23-05-2008 | La Ciudad

Los taxistas llevaron su dolor al velatorio

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Por Pablo R. Procopio / La Capital

Habían pasado algunos minutos de las 14.30 de ayer cuando el cuerpo del taxista Sergio Oberto llegó a Casa Bassi, la sala donde al cierre de esta edición se desarrollaba su velatorio. Desde ese instante, las muestras de afecto hacia su familia no dejaron de repetirse. Frente al lugar, en tanto, los autos negros y amarillos eran un símbolo de lo que pasó.

Muchos jóvenes, amigos de los hijos de Oberto, se destacaban en el ingreso al local de Salta y avenida Francia. Y el ascensor no dejaba de parar en el segundo piso, donde estaba el féretro.

La trascendencia pública del homicidio logró que la noticia corriera por todos lados. Por eso, no había prácticamente ningún conocido o allegado a la familia que no se hiciera presente durante la despedida del chofer de 50 años.

Los restos de Oberto serán sepultados hoy, a las 10, en el cementerio Parque de la Eternidad, en Granadero Baigorria.

Con seguridad, quienes asistan volverán a resaltar el carácter solidario de la víctima, tal como se hizo anoche mientras velaban al tachero.

Uno de ellos fue su cuñado, Ricardo García, también taxista y hermano de Alejandra, la mujer de Oberto.

Pocos lo conocían como él. "Hay que seguir prestando el servicio como se debe y no dar el brazo a torcer. El Señor nos iba guiando en el camino, no hay que perder las esperanzas", reflexionó.

Fue su modo de recordar a quien "usaba el auto para llevar remedios y ayudar a la gente sin pedir nada a cambio", dijo.

Apenas se supo la noticia de la muerte, "los taxistas empezaron a acercarse, fue extraordinario", indicó luego García.

Y abundó sobre la medida de fuerza que, si bien defendió, también fue motivo de una especie de mea culpa. "Hay que ponerse un poco del lado de los que no pudieron ir a trabajar", manifestó.

En otro orden, evitó referirse a la actuación policial. "No voy a hablar ni bien ni mal", dijo el cuñado de Oberto.

Al ver la inusitada presencia de tanta gente en el velatorio, varios peatones se acercaron para preguntar cómo seguiría hoy el paro de los taxistas y de otros sectores (como el transporte urbano).

Mientras, los comercios de la ciudad abrían tímidamente sus puertas a pesar de que antes de la medianoche el paro permaecía vigente. Cerca de las 23, había aún algunas cubiertas en las esquinas céntricas de Rosario que quedaron como muestras de los piquetes que dominaron el día.

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