24-08-08 | Karina Primo
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Perú y Bolivia: rincones andinos

Recorrer el Machu Pichu es una experiencia inolvidable que alimenta el espíritu.

Llegar al Machu Pichu es una meta que seduce siempre y cumplirla desde Rosario, haciendo el recorrido en ómnibus y tren, es una opción interesante que bien vale la pena intentar. En tantos kilómetros se conoce mucho de las culturas de los países visitados, también se aprende de los compañeros de viaje y del temple de cada uno para resistir una travesía de 17 días con varias horas de espera en migraciones, cambios de transportes, hoteles y costumbres.

Si recurrimos a la imaginación, nos trasladamos en el tiempo y pensamos que los antiguos viajeros lo hacían en carruajes o en precarias embarcaciones, esta alternativa es muy alentadora y a la hora de evaluar lo vivido hasta se podría decir gratificante.

El primer lugar que se encarga de que se quiera volver siempre a Bolivia, es el lago Titicaca. El sagrado lago aparece con un fabuloso fondo de picos nevados de las cordilleras Este y Oeste, majestuosamente azul, en el altiplano. Este paisaje impacta.

El cruce del estrecho desde San Pedro hacia San Pablo de Tiquina es un bálsamo que necesita el cuerpo después del soroche (mal de altura) que a veces se puede llegar a padecer.

Atardecer en el lago

Es un privilegio si se llega a Copacabana durante el atardecer y la sensación de dormir a la orilla del lago navegable más alto del mundo, 3.800 metros sobre el nivel del mar (msnm), es inexplicable. Todo es calma. Dejarse transportar en una embarcación para recorrer algo de sus casi 200 kilómetros de extensión es muy reconfortante. Descender en la isla de la Luna donde vivían doncellas que se dedicaban a adorarla es uno de los mejores ingresos que podemos tener hacia un mundo originario absolutamente natural, donde lo sutil prevalecía en todos los órdenes. Donde la naturaleza era venerada y tenida en cuenta para vivir según el mundo inca y aymara. Porque según las leyendas, es precisamente desde el lago Titicaca donde se originan estos horizontes culturales como el de Tiahuanacu y el legendario imperio Incaico, que van evolucionando y perfeccionándose hasta la llegada del conquistador español.

La isla del Sol, astro considerado la máxima divinidad, es uno de los lugares más apreciados por jóvenes del mundo entero para acampar cerca de templos construidos en piedra, adobe y excelente arquitectura. El origen del lago se puede deducir de su contorno, es tectónico (debido al hundimiento del terreno por el choque de placas) y también glaciar por la excavación del hielo.

Antiguamente tenía conexión con el mar, el efecto de arrastre de las glaciaciones fueron purificando las aguas que aún conservan un porcentaje de salinidad. Está alimentado por ocho ríos y es un límite natural entre Perú y Bolivia.

Custodios del lago

Es en aguas peruanas del Titicaca, perteneciente al departamento Puno, donde se encuentran mas de 1.500 almas de la comunidad

de los Uros, verdaderos custodios del lago, que viven sobre 50 islas flotantes. Aún conservan intactas las tradiciones, como lo hacían sus ancestros que provenían desde las yungas. Dicen que esto pasó porque no fueron invadidos por los conquistadores al no tener joyas ni oro.

Cada isla está conformada por seis o siete familias que son parte de una reserva comunal. Tienen un alcalde elegido democráticamente, dos escuelas primarias construidas por los adventistas y un centro médico. Son excelentes tejedores de la totora que es el elemento natural que utilizan para construir islas, balsas, viviendas y artesanías. Además la parte blanda de esta planta es muy nutritiva y los niños la chupan como una golosina. Siguen haciendo "chuño" que es una antiquísima técnica de conservación de alimentos a través de la deshidratación.

Extraños habitantes

El turismo responsable es una muy buena fuente de ingresos y un atractivo modo de difundir su cultura en el mundo. La Reserva además protege a más de treinta especies de aves, a la rana más grande de la tierra (60 centímetros de largo con las patas extendidas), también a tres especies endémicas de peces: carachi, suchi y upi (sardinas). También se cultivaron pejerreyes y truchas.

En este lugar se celebran los solsticios, equinoccios y a la "Cocha Mama", que es la Madre de las Aguas. Si uno busca palabras que puedan describir a estos hermanos andinos, es sin dudas la dulzura y alegría que se percibe en el aire, en el lenguaje, en el canto de sus mujeres y en el modo de tratar a la gente, y en los colores de la "wipala", enseña andina inspirada en los colores del arco iris.

El ombligo del mundo

Desde Puno hacia El Cuzco que significa "el centro del mundo" el camino es maravilloso. El punto más alto es Abra La Raya, donde muchos se paran a tomar fotos del singular cartel que marca los 4.300 msnm. La ruta va paralela a las vías y si se tiene la posibilidad de recorrerlo de noche con luna llena, los perfiles de las montañas, el juego de sombras con el brillo de la nieve, el cielo completamente lleno de estrellas y una buena música de fondo hacen imposible que uno se olvide de ese trayecto.

