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Domingo 15 de Junio de 2014

Cristina candidata y el zapatófono

Cristina Kircher quiere encabezar la lista para las elecciones de 2015. Si todo sale como ella lo ha planeado, los comicios que elegirán a su sucesor se realizarán con una “boleta larga” en la que no sólo se optará por el binomio presidencial, la lista de diputados y senadores sino también por los candidatos al parlamento del Mercosur. Allí, la primera mandataria quiere verse postulada con su apellido bien destacado con el fin de traccionar el voto K más duro.

Cristina Kircher quiere encabezar la lista para las elecciones de 2015. Si todo sale como ella lo ha planeado, los comicios que elegirán a su sucesor se realizarán con una “boleta larga” en la que no sólo se optará por el binomio presidencial, la lista de diputados y senadores sino también por los candidatos al parlamento del Mercosur. Allí, la primera mandataria quiere verse postulada con su apellido bien destacado con el fin de traccionar el voto K más duro.

No es sólo un acto formal de decidir su futuro ni siquiera un modo de bendecir al candidato del PJ que resulte electo para disputar el sillón de Rivadavia. Es, por un lado, la demostración de que la doctora Fernández no aspira a convertirse al fin de su mandato en una abuela regalona que se ocupe de sus nietos en el Calafate y la confirmación de que pretende volver en el 2019 a pelear contra quien sea. Diana Conti y Jorge Landau son los encargados de redactar y unificar por estas horas el proyecto de elección de estos 18 parlamentarios que deberán representar a la Argentina en el Congreso del Mercosur y apuestan a tenerlo listo y aprobado antes de octubre de 2014. Andrés Cuervo Larroque tiene avanzada la idea de dividir al país en tres regiones (Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, serían la destinada a nuestra provincia) de donde deberían surgir 6 candidatos. El propósito del camporista es hacer coincidir la elección con la de octubre de 2015. “Si Cristina va en la boleta con su nombre bien grande, le cede el 25% de los votos que ella tiene”, dice un asesor de estos legisladores. ¿Qué es y para qué sirve el parlamento del Mercosur? Eso es lo de menos.

Este razonamiento produce varias conclusiones. La presidente cree que es la mejor electora que hoy tiene el país. No hay un día que no mire encuestas y los resultados (que a ella le alcanzan) la convencen de que posee una cuarta parte del electorado que seguro la elige y, para ella también, la acompañaría si se decide por bendecir a su sucesor. Desde el sciolismo y del massismo coinciden en que hay un núcleo duro de votantes K que puede superar el 20 por ciento pero creen íntimamente que la primera mandataria prefiere colocarle la banda a un no peronista convencida de que es más fácil retornar luego de un gobierno que se corra a la derecha que si un compañero asume la presidencia. Negro sobre blanco: el deseo del retorno en el 2019 es más propicio con Mauricio Macri en el poder que con un pejotista.

Daniel Scioli sabe que Cristina no lo quiere. No hay lugar para dudas de que ella avaló el agravio del “dime con quién andas y te diré quién eres” espetado por el ministro Jorge Capitanich cuando se publicó la foto del gobernador Scioli en un evento del grupo Clarín. Tras él, con megáfonos como los viejos “botelleros” y compradores de desechos que andaban por las calles voceando, ministros y legisladores infectados de obsecuencia humillaron al ex motonauta. Por si no alcanzara, Amado Boudou sindicó a Scioli como uno de los “machos en off” que lo perjudica con sus apreciaciones en privado. Se ve que no le alcanza al vicepresidente con haber entrado a la historia por la primera puerta abierta a la sospecha de un delito gravísimo y no puede moderar su tono épico en la prensa más propio de un meeting político que de quien ha calentado largas horas la silla de los indagados.

El hombre que gobierna desde La Plata es inescrutable cuando se intenta saber qué siente sobre estos sopapos políticos. Apenas si dijo que no le pide permiso a nadie para ir a eventos y que es dueño de una larga fidelidad como vicepresidente y ahora como gobernador. “Por sus hechos los conoceréis”, parece decir con reminiscencias bíblicas. Si hasta fue capaz de defender el nuevo índice de precios al consumidor y evitó criticar la creación de la secretaría de pensamiento nacional unificado en Ricardo Forster.

En las huestes de Sergio Massa se percibe cierta inquietud. Han de ser los interminables sondeos de opinión y focus groups que maneja el Frente Renovador ya incorporados a la dieta política de la agrupación como los cereales y las caminatas matutinas en cualquier hombre saludable. Algunos creen que está en su techo y no se ve el modo de perforarlo. Más entusiasmado se lo ve a Florencio Randazzo que complementa declaraciones bien contundentes cuando habla con la prensa con gestión en ferrocarriles que mejoran de manera palpable el día a día ciudadano. Cerca de él se entusiasman para decir que el tren Rosario-Retiro se inaugurará bajo el sol del verano 2014/2015. Después del latrocinio del “ramal que para, ramal que cierra” y de los subsidios repartidos entre los amigos de la década ganada, esto luce como un milagro pagano.

Por fin, Hermes Binner ha decidido levantar su perfil mediático y recorrer el país. Debe competir con la imagen nacionalizada de Julio Cobos y mostrar capacidad de gestión. Desde la Cámara de Diputados que ahora integra, anestesiada por la mayoría K, poco se ve en este sentido. Recurrir a su paso por la gobernación de Santa Fe tampoco resulta muy aconsejable ya que las prioridades del electorado se unen en la inseguridad. Y aquí no hay demasiado para exhibir.

Falta mucho para la elección. Pero lo que más se nota es, como muy bien dice el analista Jorge Giacobbe, la falta de un producto adecuado para una demanda muy específica de la mayoría de los argentinos: un candidato “normal y conciliador, que dialogue, que gobierno mucho y hable menos y que entienda que la prioridad es la cotidiana dificultad de defender el trabajo y ser invulnerable a la inseguridad”. Nada menos.

Super agente 86. Esta semana, en medio de la euforia del Mundial de fútbol que tiene capturados a casi todos, se producirá una movilización en apoyo al fiscal suspendido José María Campagnoli que ya descuenta su destitución. Hoy en Tribunales hay dos convicciones. Que el fiscal no vuelve más y que Boudou será procesado. Ya se sabe que los cargos para este representante de la sociedad y del cumplimiento de la ley (y no de los deseos de su jefa, la procuradora Alejandra Gils Carbó) es haber investigado en exceso (sic) la ruta del dinero del presunto lavado del clan Lázaro Báez. Osó no parar de hurgar en la vida de este empresario amigo del poder cuando se lo pidieron. El kichernismo ha intentado ahora promover una denuncia en la que se acusaría a Campagnoli de camuflar cámaras de seguridad en cajas de zapatos por las que se grabaría ilegalmente a vecinos trapitos y travestis. Es cierto que cada vez que estos personajes se encarnizan con denuestos sobre alguien (nunca tan ridículos) lo favorecen con más popularidad. Pero que la imaginación les dé solamente para un argumento propio del inolvidable Maxwell Smart muestra la pobreza de sus fundamentos jurídicos sobre todo porque los que aquí claman independencia del Poder Judicial son los mismos que defienden y protegen al juez Norberto Oyarbide. Se ruega con respeto que nos eviten otra “embestida esclarecedora” en el tema Campagnoli con el zapatófono como protagonista.

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