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Domingo 15 de Septiembre de 2013

Cristina clausuró la quinta de Olivos

La “entrevista” concedida por la presidenta a un periodista de la Televisión pública es la más cabal expresión del momento por el que pasa el gobierno nacional: un hermético encierro en sí mismo.

La “entrevista” concedida por la presidenta a un periodista de la Televisión pública es la más cabal expresión del momento por el que pasa el gobierno nacional: un hermético encierro en sí mismo. Luego de más de un lustro en que la titular del Poder Ejecutivo rechazara sistemáticamente un reportaje en serio con algún comunicador nacional, la expectativa por conocer las preguntas y respuestas era alta. Algunos podrán decir que tal actitud es más propia del debate de los que participamos en los medios y no de la mayoría de los ciudadanos argentinos. Podrá serlo. Pero si se recuerda que una república se basa en los principios de la publicidad de los actos de gobierno, en la responsabilidad de esos actos y en el derecho a la información, la cuestión parece no menor.

“Cristina clausuró Olivos”, confió a este cronista uno de los intendentes más kirchneristas del conurbano bonaerense. Este hombre, que viene de una derrota importante en las internas de agosto, describió en reserva su percepción del oficialismo por estos días y lo que significa haber cerrado la Quinta presidencial: “Desde hace mucho tiempo, la jefa nos clausuró a los intendentes y no nos recibe como hacía Néstor en medio de asados o cafés en la Quinta. Cerró el diálogo con los dirigentes que ponemos el cuerpo todo los días en cada una de nuestras ciudades y de nuestros pueblos. En el mejor de los casos, te llama para reclamarte o endosarte las culpas”. Y fue un poco más: “Gobierna sola, y, de casualidad, nos enteramos por los diarios lo que decide”. Los ejemplos que reseña van desde el viejo pedido de muchos por el impuesto a las ganancias (“se lo planteamos a Zanini hace más de 9 meses y ahora llegamos tarde”) hasta el envío de gendarmes por la inseguridad (“podés creer que nadie nos llamó ni para preguntarnos a dónde los mandan”, se enoja el intendente). Si se ahonda más en el diálogo, se percibe una mirada de fuerte recelo hacia los jóvenes de la Cámpora a los que este dirigente proveniente del pejotismo más clásico describe como “soberbios, prepotentes y, sobre todo, sordos”.

Este diagnóstico del hombre que maneja el destino de más de 400 mil habitantes coincide con el tono de la primera entrega (¿había necesidad de caer en recurso mediático de parcelar la entrevista como si fuera una telenovela?) de este encuentro entre Cristina Kirchner y el periodista Hernán Brienza. El gobierno, en medio de un proceso electoral decisivo de medio término, está empeñado en hacer historia antes que mostrar proyecto a futuro. Hay sobreactuación de lo hecho (positivos, claro, en algunos casos) y ausencia total de lo que piensa concretar. Hace años que la presidente no se somete a cuestionarios sobre inflación, inseguridad, corrupción y, en ese marco, ¿se destina una oportunidad periodística semejante para hablar de la Ezeiza del retorno de Perón o se invoca a la metafísica para preguntar ¿“qué es el kirchnerismo”? Es cierto que el propio jefe de la lista oficial Martín Insaurralde fue desairado salvajemente por buena parte del gobierno y sus sostenedores cuando osó plantear discutir la inseguridad y el delito de los menores. Es evidente que en el gobierno no se acepta el magro resultado del 11 de agosto y se pretende que sólo se vote con la mirada en el espejo retrovisor y no en el amplio e incierto futuro que muestra a las claras el parabrisas delantero. Si no, es difícil entender la estrategia elegida.

Santa Fe. Del lado de nuestra provincia, las grandes novedades políticas son pocas. A no ser, el salto al massismo del diputado nacional Héctor “Cachi” Martínez, ubicado ahora en el segundo lugar del bloque que responde al intendente de Tigre. Este oriundo de Las Colonias cree que podrá arrastrar a más dirigentes locales hacia el Frente Renovador y ya se piensan nombres para un futuro candidato a Intendente. O, mejor dicho, candidata.

La sorpresa, sin embargo, podría venir de la mano de Elisa Carrió quien no descarta ante quien se lo pregunte la posibilidad de reunirse con Hermes Binner. Nadie olvida las descalificaciones que de uno y otro lado vinieron en la tormentosa relación de estos dirigentes que, sin dudas, se encontrarán en la Cámara de Diputados a partir del 10 de diciembre. “No hay por qué descartar que nos enfrentemos en una interna para decidir quién es el candidato a presidente en el 2015”, se sonrió Lilita cuando este cronista la consultó sobre el particular. Esto implica dos cosas: que Carrió está envalentonada con su casi 25 % de votos en la Capital Federal y no descarta ser postulante y que algo ha pasado en la relación con Hermes Binner para que evite los denuestos hacia él. ¿Habrá acuerdo nacional definitivo y amplio entre el Frente Progresista y UNEN de Pino Solanas y la propia chaqueña? No será tarea sencilla para el presidente de la Coalición Cívica Pablo Javkin a quien Carrió describe como un cuasi enemigo y lo acusa de querer arrebatarle su partido en Buenos Aires. Ahí no se huele reconciliación posible.

La posible charla entre Binner y la polémica diputada deberá esperar hasta octubre ya que entre la campaña hacia las elecciones y la persistente convicción de Carrió de que se planea un “coup d´etat” no tradicional contra Cristina por parte de grupos del PJ y empresarios devaluadores, queda poco margen. Cabe aquí una pregunta: ¿no es funcional a la victimización oficial el zarandear públicamente el deseo de algunos de ver trastabillar la sucesión institucional?

Por el lado del PRO, Emilio Monzó (un valioso dirigente cercano a Mauricio MAcri) y el diputado Jorge Triaca intentarán que Miguel del Sel sume a su indudable carisma con el electorado, algo de plataforma de ideas concretas de gestión. Habrá que esperar para ver con qué suerte o resultado.

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