevar el boleto de colectivos de $3,20 a $3,90. Ese diálogo se extendió durante quince días con discursos encendidos en defensa del "bolsillo de los trabajadores" y desembocó en una suba de $3,60. En el medio pasó de todo, el socialismo mostró su división más fragmentada que nunca, y el kirchnerismo y el bloque que comanda el eterno concejal Jorge Boasso terminaron dando una mano a la gestión de Mónica Fein para lograr la suba del pasaje.

Pasaron dos meses y la situación es casi idéntica. Ahora el costo real del boleto supera los $5 y la ronda (pueden cambiarse la "n" y "d" por "s" y "c", y el término tal vez se ajuste mejor) de diálogo con los distintos bloques comenzó nuevamente. Veremos si esta vez el kirchnerismo y parte del radicalismo, aliados estratégicos del presidente del cuerpo, Miguel Zamarini, vuelven a darle una mano a la intendenta.

Las preguntas llegan casi por necesidad. En diciembre el socialismo pedía un boleto a $3,90. No se lo dieron en medio de discursos hasta trillados. Dos meses después, ¿el boleto costará finalmente $3,90? ¿Por qué hacen tanto show si al final del camino votan lo que quiere el oficialismo?

Otro tema que se repite y que también regresará a este escenario con una puesta en escena de los mismos actores es el inminente aumento de la TGI . El socialismo pretendía en diciembre un 47 por ciento de incremento, pero su acuerdo con el PRO se cayó a pedazos y sólo logró el 19 por ciento. Este año volverá a la carga. A prepararse entonces, se vienen los discursos encendidos, las manos levantadas por conveniencia más que por convicción y, esperemos que no, algunos llantos.

El archivo sigue dando tela para cortar, al menos hasta que un bólido de esos que empezaron a caer del cielo lo permita. Pero en esto hay una buena: cuando nevó, lo hizo en gran parte del sur provincial menos aquí. Ahora que caen bólidos, se repite la tendencia.

En febrero del año pasado La Capital daba cuenta de que en los barrios la señalización de las calles prácticamente no existía. Hoy la situación es igual. Lo que más se señaliza son los baches, donde los vecinos improvisan muñecos con grandes palos y baldes a modo de cabeza para advertir de la presencia de los cráteres. De paso, y volviendo al párrafo anterior, los chicos aprovechan a crear un símil de muñeco de nieve. Luego también pueden hacer deslizamiento a modo de trineos por los grandes pastizales que crecen en las zanjas y plazas barriales.

Estos pastizales son evidentes en el parque Sur, donde el domingo pasado perdió la vida una joven al desmoronarse la barranca. Paradoja tremenda, hace un año los vecinos de la zona clamaban por una mayor seguridad en la cuenca del Saladillo.

Esta semana concejales del PRO pidieron que se limpie el frente de la comisaría 13ª, en San Nicolás e Italia, que está atiborrado de vehículos secuestrados. Curioso. El gobierno provincial lanzó hace más de un año un plan que tenía ese objetivo. Tal vez para realizar la remoción se contrató a quienes manejaban los tanques del general Ernesto Alais, aquel que en plena sublevación carapintada contra el gobierno de Raúl Alfonsín nunca llegó a Campo de Mayo para reprimir la sedición.

En quince días la intendenta abrirá el periodo de sesiones ordinarias del Concejo. El año pasado apeló en su discurso a la "convivencia", término que el socialismo esgrime como bandera a pesar de que las muertes violentas ya rozan las sesenta en menos de dos meses. Tal vez este año explique por qué en más de una decena de barrios no pueden entrar los colectivos y un centro de salud modelo cerró sus puertas por los tiroteos. La coyuntura exige respuestas más próximas. Sólo así esta provincia será "normal" y Rosario "la mejor ciudad para vivir". Mientras tanto, el archivo seguirá molestando.

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