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Martes 25 de Noviembre de 2008

Crisis, onda y fiesta

Si algo faltaba para ratificar el efecto de esta crisis era ese maldito titular que leí en un diario nacional este fin de semana. "Las empresas se olvidan de festejar". Y sí, parece que ante tanto despido, suspensión, vacaciones adelantadas y amenazas de que esto continúe, la mitad de las compañías canceló las celebraciones de fin de año para empleados y clientes.

Si algo faltaba para ratificar el efecto de esta crisis era ese maldito titular que leí en un diario nacional este fin de semana. "Las empresas se olvidan de festejar".

Y sí, parece que ante tanto despido, suspensión, vacaciones adelantadas y amenazas de que esto continúe, la mitad de las compañías canceló las celebraciones de fin de año para empleados y clientes. Algunas harán apenas reuniones diurnas y austeras. Y muchas otras ya les están preguntando a sus empleados si quieren el brindis entre los escritorios y las computadoras o agregar una sidra y un pan dulce a la cajita feliz.

"¿Entonces esta vez no habrá trencito, ni pepé pepepepé, ni sombreros de vikingos hechos de goma espuma, ni serpentina, ni choclos de plástico para agitar y marcar el ritmo?", preguntan los más fiesteros.

No. En el informe del matutino se lee que este año habrá menos cotillón, luces y shows en vivo. "Por suerte", reflexiono para mis adentros. Porque si algo me pone de mal humor es que me den el combo de gorrito ridículo más algún ruidoso cotillón para "divertirme" en una fiesta. Lo peor es que cuando ante la juguetona oferta yo digo de buen modo, "no, gracias", me retruquen con un: "¡Qué poca onda que tenés!".

Ah sí, claro, seguro que tiene mucha onda que el gerente que hasta ayer te llenó de laburo con cara de pocos amigos ahora te mueva las caderas al ritmo del "Bombón asesino" con un cuchillo que simula atravesarle la cabeza, el nudo de la corbata flojo y una mueca entre beoda y erótica. ¡Por favor!

¿Y el trencito con maracas y silbatos con todos los de la oficina, con los que no tomarías ni un café y que apenas saludás si te los cruzas en el baño? ¿Eso tiene onda?

Si a usted le gusta verse como Hernán De Carli, uno de los implicados en el Triple Crimen por la efedrina, con sombrero rojo de plush tipo Hijitus en la fiesta de Playboy... allá usted con su gusto.

Hablando de festejos, ¿qué pasará esta vez con los que organizan cada año la provincia y el municipio para los periodistas? Fui a algunos y debo admitir que hasta la he pasado bien. Pero también debo reconocer que me he preguntado por qué gozamos los periodistas de este privilegio. ¿No sería mejor, muchachos y muchachas, colegas, festejar a pesar de la crisis, pero entre nosotros, poquitos, los que nos respetamos e incluso queremos, y con nuestra plata?

Y está bien... que cada uno se divierta como guste, el que quiere que lleve gorro o peluquitas de colores. Pero no cuenten conmigo: yo no tengo onda.

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