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Lunes 08 de Septiembre de 2008

Contradicciones

No voy a caer en ese trillado lugar común de decir que Argentina es un país extraño, porque en todas las naciones del mundo suceden hechos patéticos e increíbles. Pero a la hora de las contradicciones Argentina seguro que ocupa un lugar destacado del ranking internacional. Si no, ¿cómo se entiende que masivamente se sostenga determinada posición, y no mucho tiempo después se diga todo lo contrario?

No voy a caer en ese trillado lugar común de decir que Argentina es un país extraño, porque en todas las naciones del mundo suceden hechos patéticos e increíbles. Pero a la hora de las contradicciones Argentina seguro que ocupa un lugar destacado del ranking internacional. Si no, ¿cómo se entiende que masivamente se sostenga determinada posición, y no mucho tiempo después se diga todo lo contrario?

No está mal cambiar de opinión si uno cree que antes se equivocó o porque la situación se modificó radicalmente, pero lo que llama la atención son los cambios abruptos.

En el fútbol esto sucede de manera casi grotesca: un jugador o técnico puede pasar de recibir la mayor ovación de su vida a ser abucheado, y todo por la misma tribuna y en una diferencia de segundos. Pero esto también se da en otros temas de la vida pública.

Así, cuesta entender a muchos que aplaudieron a Rodríguez Saá cuando anunció el default en 2001, y hoy ovacionan el pago al contado de la deuda externa con el Club de París.

Cuesta entender a quienes en los 90 acompañaron las privatizaciones de Carlos Menem y hoy respaldan la reestatización de Aerolíneas Argentinas que impulsó el gobierno de Cristina Kirchner.

Cuesta entender a quienes insultaban a Horacio Usandizaga en la calle en tiempos del “que se vayan todos” y lo demonizaban por sus pactos con el entonces gobernador Reutemann para canjear respaldo político por cargos públicos, y hoy no paran de elogiarlo por su gestión en Rosario Central y hasta hablan de su regreso a la política.

Hay algo en todo esto que no cierra. ¿Es la misma gente la que sostiene con vehemencia una postura y luego defiende con la misma vehemencia todo lo contrario?

Si es así, habrá que concluir que hay un sector de la sociedad que es muy cambiante en sus opiniones o tiene convicciones muy débiles y vuela para donde sople el viento.

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