23-05-2008 | La Ciudad

Una puñalada en la yugular en medio de la madrugada

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Por Claudio González / La Capital

Durmió la siesta con su hija Geraldine, se levantó y se puso al mando del taxi Fiat Siena con el que trabajaba como peón hacía un año, entre las 17 y las cinco de la madrugada. Como todos los días, fue a conseguir viajes por la zona norte y cerca de la 1.10 del jueves, casi al final de la jornada laboral, subió a dos pasajeros en la plaza Alberdi. Le informaron el destino, pero en el trayecto le asestaron una cuchillada en la yugular. Sergio Oberto tenía 50 años y dos hijos, de 24 y 19, respectivamente. Su auto terminó incrustado en una vivienda de Rauch y Casiano Casas.

Según la reconstrucción del hecho encarada por el personal de la seccional 10ª, con jurisdicción en la zona del crimen, Oberto detuvo la marcha del taxi chapa 3208 en la plaza Alberdi cuando dos personas lo pararon cerca de la 1.

Minutos más tarde los pasajeros no quisieron pagarle, el taxista se enojó y recibió como respuesta varias puñaladas, una de ellas mortal (en la yugular).

Luego los autores del crimen se fugaron por Blas Parera y Casiano Casas, según la versión de un testigo, sin robarle nada.

Si bien no hubo precisiones acerca del trayecto que hizo Oberto, a pesar de su estado recorrió unos metros más y, finalmente, se incrustó en el frente de una casa en Rauch al 1300, donde murió a los pocos minutos.

Búsqueda. La policía, en tanto, montó un rastrillaje en la zona para dar con los autores del asesinato.

En un primer momento demoró cuatro jóvenes de 17, 18, 21 y 25 años. Uno de ellos tenía manchas de sangre en la remera.

Sometida a exámenes preliminares, los expertos constataron que se trataba de sangre humana, aunque restaba determinar si correspondía a la víctima.

Fue en ese momento cuando todos los detenidos negaron haber participado en el hecho.

Cerca de la escena del crimen se halló un pañuelo manchado con sangre y, a unos cien metros, un cuchillo.

Los investigadores también procuraron determinar si el ataque se produjo desde el exterior o el asiento del acompañante

Es que el taxista presentaba, además, una herida cortante en el antebrazo, un indicio de que intentó resistirse al hecho.

En el caso interviene el Juzgado de Instrucción penal Nº 7, a cargo de Juan Donnola, el destinatario del resultado de las pericias, exámenes sobre la sangre derramada en el asiento trasero del rodado y en la remera de uno de los sospechosos, el arma blanca, el pañuelo y la autopsia al cuerpo de la víctima.

En ese sentido, el magistrado planeaba avanzar con las declaraciones indagatorias una vez que tuviera la certeza de que los elementos probatorios vinculaban a los demorados.

El taxi conducido por Oberto formaba parte de las 500 nuevas licencias que se incorporaron el año pasado, pertenecía al sistema de radiollamada 438-0000 y contaba con sistema de rastreo satelital GPS.

"Es probable que no haya sospechado de los pasajeros. Por eso no activó el botón de pánico", indicaron desde la base del radiollamado.

Otra familia rota. La familia de Oberto está compuesta por su esposa Alejandra y dos hijos: Marcelo, de 24 años, y Geraldine, de 19, quien sólo tuvo fuerzas para decirle a La Capital que, además de manejar el taxi, Sergio "trabajaba de papá".

La chica también rememoró que el miércoles pasado, antes de salir a trabajar, Oberto "había dormido la siesta" junto a ella.

 

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1. cooke 24-05-2008 00:19:35 hs

mi mas sentido pesame a esa familia




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