15-04-2010 | Información Gral

Juez suspende licitación y arrecia polémica en torno a hidroeléctrica en Brasil

La planta, con potencia de 11.000 megavatios, será la tercera más grande del mundo y, según el Instituto Socioambiental (ISA), generará un fuerte impacto negativo sobre los indígenas y las poblaciones ribereñas que viven a orillas del río Xingú, además de afectar el equilibrió ecológico en la región amazónica vecina al municipio de Altamira, en el estado de Pará.

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Una orden judicial de suspender la licitación de las obras de la central hidroeléctrica de Belo Monte, prevista para el martes próximo, hizo arreciar hoy la polémica en torno al proyecto del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, combatido por indígenas y entidades ambientales.

La planta, con potencia de 11.000 megavatios, será la tercera más grande del mundo y, según el Instituto Socioambiental (ISA), generará un fuerte impacto negativo sobre los indígenas y las poblaciones ribereñas que viven a orillas del río Xingú, además de afectar el equilibrió ecológico en la región amazónica vecina al municipio de Altamira, en el estado de Pará.

La decisión de suspender el proceso de licitación de la hidroeléctrica, anunciada este miércoles por el juez federal Antonio Carlos Almeida Campelo, de Altamira, tiene carácter preliminar y puede ser anulada por una instancia superior.

Sin embargo, el caso hace evidente que el proyecto será blanco de una batalla judicial comandada por el Ministerio Público.

“Nuestro objetivo es evitar que haya una subasta definitiva antes de que sean resueltas todas las dudas que rodean el proyecto”, expresó hoy el autor del pedido de suspensión del proceso de licitación, el fiscal Ubiratan Cazetta.

Según el representante de la Fiscalía, además de los problemas ambientales hay que volver a discutir la verdadera utilidad de la hidroeléctrica, ya que, según sostuvo, la disminución periódica del cauce del río Xingú provocará que pocas veces la planta pueda operar en potencia máxima: “Belo Monte será como un Ferrari, con capacidad de alcanzar los 300 kilómetros por hora, atrapada en un embotellamiento en Sao Paulo”.

Los ambientalistas, a su vez, sostienen que la planta representará un desastre para la región de Altamira.

“Belo Monte hará secar 100 kilómetros del Xingú, un río que tiene tres veces más especies de peces que toda Europa, y que alimenta a miles de personas. En esa área hay dos tribus indígenas que se alimentan del río, beben del río, se bañan en el río y navegan por el río. El gobierno liberó la obra sin saber a ciencia cierta qué va a pasar”, sostuvo Raúl Silva Telles, del ISA.

El proyecto de Belo Monte es la obra más ambiciosa del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien prevé que su costo alzará los 11.000 millones de dólares, pese a que analistas del mercado estiman que la planta no saldrá por menos de 17.000 millones de dólares.

La oposición del Ministerio Público, de ambientalistas y de indígenas -que amenazan con un “baño de sangre” si se confirma el proyecto- no es el único problema que enfrenta Belo Monte.

Si el gobierno logra autorización judicial para sacar adelante el proyecto, la subasta del martes próximo podrá tener a un solo consorcio participante -el comandado por la constructora Andrade Gutiérrez-, lo que frustraría la expectativa de Lula de fomentar la competencia para bajar el costo de la energía a ser producida por la planta.

Lula, sin embargo, aseguró que Belo Monte será construida “como sea”, y criticó a las organizaciones ambientalistas internacionales que se sumaron al movimiento de oposición a la construcción de la planta, que tiene entre sus defensores al realizador estadounidense James Cameron, el autor de la “supertaquillera” película Avatar.

“He leído en los diarios que hay muchas ONGs (organizaciones no gubernamentales) de varias partes del mundo que están alquilando barcos para irse a Pará e intentar evitar que hagamos la hidroeléctrica. Nadie se preocupa más que nosotros en cuidar la Amazonia y a nuestros indígenas. Los que ya destruyeron lo suyo no necesitan venir a opinar sobre lo nuestro”, expresó.

El mandatario aseguró que la licencia ambiental concedida por el gobierno al proyecto incluye medidas para atenuar el impacto de la planta sobre el medio ambiente y sobre las poblaciones indígenas y ribereñas: “El proyecto fue modificado. El lago representa un tercio de lo que estaba previsto inicialmente, precisamente para que podamos otorgar todas las garantías ambientales”. (DPA)

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1. elchejuan 15-04-2010 16:14:51 hs

por unos indios la van a parar,son los yankis que no la quieren




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