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Martes 01 de Noviembre de 2011

Cosecha panamericana: con apoyo se crece, faltan escenarios

Guadalajara dejó un saldo positivo para los deportistas argentinos y, en lo que interesa, para los rosarinos. Para comparar, en Río de Janeiro 2007 hubo cuatro deportes con atletas de la ciudad en los que se lograron medallas (2 de oro, 1 de plata y 1 de bronce). En Guadalajara, nada menos que 12 (4 de oro, 4 de plata y 4 de bronce). Ese salto tiene sus explicaciones.

Guadalajara dejó un saldo positivo para los deportistas argentinos y, en lo que interesa, para los rosarinos.

Para comparar, en Río de Janeiro 2007 hubo cuatro deportes con atletas de la ciudad en los que se lograron medallas (2 de oro, 1 de plata y 1 de bronce). En Guadalajara, nada menos que 12 (4 de oro, 4 de plata y 4 de bronce). Ese salto tiene sus explicaciones. Por empezar, el trabajo en conjunto de la Secretaría de Deporte de la Nación y del Comité Olímpico Argentino (COA), aunados en el Enard (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), que a partir de lo que recauda del impuesto a la telefonía celular (1 por ciento) se beneficia a los deportistas con becas y giras al exterior.

Pregunta aparte, ¿no existe incompatibilidad de funciones con respecto al rol de Gerardo Werthein, que es presidente del Enard (y del COA) y a la vez vice de Telecom Argentina, empresa dueña de Personal, una de las compañías de telefonía móvil de la que se deduce el dinero para el ente que preside? El programa Santa Fe + Deporte del gobierno provincial es otro aporte valioso, reforzando el respaldo del Estado nacional, con becas, obra social, viajes y apoyo de profesionales.

Ahora, lo que falta. La infraestructura es una gran deuda pendiente en Rosario, como una pileta pública de 50 metros, que es la distancia en la que compiten los nadadores Nadia Colovini, Marcos Barale y el casildense radicado acá Lucas Del Píccolo. Como no hay, entrenan en piletas de 25 metros. Lo sufren también las chicas del nado sincronizado y los seleccionados argentino y masculino de waterpolo, casi todos ellos rosarinos. Otros casos. Robertino Pezzota debe jugar al squash en un club privado. El atleta Jorge Balliengo entrena en el gimnasio del estadio municipal, propio de un club humilde de barrio. La judoca Mariana López no tiene un tatami internacional para entrenar.

El gimnasta artístico Nicolás Córdoba tampoco cuenta con un sitio ideal. Los estados nacional, provincial o municipal, o todos juntos, deberían planificar escenarios acordes. Para que la evolución de Guadalajara prosiga.
 

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