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Viernes 08 de Marzo de 2013

Contradicciones internas

Hay en el FAP demasiadas contradicciones que el "episodio Chávez" las desnudan y sobrepasan lo anecdótico o las meras declaraciones de tribuna.

En el mismo momento en que Hermes Binner profería críticas lapidarias contra Hugo Chávez, varios de los dirigentes que están cobijados en su liderazgo en el Frente Amplio Progresista (FAP), como Claudio Lozano, Humberto Tumini, Victoria Donda y Víctor De Genero, señalaban las virtudes políticas del caudillo venezolano.

Más atrás en el tiempo, cuando el FAP inició una campaña de firmas para oponerse a cualquier intento de reforma constitucional que habilite un tercer mandato de Cristina Fernández de Kirchner, Victoria Donda andaba por Venezuela apoyando al fallecido Chávez, que erigió un sistema y una Constitución con reelección indefinida.

Se aduce, para el caso, que las divergencias internas hacen saludable el funcionamiento interno del FAP, en contraste con el "verticalismo" que impera en el kirchnerismo. Pero eso es mucho más que una diferencia de formas para un frente político que prepara sus batallas electorales para ser gobierno en la Argentina. Hay, en el FAP, demasiadas contradicciones que el "episodio Chávez" las desnudan y sobrepasan lo anecdótico o las meras declaraciones de tribuna.

Ante cada iniciativa que el gobierno trasladó al Congreso, los diputados y senadores que tributan en el FAP han adoptado posturas diversas y, en muchos casos, tan diferentes para un frente que debe presentarse ante la sociedad como alternativa de poder.

Dos ejemplos recientes marcan el pulso de la dispersión. Cuando se trató en el Parlamento la expropiación de la ex Ciccone, que involucra judicialmente al vicepresidente Amado Boudou, el FAP se desparramó en las votaciones. Hicieron denuncias de que el gobierno quería con este proyecto proteger a Boudou, pero a la hora de votar lo hicieron en forma separada, muchos de ellos apoyando la estatización de la imprenta.

En el caso del voto joven, mientras la mayoría del interbloque dio su acuerdo a la iniciativa oficial, la líder del GEN, Margarita Stolbizer, denunciaba que se trataba de una "bomba de humo" para captar el voto juvenil.

El FAP, a menudo, cae en las redes que le tiende el kirchnerismo, que lo corre por izquierda y le copa el discurso progresista. Esta "trampa" lícita no ha sido resuelta en la dinámica parlamentaria por los aliados de Binner, más preocupados en no ser tildados como "funcionales a la derecha" que por presentar alternativas que le marquen un rumbo cierto.

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