Se conoce como bruxismo al hábito de rechinar o apretar los dientes en momentos que no corresponden a la masticación de los alimentos, especialmente durante el descanso nocturno. La mayoría de los estudios reportan una incidencia entre un 5 y 20 por ciento en la población en general. Suele presentarse en los niños entre los 4 y 6 años y hasta los 7 y 10 años. Pero también es frecuente en los adultos por causa del estrés.
Un informe del Orthodontic Caber Journal sostiene que "la llave en el diagnóstico no es la presencia o ausencia del hábito, sino su frecuencia, su capacidad destructiva o síntomas físicos", y agrega que "casi el 80 por ciento de los bruxómanos no se dan cuenta de ese hábito o se sienten avergonzados por lo que no hablan del tema y no consultan".
En general, como consecuencia, explica un informe realizado por la doctora Diana Daich, de la Dirección de Salud y Asistencia social de la UBA, esta excesiva tensión muscular sobre las articulaciones temporo-mandibulares, que son las que vinculan la mandíbula con el cráneo, "además de afectar los dientes puede provocar dolores de cabeza, oído, vértigos, mareos y otras molestias".
Se desconoce qué hace que una persona "rechine los dientes", pero los expertos en temas dentales señalan, como en un informe de la Clínica Mayo de EE.UU., que en adultos esa conducta podría relacionarse con la tensión, el estrés y la ansiedad.
Un estudio reciente destacó la correlación directa entre el bruxismo y los niveles de la tensión de la vida universitaria, especialmente en época de exámenes, en donde los afectados también presentan otros trastornos del sueño como apnea o ronquidos. Incluso, suelen sentirse fatigados después de una noche de sueño o experimentan dolores de cabeza por la mañana.
En los casos que ocasiona molestias o se detecta un desgaste de los dientes, es imprescindible consultar con un profesional odontólogo.
En niños pequeños, los especialistas recomiendan que se evite el ejercicio extenuante y los juegos bruscos, que no vean programas de televisión violentos y darles un baño por la noche para ayudar a relajarlos, así como cambiarlos de posición mientras duermen si se detecta que están rechinando los dientes. Con mucha frecuencia estas medidas tienden a controlar el problema. En el caso de los adultos, con la práctica de técnicas de respiración, yoga y relajación se consiguen buenos resultados. Entre otros, los beneficios y ejercicios adecuados son:
Automasajes sobre las articulaciones temporo-mandibulares para ayudar a la relajación.
Estirar la columna para lograr la máxima flexibilidad.
Eliminar adherencias y espasmos de la caja torácica que inhabilitan para una adecuada respiración.
Mejorar la circulación arterial.
La práctica de estos ejercicios requiere de mucha atención al principio, pero cuando se domina la técnica aumenta la concentración, la relajación mental y física.
Ada Lamboy - Master en yoga científico
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