Cuando a los 14 años se enteró de que estaba embarazada, debió echar por tierra el sueño de tener su fiesta de 15. "No hubo cumpleaños, el dinero que estábamos juntando lo guardamos para la nena. Mi regalo de cumple fue mi hija", dice Daiana Domínguez, de recientes 19 años; mamá de Nahiara, de 4, y flamante estudiante de derecho.
Ella dejará de recibir la beca este año, pero no se resiste a abandonar los talleres del Programa de Equidad Educativa para Alumnas Madres Embarazadas del municipio. "Allí te encontrás con gente que te entiende, no te mira mal ni discrimina, te respeta. Si te animás a preguntar y a hablar, lo hacés; si no, escuchás. Se lo recomendaría a cualquier nena que hoy vive lo que viví yo, además podés llevar a tu hijo a las reuniones, todas estamos en la misma", asegura.
Su caso, de entre las 374 historias de chicas madres o embarazadas, es raro porque tuvo a su hija con su novio Jonatan (en ese momento de 17 años) con quien sigue conviviendo hasta hoy. "Nos conocimos acá en el barrio (vive en Avellaneda y Arijón) y nunca me abandonó. Cuando quedé embarazada él no tenía trabajo y mis padres me ayudaron. Vivimos en el fondo de la casa de mi mamá", cuenta.
Hoy no trabaja más que en su casa y cría a su hija. Nada menos. Por la noche comenzó a cursar derecho en la facultad y Jonatan está terminando el secundario. "Nos ayudamos, turnamos y contamos con la ayuda de mi familia para que nos tengan a la nena. Son abuelos jóvenes y la disfrutan: mi mamá tiene 39 y mi papá apenas 45".
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