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Domingo 06 de Enero de 2013

Correr detrás de las noticias

En Rosario la administración municipal parece tener un efecto más propagandístico que coordinado y planificado. Tal vez las conoce, lo preocupante es que no actúa.

En Rosario la administración municipal parece tener un efecto más propagandístico que coordinado y planificado. Sus principales acciones, al menos durante esta semana, llegaron después de que la agenda periodística pusiera en evidencia situaciones que el Estado debería conocer de antemano. Tal vez las conoce, lo preocupante es que no actúa. Veamos ejemplos:

   El domingo pasado La Capital publicó un informe en el que se dio cuenta de la ausencia del Estado en los barrios a partir de las 14. Lo remarcaron no sólo vecinos y militantes, sino también antropólogos y sociólogos. Esa ausencia, señalaron, es ocupada por grupos vinculados al narcotráfico, que reclutan chicos para trabajar en búnkers de droga y hasta brindan protección a las instituciones barriales. Tres días después, el municipio desembarcó en un populoso barrio Fonavi de la zona noroeste con un operativo que incluyó relevamiento de construcciones ilegales, poda y escamonda, limpieza y traslado de autos abandonados en la vía pública. En ese marco, los funcionarios se encargaron de remarcar que la presencia del Estado en los barrios debe fomentar una mejor convivencia ciudadana.

   El 14 de noviembre nuestro compañero de tareas Marcelo Abram murió en el balneario La Florida tras ser embestido por una lancha mientras nadaba en la zona habilitada para tal fin. La ambulancia se demoró y los primeros auxilios fueron insuficientes. Días después de la tragedia la Municipalidad habilitó un corredor seguro para nadadores y esta semana hasta realizó un simulacro de rescate en el río, con amplia difusión mediática, en el que mostró la “eficacia” de la respuesta oficial ante la emergencia. Para quienes conocimos al Turco, esta reacción estatal fue cuanto menos indignante. Cuando él se accidentó tuvieron que trasladarlo en una camioneta.

   Esta semana otro informe de La Capital reveló la existencia de más de 50 basurales ubicados sobre las calles colectoras de Circunvalación. Se dio cuenta de la presencia de una larga hilera de autos abandonados y listos para desguace en medio de altos pastizales, a la altura de San Martín. También de un gran montículo de escombros y basura en la puerta de una escuela secundaria en barrio Las Flores. ¿La respuesta? Un tire y afloje sobre las responsabilidades de limpiar la zona entre Vialidad y el municipio y la sugerencia de la intendenta a los vecinos para que no tiren residuos donde no corresponde. Nadie habló de la ausencia de controles ni explicó qué hace un desarmadero con tantos autos herrumbrados sobre la vereda.

   Así, con reflejos espasmódicos ante realidades que no son muy difíciles de ver, es más, se chocan con uno con tan sólo recorrer los barrios, el municipio presenta planes de acciones y obras. Todo, en medio de un año electoral donde parece que se impone correr detrás de las noticias. 

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