Economía
Viernes 17 de Junio de 2016

"Cristina no vuelve, porque la sociedad no va para atrás"

Juan Manuel Urtubey nació en Salta el 6 de septiembre de 1969. Fue elegido gobernador por primera vez en 2007 con tan sólo 37 años. Reelecto en 2011 y 2015. Anteriormente, fue diputado nacional desde 1999 hasta 2007.

A Juan Manuel Urtubey no se le mueve un músculo. Casi no gesticula ni levanta la voz. Pero deja frases picantes. Admite que quiere ser candidato a presidente del peronismo en 2019 y tiene una mirada comprensiva sobre el gobierno de Mauricio Macri, aunque expresa que el ajuste "se podría haber hecho de otra manera".

En una entrevista con LaCapital durante su visita a la Bolsa de Comercio de Rosario, el gobernador salteño manifiesta su sorpresa por el escandaloso episodio de José López en un monasterio, considera que Cristina Kirchner no tiene forma de volver a pesar en la política argentina: "Está claro que la sociedad argentina no va para atrás, siempre va para adelante".

—¿Su observación global sobre estos seis meses de gobierno?

—Lo principal es que se han visibilizado los problemas centrales que tenemos en Argentina. Ahora, el verdadero desafío es ejecutar las medidas de gobierno para solucionar esos problemas.

—El gobierno parece haberse metido en un berenjenal, con medidas de ajuste muy duras. ¿Se podría haber hecho de otra manera?

—Sí, se podría haber hecho de otra manera. Yo planteaba una alternativa diferente, por ejemplo en materia de actualización de tarifas de servicios públicos y demás. Pero, la verdad objetiva es que eso ya es una anécdota, lo importante es actuar frente a la situación, corregir inequidades, garantizar que el sinceramiento de tarifas y otras cuestiones vinculadas a la economía no terminen afectando seriamente a los sectores productivos, que tienen que generar trabajo. El desafío del gobierno es garantizar el trabajo, y con eso garantizar desarrollo y crecimiento.

—¿Está complicada la situación social?

—Lo que veo es que el pueblo argentino está haciendo un gran esfuerzo, un gran sacrificio. En la medida que los dirigentes valoremos eso debemos estar a la altura de la sociedad. Hoy la sociedad le está dando una lección a la propia dirigencia.

—¿Por qué dice que la sociedad le está dando una lección a la dirigencia política?

—A pesar de que la gente la está pasando mal en la Argentina y hace esfuerzos grandes, todo es un clima de paz social, con expectativa y esperanza. Eso es muy bueno.

—¿No visualiza la posibilidad de una crisis social más grande, de algún estallido?

—Hay, claramente, gente que la está pasando mal, pero no veo que la expresión popular se ofrezca con esa lógica, no lo veo.

—Macri avanzó mucho confrontando su estilo con los aparatos simbólicos del kirchnerismo. Y eso pareció todo ganancia...

—Eso tiene fecha de vencimiento, pero en la cabeza de la gente está el contraste de modelos, claramente. Entonces ese un recurso casi natural, no sólo porque lo utilice o no el gobierno sino que, fundamentalmente, lo utiliza la gente en su cabeza. Cuando va pasando el tiempo la evolución es mucha más dura y más dirigida a la gestión, no tanto en términos simbólicos.

—¿Cristina tiene retorno en la política actual, desde un punto de vista competitivo?

—No soy nadie para jubilarla, pero está claro que la sociedad argentina no va para atrás, siempre va para adelante. Los casos que se contraponen a esa tradición son los de Yrigoyen, Perón y Roca. Otra envergadura de dirigentes. Ellos sí pudieron, y no exitosamente, porque en términos políticos el único fue Roca, no estoy hablando en términos de gestión. El resto no pudo hacerlo nunca, ¿por qué habría de pasar ahora con Cristina?

—¿Y el peronismo clásico debe contener al kirchnerismo?

—El peronismo debe ser peronista. Todos los que se sientan cómodos y quieran militar en el peronismo lo tienen que hacer. Ha pasado la lógica de la acumulación de dirigentes, lo importante es representar a la sociedad. La conducción actual del PJ es una transición, nada más. Es una administración transitoria del partido que, naturalmente, busca garantizar la institucionalidad para que el nuevo proceso político-electoral termine dibujando un nuevo liderazgo.

—¿El liderazgo definitivo en el peronismo se dará en 2017 con las elecciones legislativas?

—Es muy difícil, porque serán elecciones distritales. La conducción real del peronismo surgirá con el que resulte electo del proceso electoral de 2019.

—¿Este gobierno tiene un trato más frecuente y amable con los gobernadores que el de Cristina?

—Sí, definitivamente. Hoy hay un nivel de diálogo y trabajo articulado que con Cristina no existía.

—¿Y qué debería hacer Macri que hasta aquí no ha hecho?

—Hay que acelerar procesos de inversión, el gobierno debe comenzar con obras completas. Se ha reactivado la obra pública a nivel de las viviendas, pero no otra. Hay procesos que requieren una acción mucho más ágil.

—El caso de José López es escandaloso y complica directamente al gobierno anterior. ¿No cree que, además, pone bajo la lupa a la clase política toda?

—Es que es un drama ver eso. Es increíble. Espero que la Justicia esclarezca todo, porque no es todo lo mismo. La sociedad tiene que tener la tranquilidad de que hay políticos que trabajan con decencia y seriedad. Y otros utilizan el poder para ese tipo de cosas.

—¿Cómo es su relación con Massa?

—Tengo una buena relación personal. No trabajamos juntos porque él hizo una construcción personal y yo tengo una mirada más institucional. Quiero hacer un peronismo moderno, renovado, no una candidatura personal. Esa es la diferencia más profunda.

—Desde el kirchnerismo lo acusan de colaboracionismo y lo ponen casi en un mismo plano que Macri.

—Así como colaboré con Cristina, colaboro con el presidente Macri. Quiero que la Argentina salga adelante. A mí nadie me regaló nada, yo gané mi provincia con el apoyo exclusivo de los salteños e, incluso, contra candidatos apoyados por el kirchnerismo. Tengo una mirada distinta. No se necesitan dirigentes que cuando pierden tratan de voltear al que ganó. Hay algunos ahora que lo que buscan es destruir al adversario como forma de construcción política.

—¿Quiere ser presidente?

—Sí. Pero me hace ruido sentarme a discutir esas cosas cuando la gente no está bien. Quiero que el país se ordene. Quiero ser presidente pero no desde una lógica individual. No creo en la política como una lógica individual, creo en una construcción colectiva.

—Hace varios años a Obeid se le escuchó decir que usted iba a ser presidente.

—Lo quería mucho al Turco. Compartimos ideales, él fue un tipo que peleaba con convicciones. Aun con errores y aciertos, Jorge empujaba para adelante. El Turco debe ser rescatado por la política argentina.

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