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Sábado 14 de Diciembre de 2013

Creatividad y talleres para trascender los muros

Familiares, docentes e internos comparten trabajos en espacios de expresión para acceder a la vida fuera del encierro

Desde afuera, los guardiacárceles espían por las rejas del pesado portón. Miran al patio interno, porque donde debiera habitar el silencio gris del encierro, ahora retumban zambas, bombos y risas de familias sentadas alrededor de mesas coloridas con títeres, dibujos, artesanías, banderines y globos. En el festival de los talleres de la Unidad Penitenciaria 3 (Zeballos y Riccheri), los internos, sus parientes, docentes de la escuela y los coordinadores de los talleres se mezclan con los músicos y bailarinas, para compartir los trabajos producidos por los distintos grupos durante el año.

"Creando tras los muros para trascenderlos" es la consigna de la presentación realizada el viernes 6, donde se mostraron las actividades concretadas en los talleres de música, teatro, arte, cerámica, títeres, periodismo, caricatura, plástica, carpintería, radio y comunicación, entre otros.

Conocida como "La Redonda", la prisión que aloja a unos 300 internos es dependiente del sistema penitenciario de Santa Fe. Allí funciona también la Escuela provincial Nº 2.003 Margarita Mazza de Carlés, donde concurren entre 100 y 120 internos.

Títeres que liberan. En una mesa, varios títeres descansan esperando su turno para actuar. "Armamos los muñecos, trabajamos en su manipulación, elaboramos pequeñas historias y guiones sobre los que acordamos contar. Entonces, aparecen el tema del encierro, el amor, los robos, la familia, la libertad", dice Laura Zamboni, coordinadora del taller.

"Al entrar al mundo de los títeres se produce como una cápsula donde todos pasamos a otra situación. Para todos es como un escape de la rutina diaria. Es como un aire fresco dentro del encierro", relata Zamboni y remarca: "El docente aquí comienza a ver todo con otro punto de vista, se ven personas con otras situación económicas y que a veces, para ellos, no hay otra salida que robar".

"Dibujé siempre". En otra msea, tapadas por ilustraciones, Mariano cuenta: "Dibujo desde muy chico, siempre me gustó, también hago letras y sé pintar. Con mi hijo dibujamos juntos, está aprendiendo". Y sigue: "Hace 6 meses que estoy en esta Unidad, llevo detenido 3 años y aún me falta uno más, pero espero salir con permiso para las Fiestas. Para cuando quede libre, con el maestro ya nos pusimos de acuerdo: al salir de la prisión veremos si puedo trabajar con él".

El caricaturista Gabriel Antille coordina el taller de cómic, caricatura y dibujo en general. "Soy profesor y cuando me propusieron dar clases aquí me gustó la idea y fui contratado. Tratamos de trabajar con el análisis de la figura, las proporciones y perspectivas". Sobre los gustos de lo alumnos, señala que "les interesan mucho el tatuaje, el tallado y pintado en madera. Todos tienen muy buena predisposición". Entonces, Mariano, aprovecha y remarca: "También voy a la escuela, eso me sirve mucho".

Otro grupo de alumnos espera haciendo bromas. Forman parte del taller de comunicación y con sus coordinadoras mostrarán un avance del corto que están produciendo y que pronto será difundido en las redes sociales y en sitios de internet. Uno de ellos, Hugo, cuenta cómo se unió al trabajo del taller: "Hace unos seis meses me acerqué y me gustó lo que hacían y que se hablara de todo: de cosas de la calle y de documentales que veíamos juntos. Es como salir algo de este mundo de la prisión".

Hugo sigue contando: "En el taller hay libertad para hablar y todos los jueves nos reuníamos a hacer algo distinto. También le hicimos un reportaje a un director de cine, al «Nene» Molina, y estamos armando un corto (ver aparte)".

"El taller te saca". Entre las risas de Diego y Ariel, compañeros del talle, Hugo afirma: "El taller te saca de acá. Y el año que viene vamos por el libro". Entonces, los otros lo cargan, "es muy charlatán", dicen mientras se divierten con las ocurrencia del "vocero del taller".

"Algunos estamos prontos para salir en libertad, con permiso; quiero volver con mi señora y mis hijos. Ella trabaja para mantenerlos porque yo estoy acá, La pasamos mal —admite Hugo—, estamos presos. Es una cárcel chica y el único trabajo que hay es el de albañilería, electricista. Nos dan tarjeta de «cuartelero», como se dice acá, para barrer y limpiar. Por eso nos pagan 180 pesos por mes".

"Pero el taller me abrió la mente. Con ellos conocí gente que se ofreció a darnos una mano. Con otro grupo, también hacemos radio, salimos en un programa de la emisora Aire Libre, en el 91.3 del dial, los lunes a las 14 y los viernes a las 17. Son muchachos que vienen, grabamos las salidas y luego las sacan al aire. Tengo muchas llamadas de oyentes", afirma sonriendo y entre más risas y cargadas de sus compañeros y las coordinadoras.

Otro de los alumnos, Diego, cuenta que tiene dos hijos y habla de sus deseos: "Quiero salir, poder trabajar, disfrutar de mi familia y no cometer equivocaciones. Eso se logra con voluntad, así como ahora tenemos voluntad para levantarnos, trabajar y estudiar en la prisión, también podremos salir bien".

En tanto, para Ariel "es bueno estudiar. También trabajo con otro compañero juntando la basura de todos los pabellones. No tengo problema con nadie y por eso puedo entrar a todos lados".

En el sistema educativo argentino, la Coordinación Nacional de la Modalidad Educación en Contextos de Privación de la Libertad, del Ministerio de Educación de la Nación se desempeña con el objetivo de garantizar el derecho a la educación de personas en situación de encierro. El ejercicio de ese derecho, dice la coordinadora nacional, "no admite limitación ni discriminación alguna vinculada a la situación de encierro".

En ese marco se debe asegurar la escolaridad de los internos, ofrecer formación técnico-profesional en todos los niveles y modalidades, dar acceso a alternativas de educación no formal, la creación artística y deportivas, además de apoyar las propuestas de los internos. Los talleres que se ofrecen en la Unidad 3 dependen de distintas entidades gubernamentales y ONG's; y para funcionar requieren de la aprobación previa de la Unidad Penitenciaria.

Recuperar la emotividad. Sobre esas actividades, Edgardo Giordano, maestro de la escuela primaria de la Unidad (ver aparte), sostiene que "en la muestra de los talleres también se ve cómo se acerca más al alumno a lo que es «el afuera». Se trabaja sobre la emotividad que el contexto de encierro le quita".

En tanto, desde los tejados los guardias armados participan a su manera del festival, otros agentes penitenciarios se acercan a mirar desde atrás de las rejas.

Abajo, el festival sigue con la conducción dinámica de uno de los internos. Luego, una obra de teatro pone serios a todos, pero también la risa se escapa con algunas situaciones. Luego se destapan más colores y movimientos con Las Mudanceras y sus bailes, Y también vuelve la respetuosa atención para escuchar a Martín Reynoso y otros artistas que participan con el trabajo de los talleres.

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