Alojarse en el centro histórico del Cuzco y caminar por la Plaza de Armas rodeada de iglesias del mejor estilo Barroco Americano, construidas por mestizos, levantadas sobre los templos y palacios incas es comenzar a cuestionar al hombre y a la locura que provoca en él la ambición de poder y riquezas. Es evocar épocas de resistencia y valor. Es escuchar la voz de Gabriel Condorcanqui y su familia, que fueron muertos para que los demás escarmienten, para acallar voces que no pudieron silenciar, porque todavía se sienten. Cada vez más fuerte, más alto.

Barrio de artistas

Otro deleite es recorrer las callecitas de San Blas, el barrio de los artistas. Visitar museos hasta no saber a cual ir para que alcance el tiempo y tomar solcito en las escalinatas de la Catedral. Emociona poder sentir el corazón que palpita fuerte porque uno está nada maá y nada menos que en el Centro Espiritual de los Andes. Donde todos los habitantes del Tawantisuyo (cuatro territorios que adoraban al sol) convergían al menos una vez en la vida a festejar el Inti Raymi, la fiesta mayor.

Cusco era una capital de peregrinaje y sagrada porque los Incas se consideraban descendientes divinos. Aprovechando la fuente laboral conjunta producían alimentos para su población y crearon el más impresionante programa público de trabajo, organizando un estado que deslumbra en todos los sentidos. El inca conquistaba a sus vecinos pero no destruía. Tomaban las técnicas de las culturas que dominaban y las perfeccionaban, las mejoraban hasta llegar a la máxima evolución.

Esto se puede comprobar al tomar contacto con el legado inca. Fueron grandes arquitectos y urbanistas, utilizando desde métodos de encastre con inclinación hasta el uso de herramientas como niveles, plomadas, cinceles hechos en piedras volcánicas, de origen meteóricas (obsidiana) y aleaciones para erigir sus fortalezas, ciudades, calles, casas y recintos de culto.

Mirando al sol

Todas las edificaciones incas se orientaban hacia la salida del sol y no fueron afectadas por los terremotos porque estaban reflejando a sus hacedores, desde su contextura física hasta la forma de vida que llevaban, bien parados, firmes, sencillos, sólidos, fuertes, con una buena base de forma piramidal al igual que las montañas que los rodeaban. Todo estaba armónicamente integrado y relacionado al paisaje.

Todavía existen vestigios de resistentes puentes colgantes hechos de paja brava, canales, fuentes, terrazas y una compleja red vial de caminos como una gran telaraña de aproximadamente 40.000 kilómetros extendiéndose desde el sur de Colombia hasta Mendoza (Argentina).

Poseían conocimientos astronómicos, estratégicos militares, medicinales y quirúrgicos (practicaban trepanaciones para operar heridas de guerra), eran muy hábiles escultores, alfareros, ceramistas incluso trabajaban en miniaturas, especializándose en la técnica del burilado (tallado) y del finísimo arte textil.

Supieron aprovechar el terreno adaptándose a los accidentes geográficos, proyectaban centros experimentales de cultivos para aclimatarlos a las diferentes alturas. La alimentación era de suma importancia para la resistencia física. Tenían bancos y depósitos de semillas con más de 1.800 variedades de papas, quinoa y maíces; cultivaban la coca para usos sociales, rituales, para consultas mágicas y como alimento rico en vitaminas, minerales, calcio, fósforo y hierro.

Machu Pichu

Es en cada pueblito del Valle Sagrado, surcado por el río Urubamba, donde uno quisiera quedarse a vivir porque cree haber encontrado "un lugar" en el mundo. Todo lo que se pueda decir sobre estos lugares es poco. Es increíble la paz que se tiene en ellos y son un muestrario viviente del concepto de cosmovisión andina. Detenerse en Pisac, en Ollantaytambo, en Chinchero o en Aguas Calientes para luego dejarse conmover con Machu Pichu (montaña vieja) y el Huayna Pichu (montaña joven) es alucinante.

Emergen de las profundas quebradas dos solitarias montañas y una ciudadela que fueron designadas Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad por la Unesco. Aquí se yerguen las más impresionantes obras incaicas que fueron preservadas porque a ellas nunca llegaron los españoles y la selva se encargó de mantenerlas ocultas hasta que fueron redescubiertas de casualidad por Hiram Bingham en 1911.

En cada sector, el agrícola y el urbano, se pueden apreciar que los incas basaban su vida en la observación de la naturaleza y en la trilogía del Cielo, morada de los Dioses, representada por el cóndor; de la Tierra, morada del hombre y todas las criaturas, representada por el puma; y del Subsuelo, morada de los muertos, representada por la serpiente.

La llama, camélido americano también era sagrada y de su forma de andar y descansar cada 25 kilómetros se inspiraron para crear el famoso sistema de postas que le permitían traer pescado fresco desde el mar hasta la selva en tan sólo un día para satisfacer los deseos del Soberano, entre otras importantes misiones que cumplían los mensajeros.

Su población no excedió los 1.000 habitantes y las relaciones humanas se basaban en el amor; en el conocimiento y en el trabajo comunitario. La ubicación inaccesible de Machu Pichu, su historia y su función continúan siendo un enigma para los investigadores y un paraíso para los viajeros que miran con los ojos del alma.

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