Ovación
Domingo 31 de Julio de 2016

Coudet tuvo que improvisar el mediocampo y Central perdió ante Defensores de Villa Ramallo por 1-0

El entrenador canalla tuvo que lidiar con la baja del volante central Musto y la falta de alternativas.

Si las claves en el funcionamiento de un equipo parten desde la mitad de la cancha, generalmente la zona de equilibrio, Central está padeciendo el mal de ausencias. Coudet tiene poco material a mano y las consecuencias se notan. Al menos ahora, en este tipo de amistosos. Es que al menor contratiempo hay jugadores que deben desempeñarse en puestos en los que no están acostumbrados a moverse (más allá de los buenos resultados que había dado la polifuncionalidad de Camacho en ensayos anteriores). No sirve como excusa. Más teniendo en cuenta la diferencia de categoría entre un equipo y otro, como en este caso ante Defensores de Villa Ramallo, que milita en el torneo Federal A. Ayer fue Musto quien debió quedarse afuera por una molestia, lo que obligó al Chacho a armar la zona media como pudo, por ejemplo con Montoya actuando por el centro junto a José Luis Fernández.

Se insiste en que la jerarquía de uno y otro está y que debiera haberse traducido al juego. Era lo más lógico. Sucedió, pero a cuentagotas. Es por esto que a esta altura ya se hacen evidentes las ausencias de Mauricio Martínez y Giovani Lo Celso, ambos con la selección olímpica. Es que si ellos estarían el equipo podría mostrar no sólo más y mejor juego, ya sea para crear como para contener, sino más alternativas.

En los tres partidos disputados hasta aquí, Coudet nunca pudo poner el mismo mediocampo. Alguna vez por la intención de buscar variantes tácticas (ocurrió contra Unión, cuando probó con Camacho detrás de los puntas) y en otras en las que no le quedó otra que ubicar a los pocos futbolistas disponibles.

Lo de ayer fue más que evidente. Muchas veces se hizo hincapié en que Montoya no alcanzaba su rendimiento máximo cuando Coudet lo hacía jugar como interno. En este amistoso no estuvo un poco cerrado, sino que debió cumplir directamente la función de doble cinco, junto a Fernández. Eso hizo que cuando la pelota pasaba por los pies de ambos la salida del equipo fuera casi siempre segura, pero que quedara rengo en la contención.

El mal funcionamiento que mostró Central no se debió exclusivamente a eso. Porque quedaron en evidencias algunas flaquezas, que tampoco pudieron ser remendadas por el juego por las bandas, con Camacho y Jonás Aguirre, ni por el peso en la ofensiva, que hubiese servido para atenuar las dificultades de ese circuito colectivo. ¿La defensa? Volvió a abrir interrogantes.

La única opción que Coudet tenía a mano para modificar el mediocampo era Joaquín Pereyra. Con su ingreso por Villagra (Fernández fue sobre la izquierda y Jonás Aguirre de 3) el equipo no se potenció en lo más mínimo. Fue una constante lo de la falta de circulación y búsqueda del desequilibrio.

Pinta para ser seguir así. Martínez y Lo Celso se incorporarán después de los Juegos Olímpicos. Y cada volante que acuse alguna nana, por mínima que sea, Coudet lo padecerá. Eso no invalida la corrección de mitad de cancha hacia atrás que debe hacerse, sea con estos nombres o con otros, como tampoco la anemia en la ofensiva. Es sólo un atenuante que puede encontrar el Chacho ante una nueva derrota frente a un rival de mucha menor jerarquía.

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