Economía
Domingo 28 de Agosto de 2016

Crece la batalla de los modelos

Economistas y dirigentes sociales analizaron la política económica actual, sus efectos en la coyuntura y también en el largo plazo.

El cambio de ciclo político y de modelo económico en Argentina avivó una dura disputa entre actores sociales, que se expresa tanto en el escenario institucional como en la calle. Pero también en un intenso debate académico. El retorno del neoliberalismo como paradigma de la gestión estatal choca con la fuerte presencia que, a diferencias de otros recambios presidenciales, mantienen en esta etapa las corrientes heterodoxas de análisis económico que, con sus matices, acompañaron el proceso de la posconvertibilidad.

En el marco de estos debates se desarrolló el lunes pasado en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNR el Precongreso de Economía Política, organizado por la Centro Cultural de la Cooperación y la Universidad Nacional de Quilmes. Es un paso al congreso nacional que se realizará desde el 3 al 5 de octubre de 2016.

La coyuntura dominó buena parte de las disertaciones que se realizaron en el auditorio de la casa de estudios rosarina. El análisis de los tarifazos del gas y la electricidad, entroncados con la movilización popular que disparó las reacciones del Parlamento y el Poder Judicial, fue caracterizada como un punto de inflexión fuerte en la marcha de la política económica nacional.

Facundo López Crespo, investigador del Ceso, y Gisela Wild, vicepresidenta de la cooperativa eléctrica de Ibarlucea, analizaron este capitulo en este junto Gustavo García, becario del Conicet. En este ultimo caso, el investigador repaso la historia del mercado de producción, transporte y distribución de gas desde la privatización del sistema en los 90 hasta el fallo de la Corte Suprema de Justicia que suspendió parcialmente los aumentos dispuestos por el Ministerio de Energía.

Recordó, entre otras cosas, que en el segmento regulado del mercado, que en aquellos años las tarifas estaban dolarizadas y atadas a la inflación de Estados Unidos, pese a que la ley de convertibilidad prohibía la indexación. Repasó la declaración de emergencia de 2002, la pesificación de tarifas, la segmentación a partir de 2004, el desacople de los precios residenciales respecto de la industria y de la generación eléctrica, el comienzo de la importación de gas a partir de 2008 y las políticas que desde el ultimo gobierno se tomaron para incentivar la extracción producto de exploración nueva.

"Al contrario de lo que se dice, las petroleras no estaban desincentivadas a producir más gas", señaló García y describió la política energética del gobierno nacional como "un plan de eliminación de subsidios para igualar el precio del mercado interno con el de importación". El objetivo declarado es que al precio del gas "lo fije la oferta y demanda", explicó, aunque aclaró que "el problema es que la oferta está conformada por cuatro petroleras que extraen el 80 por ciento del gas, dos transportadoras y nueve distribuidoras, es decir que hay un oligopolio".

En este marco, subrayó que el criterio por el cual el Estado debe intervenir en el mercado para proteger a los usuarios es que "todo precio es político".

Espacio multisectorial

De hecho, el tarifazo le propinó al gobierno de Macri su más fuerte revés político en ocho meses de gestión. Hace unas semanas fue el fallo de la Corte pero antes estuvo la movilización.

Juan Milito, presidente del Centro Unión Almaceneros de Rosario, es uno de los referentes de la Multisectorial de Rosario contra los Tarifazos, una organización horizontal que nuclea a esa entidad, Apyme, la Sociedad de Carniceros, la CTA de los Trabajadores, vecinales, centros comerciales barriales y "gente de a pie" que, como señaló el dirigente, "entiende que debe transformar en la calle su problema individual en una demanda colectiva".

Las multisectoriales comenzaron a conformarse con la llegada de las primeras facturas de servicios públicos. "Hay que recordar que el marco en el que comenzaron a llegar esos aumentos tremendos fue y es el de una caída de entre 20 por ciento y 30 por ciento de las ventas en nuestros comercios, una inflación del 50 por ciento y el crecimiento del desempleo", señaló Milito.

El dirigente recordó: "Los que tenemos alguna gimnasia de estas crisis consideramos que era necesario reaccionar para no naturalizar la pobreza, el hambre y la caída de la producción y del empleo". Por eso subrayó que la dinámica de la Multisectorial superó la pelea contra los tarifazos, y se convirtió en parte de una "lucha horizontal contra el hambre y el tarifazo, y en defensa de la producción y el empleo".

Matías Layús, secretario general de la Asociación Bancaria de Rosario y referente del Movimiento Sindical Rosarino (MSR), subrayó en ese punto la reacción de un conjunto amplio de organizaciones gremiales que salieron tempranamente a enfrentar la presión sobre el empleo. "La ola de despidos y suspensiones se siente especialmente en Rosario por su cordón industrial y su estructura económica", advirtió y destacó el efecto dominó que tiene sobre la actividad de la región la pérdida de ingresos y de puestos de trabajo.

"Estar en la calle con todos los trabajadores es la tarea del momento, hay que recuperar la historia de resistencia de la ciudad", dijo, y apuntó a la ofensiva que el gobierno nacional encabeza contra los derechos y las condiciones de vida de los trabajadores bajo el disfraz de la "batalla cultural".

La "batalla cultural" es la coartada para reinstalar las políticas neoliberales que caracterizaron a la economía de Estado de los 90, subsanando la "falla de origen" que enfrenta esta nueva intentona: la ausencia de una crisis seria. Así lo expuso Carlos Bianco, ex secretario de Asuntos Económicos Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores y docente de la Universidad de Quilmes.

Recordó que durante el menemismo, las políticas neoliberales se impusieron con un camino allanado por la crisis hiperinflacionaria del gobierno anterior y porque había un mundo que marchaba en esa dirección, sobre todo a nivel de los países centrales.

Con su teoría de la "batalla cultural" y de la "crisis asintomática" que dice haber evitado, el gobierno actual intenta neutralizar dos "dificultades" para la aplicación de su modelo: "Una es que ya todos sabemos de qué se trata esta política y qué efectos tuvo, y la otra es que no hubo crisis". Por el contrario, muchas cosas que están haciendo, como tomar deuda a lo loco, se apoyan en condiciones heredadas de la anterior administración.

Sobre este punto hizo eje Martín Burgos, coordinador del Departamento de Economía del Centro Cultural de la Cooperación "Floreal Gorini". Subrayó la alta dependencia que el nuevo modelo económico tiene del ingreso de divisas, en un mundo que "está en crisis desde 2008" y que "desde 2011 asiste a un movimiento de capitales redireccionado a los centros financieros de Estados Unidos y Europa".

Mas allá del festival de endeudamiento, recordó que inmediatamente tras el levantamiento de los controles cambiarios en diciembre pasado se fugaron 2.500 millones de dólares y que actualmente la fuga de divisas equivale a 5 por ciento de las reservas por mes.

"Este es un problema grave que tiene el actual gobierno porque si el escenario mundial no cambia y empiezan a llegar las inversiones que habían prometido, a este ritmo se van a agotar las reservas", advirtió.

Burgos contrastó la exposición actual a los vaivenes internacionales, con la política que desde 2008 se puso en marcha para amortiguar estos impactos a nivel local.

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