Policiales
Lunes 12 de Septiembre de 2016

Contrasentido dentro de la ley

Los sucesivos parches relacionados con el control de las penas, como la llamada Ley Blumberg, produjo algo desquiciado. Quienes salen de manera legal, porque lo permite el régimen de ejecución penal, y cometen otro delito tienen prohibida la libertad condicional. Pero hay un beneficio previo a la libertad condicional, que es el de las salidas transitorias por lapsos breves —con motivos laborales, sociales o educativos— que no tienen impedimento para los reincidentes. Las obtienen sin excepción cumplida la mitad de la nueva pena así hayan quebrantado el régimen de la pena anterior. No van a tener libertad condicional pero sí pueden salir por tiempo acotado.

Los sucesivos parches relacionados con el control de las penas, como la llamada Ley Blumberg, produjo algo desquiciado. Quienes salen de manera legal, porque lo permite el régimen de ejecución penal, y cometen otro delito tienen prohibida la libertad condicional. Pero hay un beneficio previo a la libertad condicional, que es el de las salidas transitorias por lapsos breves —con motivos laborales, sociales o educativos— que no tienen impedimento para los reincidentes. Las obtienen sin excepción cumplida la mitad de la nueva pena así hayan quebrantado el régimen de la pena anterior. No van a tener libertad condicional pero sí pueden salir por tiempo acotado.

Este contrasentido producido por la rapidez sin estudio de la llamada Ley Blumberg —que surgió al calor de un reclamo contra la inseguridad— tienen efectos sorprendentes. Así lo explicó hace tres meses el secretario de Asuntos Penitenciarios Pablo Cococcioni. "Un interno condenado a perpetua y declarado reincidente podría acceder a salidas transitorias a los 15 años pero después no salir en libertad nunca. ¿Por qué? Porque la perpetua con declaración de reincidencia prohíbe la libertad condicional. Entonces a los 15 años esa persona estaría saliendo, porque salidas transitorias no están prohibidas, sabiendo que nunca va a estar libre. Es un gran incentivo para que no vuelva más".

La gran ilustración está en el caso de Ricardo Albertengo, acusado de matar a un policía en Corrientes al 300, en febrero pasado, mientras gozaba de una salida transitoria. Albertengo era reincidente. Estaba condenado por un homicidio en 1993. En un egreso legal en 2009 cometió seis asaltos y se lo declaró reincidente. No podría haber alcanzado la libertad condicional pero no tenía trabas legales para obtener salidas transitorias. Así fue que salió, produjo el homicidio que le atribuyen. Quien firmó su salida fue, también, la jueza Luciana Prunotto. Pero no cometió ninguna ligereza. Hizo lo que le marcaba la ley. Hacer otra cosa coloca a un juez en el camino de la destitución.

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