El cerro Aconcagua (6.962) perdió a uno de sus íconos más queridos: el andinista y fotógrafo alemán, Guillermo Willy Noll, quien hace 43 años diseñó y construyó el refugio Berlín (5.900), que sirvió para albergue de los equipos y ensayos del primer estudio que se hizo sobre las alteraciones orgánicas del cuerpo en altura.
A sus 90 años, Willy falleció el 11 de julio y su ahijado e hijo "espiritual", Adrián Gross (47), quiso recordarlo a modo de homenaje y relató "la epopeya de un apasionado por la vida".
Noll nació en Basilea, Suiza, el 14 de mayo de 1918. Hijo de padres alemanes, tuvo una infancia muy marcada por la figura de su abuela, con la que compartió la pasión por la montaña.
Cuando se desató la Segunda Guerra Mundial, fue llamado a formar parte de las filas militares alemanas. "Luchó con el mayor de los respetos por el enemigo, por las zonas ocupadas y por su gente", destaca Adrián, quien es andinista y profesor de educación física.
Preso de los rusos. Durante el conflicto bélico fue tomado preso por los soldados rusos en Finlandia y lo trasladaron a un campo de concentración, donde estuvo recluido cinco años.
Logró su libertad gracias a su capacidad de aprendizaje. Su ahijado, cuenta que "mientras sus compañeros sólo se dedicaban a despreciar a sus captores, él se abocó a aprender el ruso, y así, en una oportunidad en que acude al hospital muy enfermo, la médica que lo atiende se sorprende al ver que habla su idioma y le pregunta si quiere volver a su casa".
Casi desahuciado, los rusos lo liberan y tras varios días de viaje, logra llegar a su hogar.
Al poco tiempo, tentado por su hermana que vivía en la Argentina, se muda a Buenos Aires. Allí trabajó de diseñador y proyectista en la fábrica Siam, donde conoce a Gerardo Gross (el padre de Adrián).
Willy se dedicó además a la fotografía, otra de sus grandes pasiones.
En varias temporadas escaló el cerro Tronador, en Bariloche, hasta que dentro del grupo que el frecuentaba, alguien le habló del ya desafiante Aconcagua en Mendoza.
Así decidieron preparar una expedición para subirlo por una vía nunca hecha, la pared este.
En el verano de 1964, llegaron a la provincia con ese objetivo, pero cuando exploraron el lugar se dieron cuenta que esa ruta era demasiado complicada y peligrosa para la época y los equipos con los que se contaba. Así, ascendieron por el noreste a través del Glaciar de los Polacos, pudiendo coronar la cumbre.
Al año siguiente, el gobierno alemán preparó una expedición para hacer un análisis de la fisiopatología de altura a cargo de dos especialistas. Aquí se sumó Noll porque le encargaron que diseñara y construyera un refugio isotérmico en el Aconcagua, que recibió el nombre de Berlín.
El estudio se realizó con gran éxito y en él colaboró un hombre del Ejército Argentino que fue muy especial para Willy, el general Nicolás Plantamura.
En 1966 Noll planeó escalar la misteriosa y enigmática Pared Sur. Sería la primera expedición argentina en subirla y la segunda en la historia del Aconcagua después de un grupo de franceses. Pero este segundo puesto se lo disputaron con otro eximio escalador llamado José Luis Fonrouge, quien a través de una nota en un diario, le reclamó dicho lugar.
Noll volvió durante muchos años al Aconcagua. La última vez fue en el verano de 1978, cuando tenía 60 años.
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