La ciudad
Domingo 17 de Julio de 2016

Cuando determinados anuncios pueden convertirse en armas de doble filo

Los efectos indeseados a la hora de buscar el impacto positivo en los ciudadanos y las obras que permanecen inconclusas.

La semana en Rosario fue otra vez muy movida y puso de manifiesto que la política local sigue preocupada por los anuncios y, en su afán de buscar un impacto positivo en los ciudadanos, se olvida de que pueden ser arma de doble filo.

El gobierno provincial se jactó del arribo de mamparas correspondientes a las peceras del Acuario Río Paraná y mostró fotos de la llegada de los enormes cristales trasladados con una grúa. Sin embargo, ese hecho evidenció los atrasos, incumplimientos y aumentos en los valores de la obra, que sigue inconclusa desde hace años.

El paso del tiempo haya quizás provocado amnesia en algunos funcionarios, pero es importante destacar que a principios de noviembre de 2011, el gobierno provincial, a cargo de Hermes Binner, hizo entrega del contrato a la empresa adjudicataria de la construcción, que demandaría más de 9 millones de pesos en la primera etapa y dos años de ejecución. Pero, el emprendimiento, según se dijo estos días, estará listo recién para el año próximo, aunque nadie se animó a estimar algún momento más certero entre los 365 días de 2017.

El ex secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación santafesino, David Asteggiano, no paraba de soñar y, cuando el proyecto fue pensado en 2008, pretendía que se pareciera al parque temático Temaikén de Escobar.

Se diseñó en tres niveles: una planta baja, un entrepiso (donde funcionará un bar) y una planta alta, enlazados por una rampa interior. En el nivel superior estará la sala de exposiciones junto a un auditorio para 100 personas. Las anunciadas peceras gigantes tendrán dos enormes tubos cilíndricos de tres metros de diámetro visibles desde el exterior del edificio.

Sin embargo, hoy asoma en el predio una estructura de hormigón vacía y el parque a su alrededor, inaugurado con bombos y platillos antes de las últimas elecciones, está abandonado, repleto de malezas y afectado por las inundaciones.

Andrés Sciara, responsable del Acuario, no pudo precisar mayores datos. "Se han tirado muchas fechas, pero los acrílicos llegaron ayer (por el miércoles) y faltan dos más, que tendrían que haber estado hace un año".

Es esa vaguedad, lo que genera preocupación por estas horas entre la gente y, peor aún, las demoras acrecientan los inconvenientes.

Vandalismo. El inminente clásico por la Copa Santa Fe recrudeció las pintadas y destrozos que vándalos de Newell's y Central realizan en el mobiliario público e inmuebles privados. Tal como se relata en la edición de hoy de La Capital, el tema está lejos de resolverse, a pesar de las reuniones y comentarios de buenas intenciones por parte de la dirigencia de los clubes y la Intendencia. Los vecinos dicen que los autores de estos episodios graves aprovechan la noche cuando "nadie ve nada y no hay controles policiales ni municipales".

Así, la cuestión de la llamada nocturnidad volvió a ponerse sobre la mesa. Mientras los concejales siguen de receso invernal, surgió otra pregunta: "¿Qué pasará con la ordenanza sobre bares y boliches en Rosario? Por ahora, continúa bajo revisión y sin sustanciales avances en el Palacio Vasallo.

No obstante, tras una noche violenta el último fin de semana, el municipio decidió clausurar un boliche de la costanera norte. Los vecinos dijeron que la madrugada del Día de la Independencia fue un descontrol. Probablemente, sea cuestión de agilizar las normas para evitar que, ante cada problema, la decisión signifique un cierre.

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