01-09-2008 | Información Gral

Por goleada

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Por Rodolfo Montes / La Capital

Quien escribe estas líneas, tal vez con mala fortuna o quizá gozando de un curioso privilegio profesional, fue confundido e inicialmente imputado por igual delito, junto a los verdaderos agresores, y compartió con ellos una noche en el calabozo de la Comisaría 19ª de la Capital, aquella noche del 4 de diciembre de 2004. Si bien ya estaban en manos de la policía, del sistema de justicia terrenal, en plena madrugada —recuerdo— rezaron un muy completo rosario y se encomendaron a la justicia divina.

   Los jueces consideraron a Capizzano y Astinza como coautores del daño agravado por tratarse de daños a un museo y a Mariotti como partícipe secundario, pero no hicieron ninguna crítica a la ultraderecha católica que otorgó andamiaje ideológico y logístico a los grupos que operaron en la Recoleta.

   Contra muchos pronósticos, el juicio oral se concretó y existió condena. El fallo fue débil por el tenor de las condenas y porque no explicó la trama, las razones. Sin embargo, la víctima principal del ataque, León Ferrari, decidió donar los 10 mil pesos de resarcimiento que estableció el juez —que deberán pagar los condenados— a la CHA.

   Después de 45 meses, y por el episodio de la Recoleta, la creatividad, el sentido humanista y no vengativo estuvieron de parte de Ferrari, que ganó por goleada. Los representantes de la Iglesia Católica apenas zafaron una condena judicial más dura, pero sufrieron una clara derrota cultural.




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