Selección argentina
Martes 11 de Octubre de 2016

Crítica sí, presión no

Bauza sufre en carne propia y demasiado rápido la desconfianza de los medios de Buenos Aires, más allá de apuntes lógicos, que hasta ponen en duda su continuidad.

Néstor Kirchner diría: "¿Qué te pasha Clarín, estás nervioso?" Quizás no sea para tanto, pero algunas críticas recibidas en las últimas horas por medios de Buenos Aires para Edgardo Bauza parecen desmedidas. En general, las voces del mundo del deporte coinciden en que no se está viendo un equipo que el Patón pudiera plantear habitualmente, pero le están agregando una presión importante, haciendo del partido de hoy ante Paraguay, en Córdoba, casi una final para su continuidad. No se menciona esa palabra, pero a buen entendedor pocas palabras. Y eso que la selección argentina no perdió en los tres partidos que dirigió.

El día después del empate en Lima, el análisis de Ovación reflejó que "Bauza debe dejar de estafarse a sí mismo". Un título fuerte, pero que en realidad aborda una realidad que, quién más quién menos, la ve. Es decir que el Patón no armaría en un equipo que no fuera la selección una formación semejante, con un mediocampo de libre tránsito y menos sin Lionel Messi en la cancha. Hasta ahí, no más que una crítica futbolística, pero de ahí a pensar que ya esté "Bajo presión", como tituló el deportivo de Clarín; o "En su laberinto", como lo hizo La Nación; o "Qué le pasa a la selección", como escribió Olé, hay una distancia importante.

La transmisión televisiva del partido ante Perú también dejó perlitas de que Bauza no es tan bienvenido por los medios porteños. Cuando decidió el ingreso de Ever Banega, el comentarista de TyC Sports Ariel Senosian aseveró: "Banega le está dando fútbol a la selección", a lo que Rodolfo De Paoli preguntó: "¿Y eso le gusta al técnico?". Al día siguiente, programas futboleros como "Estudio Fútbol" o de las radios deportivas porteñas se preguntaban si así la selección está para llegar al Mundial, además de tratar de imponer nombres como el de Mauro Icardi. Todo atendible, pero exagerado.

A cualquier técnico le ha costado hacer pie sin Messi y Bauza se quedó sin él después de su primer partido. Es cierto, estuvo muy cerca de perder con dos de los tres rivales más flojos de las eliminatorias, puso hombres demasiado ofensivos descuidando el mediocampo, no formó como un equipo made in Patón, pero de ahí a ponerlo contra las cuerdas hay mucho trecho, porque igualó los dos partidos. También es cierto que su designación fue hecha por una conducción de la AFA que no tiene legimitidad, pero si el fútbol argentino es el cambalache que es, el técnico no tiene la culpa y hace lo que mejor que puede. Entre otras cosas, parece que se olvidó que después de la charla que tuvo con Messi lo hizo revocar su renuncia. Nada menos.

A Bauza parece que no le basta ser un hombre abierto al diálogo, que atiende a todos los medios. Vivió algo así cuando dirigió San Lorenzo y en la primera de cambio parece que se potenció en la selección. También, puertas adentro, le cuesta como a todos los técnicos que condujeron a un plantel de estrellas seducir para llevar adelante una idea. Lo vivió en su primer partido en Mendoza, cuando intentó dos veces con casi nulo éxito hacer que los jugadores se arrimaran a saludar a la gente.

Después de Sabella llegó Martino. Tras la partida del Tata lo hizo Bauza. Dos ciclos de técnicos muy identificados con el fútbol rosarino, que quizás le resten crédito, como cuando Bielsa hizo enojar al establishment periodístico. Más temprano que tarde, al Patón ya le metieron una presión excesiva.

Fideo, copiloto

El rosarino Angel Di María se subió anoche al auto del piloto cordobés de rally Federico "Coyote" Villagra, en el Mario Alberto Kempes, y luego participó de un evento benéfico.

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