Escenario
Sábado 26 de Noviembre de 2016

"Creo en el diálogo con los muertos"

Olivier Assayas, el director de la laureada "Personal schopper", fue el gran invitado del Festival de Mar del Plata. jugosa charla con Escenario.

Con toda la impronta de la nouvelle vague, Olivier Assayas se convirtió en el invitado excluyente del 31er. Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. El realizador y guionista francés viene de ganar la Palma de Oro en Cannes como mejor director por "Personal Schopper", que presentó en exclusiva en esta muestra antes de su estreno comercial en la Argentina. En su paso por La Feliz dejó máximas como "el cine no está hecho para dar opiniones sino para mostrar la complejidad del mundo".

En una distendida rueda de prensa para pocos medios nacionales e internacionales, Olivier Assayas habló de lo que le apasiona, el cine. "El objeto de toda expresión artística es representar la percepción humana del mundo, esa es la primera y principal fuente de inspiración", dijo como para romper el fuego. Y antes de arrancar con la serie de preguntas y respuestas, quiso contar el porqué de su eleción por el séptimo arte: "Desde muy chico decidí que iba a consagrar mi vida al cine, no tuve un momento de vacilación y en ese momento decidí que el cine iba a estar en el corazón de mi existencia y es algo que nunca lamenté".

—Tu padre también fue director (Raymond Assayas, cuyo nombre artístico es Jaques Remy), ¿resultó una influencia inevitable en tu carrera?

—Posiblemente, no lo puedo afirmar; amaba muchísimo a mi padre. Pero la realidad es que yo abordé el tema del cine de una manera diferente y no necesariamente siguiendo los consejos de mi padre. Mi padre estaba más bien inscripto en una industria cinematográfica artesanal, y es un modo del que yo siempre desconfié un poco, ya que traté de orientarme hacia una búsqueda de la libertad de la nouvelle vague, que está opuesta a ciertos aspectos de la industria cinematográfica.

—Su cine se caracteriza por romper con las convenciones. ¿Qué costo tiene ser siempre rupturista?

—Es al mismo tiempo un beneficio y un maleficio (risas). Considero que mis películas marcan una ruptura no sólo desde la parte estética sino desde el financiamiento. Para mí siempre fue muy difícil conseguir financiamiento para mis películas,al punto tal que yo utilizo un presupuesto menor que el que disponen muchos de los cineastas franceses de mi generación. Además, filmo muchas películas en inglés, por lo tanto no tengo acceso allí al sistema de subsidios del cine francés. Lo que me ha interesado siempre fue esta idea de cuestionar el cine como medio, y las reglas que existen en el cine, no solamente en el cine como industria sino también en el ámbito del cine independiente. Yo pienso que el arte y el cine en particular tienen ese costado de exploración y de búsqueda que es importante tener en cuenta para poder inventar nuevos espacios, y es por ese motivo por el que soy visto con cierta sospecha, sobre todo por quienes son los responsables de financiar películas.

—"Personal Schopper" es una película que habla de la vida después de la muerte, ¿Está asociado ese tema a alguna creencia religiosa familiar?

—Creo que "Personal Schopper" tiene que ver con una tensión que compartimos todos, una tensión que existe entre el mundo material y el mundo interior, el espiritual y el de la imaginación. En lo personal yo no profeso una fe religiosa y tampoco creo en los fantasmas, pero para el caso tampoco creo en la realidad, así que se equilibran un poquito las cosas. En cuanto a lo real, creo que está filtrado por nuestra subjetividad, el exterior como tal no existe más que como una entidad habitada por nuestras ansiedades, nuestros sueños y nuestras fantasías. Y con respecto a los fantasmas, creo que los podemos definir como un diálogo que entablamos entre el incosciente y el exterior. Desde ese punto de vista no creo en la existencia de la vida después de la muerte, pero sí creo en el diálogo que uno entabla con los muertos. Ese dialogo nos constituye, forma parte de nosotros.

—Mientras "El otro lado del éxito" retomaba críticas hacia el mundo de la fama y "Personal Schopper" se enfoca hacia lo sobrenatural ¿por qué reincidirá en estos temas en la próxima película de Roman Polanski, "Based On a True Story", en la que usted es el guionista?

—Es verdad que escribí para esta película y hace una semana que se comenzó a rodar, hacía mucho tiempo que yo no colaboraba en una película de otro director y que ese cineasta sea Roman Polanski es algo muy bueno porque no sólo lo estimo mucho sino que comparto algunas cosas. A mí lo que me parece es que al cine contemporáneo le está faltando un vínculo con lo inconsciente, es como que desconfía del inconsciente, habla de él poco o habla mal, y por el contrario el cine de género aborda mejor el tema del inconsciente, como los casos de David Cronenberg o Carpenter, que hablan del inconsciente de una manera más inteligente o más profundo y eso para mí constituye una fuente de inspiración. De todos modos, quiero aclarar un punto sobre "El otro lado del éxito".

—¿A qué punto se refiere concretamente?

—Es que no considero a "El otro lado del éxito" como una crítica a los medios o a la cultura de las celebrities, aunque muchos no pueden evitar tener una mirada irónica sobre el tema, pero lo que yo trato de hacer es representar esta cultura como un hecho que pertenecen al mundo actual y al mundo en el cual yo vivo y al cual me integro. A mí me parece que el cine no está hecho para dar opiniones, el cine está hecho para mostrar la ambivalencia y la complejidad de este mundo.

—Es la segunda película consecutiva en la que elige a Kristen Stewart como protagonista ¿Qué le ofrece de particular como actriz?

—Tengo la impresión de que las películas existen porque hay una actriz que puede jugar un rol en esa película, en el caso de "Personal Schopper" si yo hubiera decidido filmar la película en francés se me hubiera hecho extremadamente difícil encontrar una actriz francesa que pudiese representar a ese personaje de Kristen con toda su complejidad y toda su riqueza. Kristen Stewart tiene una personalidad increíble , un talento que se complementa a la perfección con mi inspiración, y a la vez me ofrece algo que es extremadamente importante, ella está muy anclada en lo real , la verdad y lo encarnado y eso se proyecta a todo lo que ella toca. Eso me dio el permiso de poder imaginar un personaje con cierto grado de abstracción porque ella lo iba a dotar de esa cuestión verídica, y eso es algo realmente precioso.

—¿La miniserie "Carlos" no es también una ficción sobre fantasmas?

—Todas las películas hablan sobre fantasmas siempre que uno se conecta con la ficción. La ficción siempre está nutrida por la temática de los fantasmas porque uno escribe una historia alimentándose de las personas que uno ha conocido, de experiencias que uno ha tenido y que han desaparecido ya, o sea es una especie de hacer revivir aquello. En el caso de "Carlos" efectivamente habla de esos fantasmas, y para mí lo que fue verdaderamente apasionante de esta producción es poder hacer un filme de cinco horas y medio más dirigido al cine que a la televisión. La posibilidad de relatar esta historia de una manera novelesca utilizando un material que es documental y jugando en una frontera difícil de dominar que es la reconstrucción del pasado y de la historia. A mí me parece que el cine tiene la responsabilidad de la verdad de la representación.

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