La ciudad
Jueves 26 de Mayo de 2016

Crecer y ser humanos enteros

Un artículo publicado ayer en La Capital se refiere a un complejo caso, analizado y tratado por profesionales honestos de distintos rangos y conocimientos. Se trata de una niña de 12 años que tuvo un bebé al que dieron en adopción.

Un artículo publicado ayer en La Capital se refiere a un complejo caso, analizado y tratado por profesionales honestos de distintos rangos y conocimientos. Se trata de una niña de 12 años que tuvo un bebé al que dieron en adopción.

Me incluyo entre los que opinamos e intentamos ayudar y proteger a los niños en sus derechos a crecer y ser humanos enteros. Me llama la atención el apoyo incondicional de un legislador a quien voté y conozco desde hace décadas, por lo que me atrevo a pensar que no leyó el expediente completo.

Para esclarecer, intentaré explicar al menos desde lo "bio-lógico" la injusticia que se cometería si a esta altura de la vida de este niño y a la luz de los nuevos conocimientos científicos, se intentara rebobinar su ciclo vital. Con 20 meses de apego y pertenencia a un medio ambiente humano y físico o "nido", de ser cambiado, es parte de lo que describo como "aborto posnatal". Este niño ya modificó desde el ADN (mutó, activó, apagó o transformó su código genético) a las billones de células de su cuerpo: la epidermis (la piel cambia cada dos semanas), los tejidos que componen sus órganos y sobretodo las conexiones neuronales del cerebro que construyen el pensamiento y los sentimientos. Cambió el espesor o densidad celular del Hipocampo (centro de la memoria) en que fue depositando miradas, caricias, canciones, conocimientos y "alimentos" (afectivos-proteicos y normativos). En esta etapa de la vida, hasta lo que ingiere altera el ADN, esculpido por estímulos convertidos en percepciones y sensaciones que dirigirán reacciones o comportamientos actuales y futuros. Por eso considero que la embriología de la "identidad" de este niño ya está instalada.

Sin este conocimiento epigenético, sino desde observaciones empíricas y la experiencia e intentos de corregir errores y evitar las dolorosas "devoluciones" de niños en procesos de adopción, presentamos con el juez de Menores Juan L. Artigas y la trabajadora social Teresa Comini en el Primer Congreso de Adopción Nacional y del Cono Sur la propuesta de cambiar la terminología y no hablar más de padres "biológicos" versus "adoptivos" . También propusimos una nueva nomenclatura para quienes venden o donan óvulos o espermatozoides a los bancos de semen y no son padres.

El nuevo Código incorpora el derecho del niño a ser oído. Un niño de esta edad "habla" con el cuerpo y sus gestos.

Por eso, cuando comenzó el proceso actual, conflictivo, bajó los percentilos o curvas de peso y altura y tengo entendido que en los encuentros con su genitora (para una posible restitución), el niño llora…

Quizás sea tiempo de pedir (no creo en el verbo exigir) que no debe perjudicarse a quien se debe defender, según la Convención Internacional de los Derechos del niño y las leyes que la avalan (incluida nuestra Constitución Nacional).

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