Central
Miércoles 02 de Noviembre de 2016

Coudet, en su propio escenario

El entrenador fue quien planteó, siempre puertas adentro, el tema de su continuidad de acuerdo al resultado de esta noche.

El partido está por encima de todo. Es así de simple, así de sencillo, así de lineal. Pero el Central-Boca de esta noche en el Mario Alberto Kempes puede traer sus coletazos. Básicamente por el lado del Canalla, en el que se especula con una posible salida de Eduardo Coudet en caso de que el resultado no sea el esperado. Puede sonar a mal augurio, pero es el escenario que el mismísimo técnico auriazul tiró sobre la mesa para que cada uno interprete de la manera que quisiera. Y es un escenario que previno a los dirigentes y los puso en una situación de alerta.

   Si de fe se trata, no hay un solo integrante del cuerpo técnico ni del plantel ni de la dirigencia que se mantenga al margen. La sensación de que Boca es un escollo ciento por ciento eludible está y es a partir de ese postulado sobre el que nadie enarbola conjeturas que impliquen un futuro conflictivo, con la necesidad de reencauzar el rumbo en lo que a proyecto deportivo se refiere.

   "No voy a hablar de un tema personal", tiró Coudet en la conferencia de prensa del lunes, cuando se lo consultó sobre si del resultado de esta noche dependía su futuro en Central.

   Un par de interpretaciones al respecto. La primera tiene que ver con el mensaje que el Chacho les bajó a los jugadores horas después de la derrota en el clásico. A ellos les dijo que si no se lograba la clasificación a las semifinales de la Copa Argentina tenía decidido dar un paso al costado. Lo propio hizo con los dirigentes, quienes se mantuvieron al margen del tema, sin que haya un respaldo público hacia el entrenador. Es que no se hizo porque el DT tampoco lo expresó de las puertas hacia afuera.

   Segunda consideración: si la postura de seguir en el cargo estuviese ciento por ciento segura más allá del resultado de esta noche no habría por qué eludir el tema. Se pudo decir tranquilamente que se revió esa postura o hasta que se trataron de simples especulaciones. Esta última no suele ser la mejor ni la más aconsejable, pero en el mundo del fútbol siempre existió esto de que la culpa la tiene el otro.

   No obstante, suena lógico que Coudet, si es que piensa que su continuidad está atada al partido de esta noche, no exponga el tema en público. De lo contrario, la inyección de optimismo hacia sus jugadores quedaría maltrecha. Tal vez fue el razonamiento que realizó después de aquellas palabras en la conferencia posclásico, cuando dijo que como cuerpo técnico se "jugaban mucho" en los 90 minutos coperos de esta noche.

   El tránsito apenas discreto en el torneo es un ingrediente vital en medio de esta historia. Porque la flaqueza de resultados se da en el marco de una inversión millonaria ideada por Coudet pero respaldada ciento por ciento desde la dirigencia, lo que habla a las claras de una responsabilidad compartida. Por eso, todo parece haber quedado reducido a la suerte que se corra en la Copa Argentina, amén de que muchos piensan que en el torneo hay tiempo, y sobre todo equipo, para aspirar a una remontada.

   El hermetismo es lo que le da lugar a las conjeturas, que no son caprichosas, sino que hay un acompañamiento elocuente de informaciones, que se traducirán en hecho una vez conocido el resultado.

   El escenario está planteado. Y la última palabra parece tenerla el propio Coudet.

El Chacho llegó distendido a Córdoba pero no realizó declaraciones

El Chacho ingresó anoche al hotel Orfeo de Córdoba con buen semblante, relajado. Saludó respetuosamente a los numerosos periodistas que aguardaban el arribo de Central, pero no realizó declaraciones. Recibió el afecto de algunos hinchas que estaban en el lobby y enseguida subió a su habitación. Luego cenó con el plantel.

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