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Sábado 01 de Diciembre de 2012

Cualidades que no tienen precio

Elección del mejor compañero.Quizás esta expresión podría ser tildada de "vieja práctica" docente y como muchas otras —tales como ejercitar la memoria, escuchar en silencio, compartir una rueda de reflexión y opinión— no se llevan a cabo bajo variadas excusas.

La falta de tiempo, los horarios cortados, la frágil concentración de chicos y adultos nos han llevado a suprimir estos ejercicios de educación cívica. Creo que de eso se trata, exactamente, esta invitación: elegir argumentando y debatiendo —sin miedo al disenso— y entre todos las cualidades que debe reunir un buen compañero.

Inmersos como estamos en una sociedad con una cotidianeidad acelerada, y la escuela forma parte de ella y la sufre, donde lo que brilla es lo externo: desde la ropa hasta el álbum de figuritas de moda, donde se estereotipa a través de fotocopias y manuales, donde se replican canciones y actuaciones inspiradas en los chabacanos y muchas veces obscenos programas de televisión, con este entorno no es sencillo pensar en cualidades humanas que son clave pero abstractas. Iniciar a los alumnos en la actuación de una sociedad construida con fines de cooperación es todo un desafío.

Para la práctica de elegir el mejor compañero se debatirán cualidades que no tienen precio y no saltan a la vista. Solidaridad, buena onda, generosidad y disposición para colaborar y participar, tanto en el aula como en el recreo, serán evaluadas entre todos.

Apruebo recuperar estas prácticas cívicas sociales en la escuela donde se propone tener una mirada abarcadora de todas las personas de nuestro entorno y concretar una elección que incentive una convivencia más placentera en el aula.

A modo de cierre me surge esta duda: ¿podríamos los maestros de cada escuela repetir esta elección entre nuestros pares?

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