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Domingo 28 de Abril de 2013

Cristina: entre el rencor y la Justicia

Reflexiones. La tensión que desprende el modelo nacional a la hora de imponer sus políticas tuvo otro nuevo clímax en la semana que pasó.

La tensión que desprende el modelo nacional a la hora de imponer sus políticas tuvo otro nuevo clímax en la semana que pasó. El concepto de que se gobierna con los criterios propios que deben resultar aceptados sin modificaciones mostró, en la sesión de diputados que despachó tres proyectos de reforma judicial, que no hay ningún medio que deje de justificar el fin deseado. Es muy difícil probarlo. Pero expresa o implícitamente, este modo de jugar al todo o nada no excluyó ninguna forma de convencimiento de los diputados que "dudaban".

La politización descarnada del modo de elegir a los jueces que deben controlar a todos los ciudadanos y, especialmente, a los que de manera temporaria son administradores públicos, es un concepto de enorme peligrosidad a la hora de entender la república cuando se considera qué significa la democracia. Nadie puede dudar que las mayorías son las que gobiernan. Pero si sólo se lo hace, siempre y en todos los casos, según su cristal sin respeto ni consideración por las minorías, lo que se obtiene es un sistema que conculca los derechos más elementales de los otros. En este particular, de casi la mitad de los que votan y representan a una nación.

No ayudan en nada las adjetivaciones vacías de una oposición que rebolea con la misma liviandad la idea de levantar una carpa de protesta con asistencia de sus dirigentes en horario de oficina o catalogar de dictadura a lo que se critica o no estar en las bancas para las que fueron elegidas. Mauricio Macri pretende erigirse en la opción para el 2015 y vuelve a demostrar que no puede conducir ni a sus legisladores para que muestren una alternativa. Eso, sin contar el despiadado operativo de su policía para generar un desalojo de un espacio público que dejó consternado a propios y ajenos. El descontrol vivido este último viernes fue por la ocupación de organizaciones que ilegalmente se asentaron en dos hectáreas del predio del Hospital Borda. Una vieja militante kirchnerista desencantada con lo que está pasando describió la torpeza de lo realizado por la gente del PRO con simple aritmética: "Pelean por dos hectáreas y el lugar tiene más de catorce. No tienen idea de cómo negociar. Ni que fuera la franja de Gaza", graficó.

Los radicales tampoco supieron constituirse en los líderes de la alternativa. Hay mucho recelo entre ellos, especialmente con Ernesto Sanz que el próximo 4 de mayo lanzará virtualmente su candidatura a presidente en una cena que es mirada de reojo por los otros sectores. El santafesino Mario Barletta trata de amalgamar la burocracia de su partido convencido de que el tiempo de Ricardo Alfonsín ya pasó y que el fenómeno de Julio Cobos es sólo mendocino. "Sanz es lo más presentable que tenemos", dijo un integrante de la mesa directiva de la UCR. Fue justo antes del inexplicable patinazo del senador nacional que casi deseó que la economía fracasara para sacar más votos en octubre.

Hermes Binner sigue ilusionado con ser Presidente de la Nación. A los que le sugieren que el paso del tiempo no es su aliado recuerda que el primer mandatario italiano Giorgio Napolitano fue reelecto por 7 años y tiene 85 de edad. Las encuestas no le preocupan a pesar de que su índice de desconocimiento es muy alto, lindante con el 40 por ciento. Demasiado para quien hace un poco más de año fue segundo en los comicios.

Este panorama envalentona al kirchnerismo. No hay escenario de polarización rayana con la violencia, disparada del dólar o estancamiento de las inversiones que lo amedrenten. Para lo primero, acusan a la oposición de sectaria y ahora exhiben la perla negra de la policía metropolitana de Macri. Para lo segundo, preparan una nueva batería de presiones que ya comenzó con intimar a los que sacan 400 dólares desde los cajeros del exterior y supone intimaciones furiosas de la AFIP. "El dólar a 10 pesos se lo van a tener que meter en el…", arengó Guillermo Moreno en uno de sus encuentros con la Presidente y otros funcionarios. Para lo de las inversiones, vuelven a fantasear con un anuncio de capitales asiáticos como el del supuesto pago de la deuda externa por China en plena gestión de Néstor.

Cristina gobierna, efectivamente, muy sola. Y que nadie se atreva a relatarle algo distinto a lo que percibe en sus teleconferencias de cadena semi oficial de noticias la aleja más de lo que realmente pasa. La única alarma que percibió en estos días fue la real amenaza de casi toda la Corte Suprema de renunciar si se avanzaba con el manejo de los fondos del Poder Judicial como se quería en origen en los proyectos de reforma. Qué pena que tanta justificada dureza institucional se haya reservado sólo a la cuestión del dinero y no al fondo de la transformación propuesta. En los pasillos de la Corte se dice que a este respecto no hay nada que temer. "La reforma no va a andar. La paran en un mes dos o tres amparos", confesó a este cronista un funcionario de una relatoría suprema.

¿Quo Vadis Obeid? Jorge Obeid volvió a dar otra prueba de fidelidad para demostrarse kirchnerista. No sólo votó a favor los proyectos de reforma judicial sino que defendió su legitimidad y oportunidad. Hasta se indignó públicamente con su referencia a la lista de los 12 indecisos propuesta, con alguna torpeza, por una ONG nacional. Para muchos puede ser rara esta adscripción o conversión política mirada desde un hombre que supo desafiar a Néstor y a la propia Cristina acusándolos de autoritarios e incluso levantando el tono de voz en una reunión en Olivos cuando el ex presidente lo interpeló como gobernador de Santa Fe. Por ahora, no hay repercusión en el electorado del sur de la provincia por esta "kirchnerización" operada en él. Otrora se supo valorar en las urnas su independencia y hasta sus desplantes con el poder central en defensa de la región. "El turco está sobreactuando su disciplina porque quiere que la Jefa lo bendiga como número uno de la lista", resume sin sutileza el perenne asesor del Poder Ejecutivo que suele armar las listas para cada elección. Quizá Obeid margine algo que funciona mucho en la lógica de las huestes de Cristina y calcule demasiado pronto el deseado apoyo. No debería olvidarse que el kirchnerismo ha hecho siempre un culto de la memoria. Y en algunos casos, del rencor.

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