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Una página de internet que tiene un promedio diario de 30 mil visitas, cerca de diez tiendas dedicadas exclusivamente a ofrecer productos para mejorar las relaciones sexuales (sin tener en cuenta los video clubes) y cientos de clasificados semanales en los diarios. Los datos conforman una clara muestra de que el negocio del erotismo experimenta un llamativo aumento en la ciudad.
Alrededor de 1930, cuenta la historia, Rosario se ganó un lugar en los orígenes del cine condicionado: en esta ciudad y en Buenos Aires se hicieron los primeros filmes de sexo explícito de los que se tiene registro, asegura Ariel Testori, uno de los pocos especialistas del género en Argentina. Esas grabaciones estaban destinadas al consumo de los ricos de Europa. Para la misma época (después de 1920), los vibradores empezaron a aparecer en las producciones pioneras del porno, y dejaron de ser considerados como electrodomésticos respetables: hasta entonces se vendían como terapia para mujeres, un invento médico para tratar la "histeria".
Faltaba mucho para que el enigmático director rosarino Sibilo Campbell filmara escenas de sexo duro con el puente a Victoria como telón de fondo. Y a nadie se le habría ocurrido que 70 años después cualquiera iba a poder entrar a un local en calle Maipú a comprar un látigo, un disfraz de colegiala o un pene de caramelo. "La confidencialidad es totalmente necesaria. Esto, a veces es un consultorio de psicología, dice Victoria.
Falta poco para el mediodía, pero podría ser cualquier hora: adentro del negocio la atmósfera es atemporal. No es justamente el "PAMI I", como le preguntaron una vez, al principio, cuando todavía era muy tabú entrar a un sex-shop, y en la ciudad apenas si existían un par de negocios de este tipo. Hoy Rosario tiene una decena de "tiendas del sexo", sin incluir los videos de películas triple x.
Ponerse las pilas. "La clientela que frecuenta estos lugares, en su mayoría, supera los 35 años. Y tengo muchísimos clientes grandes, te hablo de 60 y hasta de 80 años", señala Victoria. Sexy Rosario abrió hace poco más de cinco años. Sus dueños, que ya tenían un video para adultos, empezaron vendiendo algunos "juguetes" por sugerencia de los clientes. Después decidieron poner un local para ver "qué onda", y después abrieron otro más. Victoria es la encargada de la sucursal que ofrece más productos para el público femenino: lencería, zapatos, un cotillón en el que predominan las formas fálicas, "algo" de películas ("casi todas con historia"), accesorios y "todo tipo de lubricantes, que es lo que más consume la mujer".
El comercio de productos para el sexo es difícil para las estadísticas, asegura Victoria, pero siempre hay indicios que hablan del estado de la sociedad, como por ejemplo "el destape de la mujer después de los 40. Son divinas. Es como que ya está, tiraron la chancleta, se relajaron, y se pusieron a hacer lo que no hicieron cuando tenían 20".
La consigna, en cualquier caso, es recuperar el tiempo perdido, pero sin "descuidar las apariencias": en esta ciudad importa mucho el "que dirá la vieja que vive al lado, que no me vea el de enfrente", dice Victoria, pero "hay un destape. Ya si no vi una porno, si nunca usé un gel, y si no tengo un juguete... No sé, alguna de esas cosas tengo que haber hecho, sino soy un dormido". La comparación con las nuevas generaciones es un argumento poderoso: "Tengo clientas de 20 años que entran a pedirte un lubricante anal como si me pidieran un chupetín. Entonces, es como que la de 40 entran en un fase de ’me tengo que poner las pilas, y me voy a un sex shop’".
Ver para creer. "Lo que reventó la página, lo que explotó, fue cuando metimos lo de las galerías de fotos amateur. Creo que fuimos los primeros en Argentina. Empezamos sacando fotos a las minas que laburaban. Después pusimos ?enviá tu foto?, y la gente se entró a enganchar", cuenta David, uno de los creadores de supergatitas.com. Al principio tuvieron "un montón de quilombos", y hasta recibieron cartas documento: "Un tipo entraba en la página re contento para ver las fotos y se encontraba con la hermana. Capaz que la había mandado el novio, o cualquier otro. Entonces nos avisaba, y sacábamos las fotos al momento".
Hoy, ocho años después de su creación, el sitio web rosarino de clasificados sexuales y fotos amateurs recibe un promedio de 30.000 visitas por día, y "ahora las mismas minas se sacan fotos en el espejo, te las mandan, y entran después a la página para ver si están". Cuando empezaron con la página web, dice David, se lo tomaban más como hobby que otra cosa: "Estábamos entre eso y hacer una especie de agencia virtual de promotoras. En esa época en el diario había cuatro avisos, cinco avisos de este rubro. Como mucho, un domingo había 20 avisos. Ahora tenés 150, 200". El exhibicionismo, por supuesto, no estaba tan de moda en internet, y el acceso mismo a la red no era tan popular. En los últimos cinco años, eso cambió drásticamente.
En el mes de marzo, el sitio supergatitas.com tuvo casi medio millón de visitas. De esa cifra, 134.000 eran de Rosario. Los números del ciberespacio también arrojan indicios sobre la sociedad y, más aún, hablan sobre el espíritu de la época. De las trabajadoras sexuales que publican avisos en el sitio, cuenta David, "ahora los travestis tienen más visitas que las minas. Hay veinte travestis que tienen más visitas que cincuenta minas. Las estadísticas del sitio te dice: bueno, hoy entraron 30.000 personas a la página. De esas 30.000, 10.000 se fueron a la parte de clasificados, y de esos tenés que el 80 por ciento fue a la parte de travestis".
Al contrario que lo que sucede con los sex shops, el promedio de edad de los que consumen los servicios web "tiene de 20 a 35 años, ese es el grueso. Esto es una estadística real: con internet, la mayoría son más jóvenes, ahí ya tenés un target nuevo de gente. El consumo masivo es de 35 para abajo. De 35 para arriba, el tipo que va y hace eso, nunca te vas a enterar".
Una cuestión oral. "Creo que es como en todos los negocios, sólo que a eso se le suma el tabú, la vergüenza, el que dirán. Vos ponés una peluquería y es hasta que no peinás dos o tres bien, y esos te traen dos o tres clientes, hasta que se va haciendo una clientela. Esto es un boca a boca. Después se va haciendo como una cadena", explica Victoria. Para el creador de supergatitas.com, el boca a boca también fue clave en el desarrollo del negocio. Aunque el que dirán, en este caso, jugó a favor: "Vos le decís a un amigo: ’Che, vos sabés que entré a tal página, y me encontré con tal’. Entran las mismas minas que mandan las fotos y otras que no para ver si están en la página. Entra un tipo para ver si está una vecina, o una compañera del trabajo. Rosario se maneja como un pueblo grande. El boca en boca es la publicidad más importante".
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