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Lunes 15 de Febrero de 2016

Coudet y Bernardi, diametralmente opuestos en sus comienzos

El fútbol tiene un margen para lo imprevisto. Es un juego. Pero por tratarse de un deporte requiere de una idea, de estructura, de método, del ensamble de un conjunto, del trabajo sustentado en el esfuerzo, de una labor interdisciplinaria en función de un objetivo.

El fútbol tiene un margen para lo imprevisto. Es un juego. Pero por tratarse de un deporte requiere de una idea, de estructura, de método, del ensamble de un conjunto, del trabajo sustentado en el esfuerzo, de una labor interdisciplinaria en función de un objetivo. Del pensamiento amplio para encontrar opciones y variables de optimización. De una convergencia de cualidades profesionales y humanas para constituir un grupo que tenga en el diálogo y la convivencia a sus mayores fortalezas. Con la indispensable humildad para aprender, con la imprescindible inteligencia para crecer. Porque el resultado puede ser un accidente alguna vez, pero muchas veces es la conclusión de las formas. Por eso ganó Central. Por eso perdió Newell’s. Por esas razones Coudet se consolidó en su primera experiencia como entrenador. Y por las que Bernardi culminó su primer ciclo como DT.
Hay mérito en Coudet. Aprende de sus errores para ser más equilibrado, más paciente. Ofensivo como siempre, pero con menos vértigo. Compensado. Sin dejar de pensar en el arco rival, ahora cuida el propio. Es autocrítico. No hizo falta preguntarle sobre el rendimiento de su equipo porque en su primera reflexión enfatizó que habían jugado mal el primer tiempo. No se enredó en ninguna excusa ni en algún recurso retórico. No se aisló. Tampoco especuló. Corrigió en el inicio del complemento con el ingreso de Colman por Montoya. Y desde ahí todo mejoró y edificó la victoria.
Hay falencia en Bernardi. Nunca plasmó una idea futbolística. Sus convicciones no fueron nítidas y sus dudas evidentes. Ni siquiera como fortaleza amalgamó un plantel. Por eso deambuló en la incertidumbre. A la que sazonó con una incomprensible distancia. Pero no cambió. Ni aún ante la evidencia.
Central se consolidó. Newell’s colapsó. De la continuidad de uno y del cambio del otro dependerá el futuro inmediato.

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