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Miércoles 27 de Febrero de 2013

Córdoba y la necesidad de curarse

Central Córdoba es como la tía buena a la que todos quieren

Central Córdoba es como la tía buena a la que todos quieren. Su derrotero siempre genera satisfacción o preocupación general. El descenso a la C y posterior recuperación de la divisional B mostró el vaivén sentimental en la ciudad. Pero desde un tiempo a esta parte algunas voces coinciden en señalar que la tía querida está en riesgo, y aluden a un padecimiento más social que deportivo, razón por la cual no hay mayor fomento de la violencia que el encubrimiento de los violentos. En más de una  oportunidad algún directivo negó esto, aunque esa negación haya mutado en contradicción ante la aparición de nuevos hechos que fueron reflejados por propios y extraños. Y cuando la realidad contradice las declaraciones de ocasión de los directivos,  no sólo pierden credibilidad sino también autoridad. Es por ello que la comisión directiva charrúa tiene una responsabilidad ineludible: asumir la enfermedad y tratarla de la forma que corresponde, pidiendo ayuda y compromiso a los sectores de poder.  Caso contrario terminarán siendo parte del problema. Y esto no se dirime sólo con la búsqueda de una solución deportiva contratando a un muy buen DT y gran persona como Ricardo Palma, quien además de su capacidad exhibe una escala de valores  intachable. También es necesario coraje dirigencial para depurar el ambiente, o en su defecto dignidad para dar un paso al costado.

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